Día Mundial de la Asistencia Humanitaria – Trabajadoras humanitarias

Desde hace más quince años, cada 19 de agosto se conmemora el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, instituido por la Asamblea General de Naciones Unidas coincidiendo con el aniversario del ataque al cuartel general de la ONU en Bagdad (Iraq) ocurrido en el año 2003.

El Día Mundial de la Asistencia Humanitaria el año 2017 y 2018 se celebró con el lema “La población civil no es objetivo” y en este año 2019, se honra el trabajo de aquellas mujeres que luchan en zonas de conflicto alrededor del mundo.

Aquellas heroínas anónimas que trabajan al frente de sus comunidades en los terrenos más difíciles: desde las heridas de guerra en Afganistán, hasta la inseguridad alimentaria en el Sahel, o hasta aquellas que han perdido sus hogares y medios de vida en lugares como República Centroafricana, Sudán del Sur, Siria y Yemen. También se quiere honrar los esfuerzos de todas las asistentes humanitarias alrededor del mundo que se unen a las personas más necesitadas.

Las mujeres conforman un gran número de aquellas personas que arriesgan sus propias vidas para salvar las de otras. A menudo son las primeras en responder y las últimas en irse. Estas mujeres merecen un reconocimiento. Se necesitan hoy más que nunca para fortalecer la respuesta humanitaria mundial. Y los líderes mundiales, así como los actores no estatales, deben garantizar que ellas, y todo el personal de asistencia humanitaria, tengan garantizada la protección que les otorga el derecho internacional.

Cada vez más, los conflictos se cobran la vida de muchas personas en todo el mundo. Atrapados en guerras que no han causado, millones de civiles se ven obligados a esconderse o huir para salvar sus vidas. Los niños dejan la escuela, las familias abandonan sus hogares y las comunidades se despedazan, mientras el mundo no hace lo suficiente para detener ese sufrimiento.

Por su parte, el personal cooperante, trabajadores humanitarios, y cada vez con más frecuencia también con la presencia Trabajadora/es Sociales, ponen sus vidas en peligro para atender a las víctimas de la violencia, que se convierten cada vez más en objetivo de los ataques.

Al menos 139 cooperantes murieron asesinados en 2017, lo que significa un incremento de un 23% respecto al año anterior, y Sudán del Sur se sitúa como uno de los países más peligrosos del mundo. A esta cifra, hay que añadir la del personal cooperante herido y secuestrado, que suman otras 174 personas.

Según el Comité Internacional de Cruz Roja (CICR) en los últimos setenta años, las principales víctimas de la guerra han sido los civiles. Por ello, la protección de la población civil durante los conflictos armados es un pilar del Derecho Internacional Humanitario (DIH).

Derecho Internacional Humanitario

No sólo las personas están protegidas, sino también los bienes públicos y privados. El derecho internacional humanitario define y protege a los grupos más vulnerables, como las mujeres, los niños y las personas desplazadas.

Durante la Segunda Guerra Mundial, y en muchos otros conflictos desde entonces, la población civil ha sido la principal víctima de la guerra. Si bien es cierto que siempre han sufrido en épocas de guerra, el brutal impacto de la Segunda Guerra en la población civil, donde se perpetraron exterminios en masa, ataques indiscriminados, deportaciones, tomas de rehenes, saqueos y detenciones en campos de concentración, los afectó profundamente. La reacción de la comunidad internacional fue la adopción del IV Convenio de Ginebra en 1949.

Destrucción de ciudades durante la II Guerra Mundial

Antes de esa fecha, los Convenios de Ginebra protegían a los heridos, los enfermos, los náufragos y los combatientes capturados. El “convenio de los civiles” daba cuenta de los cambios en la naturaleza de la guerra al establecer la protección jurídica de toda persona que no perteneciera a las fuerzas armadas o a grupos armados. La protección también alcanzaba a los bienes de carácter civil. Fue reafirmada más tarde con la adopción de los Protocolos Adicionales de 1977 a los Convenios de Ginebra de 1949.

Conforme al DIH, los civiles que se encuentran bajo el poder de fuerzas enemigas deben recibir un trato humano en todo momento, sin distinciones de índole desfavorable. Deben estar protegidos contra todas las formas de violencia y tratos degradantes, incluidos el homicidio y la tortura. Asimismo, tienen derecho a un juicio justo, con las debidas garantías procesales.

La protección de los civiles abarca a quienes les brindan asistencia, en particular las unidades sanitarias y los organismos humanitarios o de socorro que distribuyen artículos esenciales como alimentos, ropa e insumos médicos. Las partes beligerantes deben permitir el acceso a esas organizaciones. En particular, el IV Convenio de Ginebra y el Protocolo adicional I exigen que los beligerantes faciliten el trabajo del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

Si bien el DIH protege a todos los civiles sin distinción alguna de índole desfavorables, se menciona en especial a determinados grupos. Las mujeres y los niños, los ancianos y los enfermos son sumamente vulnerables durante una guerra. Lo mismo puede decirse de quienes abandonan sus hogares y pasan a ser desplazados internos o refugiados. El DIH prohíbe el desplazamiento por medio de la intimidación, la violencia o la hambruna.

Población desplazada

Muchas personas se ven obligadas a alejarse de sus familiares durante un conflicto armado. Los Estados deben tomar las medidas necesarias para evitar ese tipo de situaciones y para volver a reunir a quienes han debido separarse de los suyos, proporcionando la información necesaria y facilitando las actividades de búsqueda.

La protección de los civiles establecida en los Convenios de Ginebra y los Protocolos adicionales es amplia. En los últimos sesenta años, el problema ha radicado en la aplicación de esos instrumentos del derecho internacional humanitario. Ni los Estados ni los grupos armados no estatales han cumplido adecuadamente con sus obligaciones a este respecto. En consecuencia, los civiles han sufrido muchísimo en casi todos los conflictos armados.

En algunos conflictos, se ha apuntado específicamente a los civiles, quienes han sido víctimas de terribles atrocidades. Esto se habría evitado de haberse respetado el principio fundamental de los Convenios de Ginebra, a saber, el respeto por la persona humana. Por esa razón, el CICR continúa instando a los Estados a que respeten y hagan respetar los principios del derecho internacional humanitario, sobre todo en lo relativo a la protección de la población civil.

Según el Informe del Secretario General de la ONU de 2016 sobre la protección de los civiles en los conflictos armados, se observaron circunstancias similares, en distintos grados.

En el noreste de Nigeria y los países de la cuenca del Lago Chad hubo denuncias de violaciones y abusos cometidos por Boko Haram y en el contexto de las operaciones gubernamentales de contrainsurgencia. En una de las peores formas de reclutamiento forzado, Boko Haram utilizó a 30 niñas y niños para realizar atentados suicidas en la cuenca del Lago Chad.

Regiones bajo la amenaza de Boko Haram

En Sudán del Sur, la protección de los civiles siguió deteriorándose, sobre todo a partir de julio. Entre los incidentes denunciados figuraron las ejecuciones extrajudiciales, los secuestros, la violencia sexual y las restricciones a la libertad de circulación por ambas partes en el conflicto. En noviembre, el Asesor Especial para la Prevención del Genocidio advirtió del riesgo de genocidio en Sudán del Sur. El genocidio no ocurre de la noche a la mañana; es un proceso que lleva tiempo de preparación. Por lo tanto, puede ser evitado. Tenemos la responsabilidad compartida de hacer todo lo que esté a nuestro alcance para evitar el riesgo y por ello exhorto al Consejo de Seguridad a que adopte medidas decisivas.

Los niños siguieron pagando un alto precio en los conflictos. En varios conflictos, como los del Afganistán, el Iraq, la República Árabe SiriaSomaliaSudán del Sur y Yemen, siguió habiendo muy numerosas violaciones contra los niños, en particular asesinatos y mutilaciones, que fueron documentadas por el mecanismo de vigilancia y presentación de informes sobre violaciones graves contra los niños en situaciones de conflicto armado. El reclutamiento y la utilización de niños por fuerzas y grupos armados también siguió siendo un motivo de gran preocupación, pues hubo un aumento significativo de casos en la República Centroafricana, la República Árabe Siria y Somalia.

Destrucción de una escuela en Siria

Preocupa particularmente el efecto perjudicial de los conflictos en la educación. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) estima que 246 millones de niños viven en zonas de conflicto, y muchos de ellos se ven privados de la educación cuando sus escuelas son destruidas, utilizadas con fines militares o clausuradas por motivos de seguridad o porque los maestros han huido.

En Afganistán, casi la mitad de los niños en edad de escolaridad primaria no concurren a la escuela. En Sudán del Sur, casi el 60% de esos niños no van a la escuela y en las zonas afectadas por el conflicto 1 de cada 3 escuelas ha sido clausurada.

El mecanismo de vigilancia y presentación de informes comprobó que 41 escuelas del Afganistán eran utilizadas por el ejército y en Sudán del Sur se registraron 21 casos nuevos de escuelas utilizadas con el mismo fin. En la República Democrática del Congo, se verificaron 51 ataques contra escuelas, más del doble de la cifra de 2015.

La educación de las niñas siguió viéndose seriamente afectada a causa de las amenazas o los ataques contra maestras y alumnas en el Afganistán, el Iraq, Malí, Nigeria y la República Árabe Siria. Insto a todos los Estados Miembros a que refrenden la Declaración sobre Escuelas Seguras, un compromiso internacional para proteger a las escuelas y universidades contra los ataques y evitar su utilización con fines militares en un conflicto.

Con la celebración de este día mundial se pretende concienciar y reflexionar sobre la protección y el respeto  al Derecho Internacional Humanitario y los Derechos Humanos, así como la protección de los civiles, incluidos los trabajadores humanitarios y sanitarios, y las obras y edificios públicos.

En contextos y lugares cada vez más complejos,  se está registrando un incremento de ataques a las oficinas e instalaciones de distintas organizaciones como por ejemplo a Save the Children en Jalalabad (Afganistán); de MSF en la República Democrática del Congo, Siria, Yemen o Afganistán; o de Cruz Roja en la República Centroafricana, Afganistán, Nigeria, Sudán Sur, Siria, Irak o Yemen.

Si quieres leer sobre los post de años anteriores, puedes acceder pulsando en los siguientes enlaces:

Trabajo Social y Refugiados en el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria 2016

Día Mundial de la Asistencia Humanitaria y Trabajo Social 2015

Día Mundial de la Asistencia Humanitaria ¿qué es lo que más necesita al mundo 2014

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Referencias:

Día Mundial de la Asistencia Humanitaria – ONU

Objetos y personas protegidas por el DIH: Civiles – CICR

Informe del Secretario General de la ONU de 2016 sobre la protección de los civiles en los conflictos armados

Día Mundial de la Asistencia Humanitaria

Imagen Derecho Internacional Humanitario

Segunda Guerra Mundial

Regiones bajo amenaza de Boko Haram

Escuela en Siria

Desplazados

Términos imprescindibles en el ámbito de la cooperación internacional

Para familiarizarnos y afianzar algunos de los términos más habituales en el ámbito de la Cooperación Internacional, a continuación te muestro una selección de definiciones y conceptos con los que hemos venido trabajando durante el cuatrimestre docente de impartición de la asignatura Trabajo Social y Cooperación al Desarrollo #TSyCD en este curso 2018 – 2019:

  • Acción Humanitaria
  • Árbol de Objetivos
  • Árbol de Problemas
  • Asilado
  • Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD)
  • Catástrofe
  • Código de Conducta de Acción Humanitaria
  • Coeficiente de Gini
  • Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD)
  • Cooperación para el Desarrollo
  • Crowdfunding
  • Desarrollo
  • Desarrollo humano
  • Desarrollo Sostenible
  • Desigualdad
  • Desplazado
  • Derechos Humanos
  • Emergencia compleja
  • Intervención Humanitaria
  • Matriz de Planificación de un proyecto
  • Migrante
  • OCHA o OCAH
  • Plan Marshall
  • Preparación ante desastres
  • Proyección de Peters
  • Proyecto
  • Proyecto de Impacto Rápido
  • Proyecto Esfera
  • Refugiado
  • Vulnerabilidad

Cómo método de estudio, te sugiero que lo definas con tus propias palabras y utilizando entre 150 y 200 como máximo y que selecciones entre tres (3) y cinco (5) palabras clave que consideres fundamentales que deban aparecer en su definición.

A modo de sugerencia, y entre otras fuentes, puedes consultar el Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo

Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo

o también revisar estas Definiciones de usuarios en cooperación al desarrollo.

Por otra parte, reflexiona, busca e investiga sobre estos otros conceptos más amplios, como temas a desarrollar.

La extensión del tema a desarrollar debe oscilar entre las 1.500 palabras aproximadamente. Te ayudará en el proceso de estudio si defines entre cinco (5) y diez (10) palabras clave que consideres fundamentales que deban aparecer en el texto o resumen del tema propuesto.

Si localizas algún vídeo, audio, infografía, imagen, etc. que ayude a comprender estos términos, puedes compartirlo a través de Twitter usando siempre la etiqueta #TSyCD y haciendo las correspondientes menciones.

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Introducción a la Gestión de la Seguridad en el Terreno 

Beatriz Valbuena Tessio de Costamagna que reside en Nairobi (Kenia), donde comenzó haciendo trabajos de traducción, apoyando a organizaciones locales y realizando servicios de consultoría para organizaciones internacionales. En los últimos tres años ha trabajo para Médicos Sin FronterasSolidarités Internacional y Médicos del Mundo Francia, en programas desarrollados en Sudán del Sur, Etiopia, Kenia y Somalia. Actualmente trabaja para Concern Worldwide Somalia y tiene su base en Mogadishu. Y ahora vuelve a colaborar con este nuevo post sobre Seguridad en el terreno.

Cooperante Beatriz Valbuena Tessio de Costamagna

Para ver sus anteriores colaboraciones y más detalles sobre su trayectoria, puedes pulsar estos enlaces: “Recorriendo los Balcanes“ y ¿Dependen los  derechos humanos del contexto cultural?


Durante mis distintas misiones con la Cruz Roja siempre recibí un “briefing de seguridad” antes de la partida. Forma parte de la inducción de cualquier expatriado a cualquier país que vayas.

Normalmente consiste en una entrevista donde conoces los riesgos existentes en la zona a la que vas a trabajar y la forma de mitigarlos. Junto a esa charla, se suele recibir una serie de documentos: números de teléfonos, mapas, protocolos, procedimientos, etc.  Lo que algunos llamamos “security pack”. Disculpad el uso del inglés, pero al ser mi idioma de trabajo  habitual  me siento más cómoda utilizando determinada terminología.

Durante 2017 y hasta mediados de 2018, me encontré con el desafío de revisar y completar todos los documentos relacionados con la gestión de la seguridad en las misiones de Kenia y Somalia  de Médicos del Mundo Francia.

Mapa Kenia y Somalia

 

Como Coordinadora General de las dos misiones, yo era la última responsable de la seguridad de alrededor de 50 personas y tres oficinas.

Ahora tenía que sentarme y ponerme en el otro lado, y no sabía muy bien por dónde empezar. En este proceso conté con la ayuda de un consultor externo y de la oficina central en París. Pero también consulté con algunos colegas, y algo esencial, involucré a la mayor parte del equipo, desde la cocinera, los guardas y los conductores, hasta los logistas, trabajadores sociales y coordinadores de los programas.

Aunque se pueden encontrar diferencias entre las distintas organizaciones que operan en el terreno, me gustaría empezar dando un panorama general sobre las distintas fases que existen en la gestión de la seguridad en el terreno.

Recordad, que el proceso de gestión de la seguridad en el terreno es el medio a través del cual los responsables de una misión establecen y aplican un marco de gestión de la seguridad eficaz que contribuya a mitigar los riesgos que enfrenta la organización.

Las fases principales a la hora de gestionar la seguridad son:

  • la Planificación,
  • el Establecimiento del plan de seguridad y gestión de la seguridad en sí misma y
  • la Revisión
  • y Evaluación.

Figura “Proceso de gestión de la seguridad”

La evaluación conlleva el análisis lógico de la situación para identificar eventuales amenazas y la vulnerabilidad de la organización ante éstas.

Una vez completado el análisis de amenazas y vulnerabilidades, el efecto de cada amenaza y la probabilidad de que afecte a la organización se reflejan en una matriz de riesgos. Esta matriz permite establecer prioridades para abordar los riesgos e identificar medidas para mitigarlos.

Posteriormente, estas medidas se convierten en componentes esenciales del plan de seguridad.

Veremos la determinación de los riesgos de forma más detallada en un próximo post.

La planificación: Un plan de seguridad es una herramienta esencial para desarrollar y mantener procedimientos de seguridad y reacción adecuados.

La primera etapa de la planificación de la seguridad consiste en identificar y determinar la manera de establecer y aplicar las tres estrategias de seguridad (aceptación, protección y disuasión).

El plan debe guardar relación con la situación operativa concreta y constará de una serie de componentes, incluidos entre otros los siguientes:

  • Reglamentos y directrices de seguridad,
  • Procedimientos para la celebración de entrevistas antes y después de cada misión,
  • Plan de contingencia y gestión de incidentes críticos.

La formulación del plan de seguridad debería llevarse a cabo con las aportaciones de todos los miembros del equipo. Trataremos la planificación de la seguridad de forma más detallada en próximos posts.

Plan de contingencia

El establecimiento del plan de seguridad y la gestión de la seguridad constituyen, tal vez, la parte más difícil del proceso. Una pieza fundamental de este proceso consiste en concienciar al personal de todos los aspectos del plan, así como de sus respectivos cometidos y responsabilidades a tenor de éste.

La gestión de rutina supone cerciorarse de que el personal funciona dentro del marco establecido por el plan.

Sin embargo, los responsables de la misión deben también ser capaces de hacer frente a incidentes y situaciones extraordinarias. Será más sencillo reaccionar ante tales aspectos del proceso gracias al plan de contingencias y a los procedimientos de gestión de incidentes establecidos.

La gestión de la seguridad resulta más sencilla cuando ésta se considera parte integrante de las operaciones, y no como un elemento adicional. Ello supone que la organización o delegación ha desarrollado una cultura de la seguridad en la que este aspecto se considera automáticamente parte del proceso global de planificación y gestión.

Simplemente quiere decir que la gente se comporta de un modo que es coherente con los patrones operativos establecidos. Esto es lo que representa el modelo de cultura de la seguridad.

Figura “Cultura de la seguridad”

Por último, conviene controlar y evaluar los planes de seguridad de forma continua para garantizar su pertinencia. Se debería hacer de manera rutinaria al menos cada seis meses, siempre que se produzca algún cambio en la situación que contemplaba el plan, o si el análisis de los incidentes de seguridad pone de manifiesto una carencia en el plan.

Para viabilizar este proceso, los responsables de la misión deben velar por que se efectúe un seguimiento constante de la situación y estar al tanto de cualquier cambio que ocurra en el entorno de trabajo.

La gestión de la seguridad se ve afectada por las distintas circunstancias en las que una organización ejecuta sus operaciones. Estas influencias pueden ser tanto internas como externas y pueden afectar a todos los aspectos del proceso de gestión de la seguridad. Los responsables de la misión deben conocer estas influencias y determinar la incidencia que podrían tener en el proceso de gestión y de toma de decisiones en materia de seguridad.

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Referencias:

“Stay Safe, Guía de la Federación Internacional para los Responsables de Seguridad”

Contribución al desarrollo en Zimbabue

En una Asamblea del Colegio de Trabajadores Sociales de Madrid, tuve la suerte de conocer a Carmencho Moreno, Trabajadora Social jubilada, que me habló con pasión de su hermano Agustín, que había sido misionero en Zimbabwe.

Gracias a ella, he podido entrar en contacto con Agustín, al que he tenido la inmensa suerte de conocer y al que he pedido esta colaboración, que espero que disfrutes.


Agustín Moreno Muguruza.  De padre andaluz y madre vasca.  Nacido (1938) en Paredes de Nava (Palencia).  Cursó sus estudios de Bachillerato en Arévalo (Ávila) y continuó como seminarista en Oviedo (Asturias) y en la Universidad Gregoriana de Roma (Italia).

Fue ordenado sacerdote en 1961.  Ha ocupado diversos cargos en la diócesis de Oviedo.

Se considera “multipátrida”,  ciudadano del mundo y eso le ayudó en su preparación para el salto a África.

En 1968 me uní al Instituto Español de Misiones Extranjeras, IEME.  Me enviaron a lo que entonces era Rhodesia, hoy Zimbabue.  He trabajado (durante 41 años) en las diócesis de Hwange

y Gokwe,

 

una de las zonas menos desarrolladas del país, en dónde había escasez de lluvias, tierras pobres, agricultura de subsistencia, ganadería precaria, comunicaciones difíciles, población escasa y dispersa, calor fuerte y presencia devastadora de enfermedades como la malaria, bilharzia (esquistosomiasis), kwashioskor (desnutrición proteica calórica), y últimamente el SIDA.

Todos los misioneros hemos dedicado mucho tiempo y esfuerzo a la cooperación al desarrollo.  Por haber sido varios años director diocesano de la Comisión de Servicio Social y Desarrollo, primero en Hwange y luego en Gokwe, he estado particularmente envuelto en esas tareas.

En Zimbabue me he dedicado intensamente al estudio de la lengua nambya, una de las dieciséis  que se hablan en el país.  Es muy minoritaria, postergada, pero importante en la zona de Hwange. Cuando yo llegué, no había nada escrito en nambya.  He publicado el primer diccionario y la primera gramática de esa lengua.

Por todo ese trabajo, me fue concedida en el año2007 por el Rey Juan Carlos I la Cruz de Isabel la Católica. El Ayuntamiento de Paredes de Nava (Palencia) me nombró (2010) hijo predilecto del pueblo.

 Proyectos de Desarrollo

Los proyectos relacionados con el  agua  –problema fundamental–  han sido los más numerosos: Pantanos, pozos, regadíos.  Durante algunos períodos, la Comisión contó con la ayuda de ingenieros especializados  –expatriados y voluntarios–, sobre todo para el diseño y construcción de (pequeños) pantanos.

En cuanto a los pozos (de hasta 100 m de profundidad), aparte de los muchos nuevos perforados, hemos rehabilitado otros que estaban inoperantes, debido principalmente a bombas de extracción de agua estropeadas;  con cuadrillas de mecánicos locales, formados para repararlas.  Este ha sido un trabajo muy apreciado por los beneficiarios.

  • Proyectos en el ámbito de la  agricultura  han incluido:
  • La compra de tractores, para ser utilizados en régimen de cooperativa.
  • Promoción de cultivos alternativos, más resistentes a la sequía.
  • Formación de líderes en técnicas agrícolas avanzadas.
  • Facilitar el acceso a semillas de garantía.
  • Transporte para la comercialización de productos del campo.
  • Proyectos de creación y apoyo a cooperativas de  pesca, en concreto en el lago Kariba.

Los proyectos de  ganadería  han sido pocos y modestos.  Sobre todo, cría de cabras (recordemos, resistentes a la mosca tsé-tsé), conejos y gallinas, en régimen de cooperativa.

En cuanto a la  educación, los proyectos han sido muy numerosos:

  • Construcción o rehabilitación de escuelas.
  • Becas para estudiantes.
  • Alfabetización de adultos.
  • También ha organizado la Comisión  cursillos de formación  (no sé si pueden catalogarse como “proyectos de desarrollo”, en sentido estricto), sobre diversas materias relacionadas con el desarrollo.  Algunos, dedicados a los miembros de la Comisión y delegados en las distintas zonas;  la mayoría, abiertos a todos los interesados.

En el ámbito de  sanidad, hemos proporcionado instrumental o ambulancias para algún hospital o clínica rural.  En  saneamiento, ha habido proyectos de construcción de letrinas, utilizando el popular modelo “Blair toilet, recomendado por el Ministerio para las zonas rurales, que no necesita agua.

También traídas de agua, lavaderos y abrevaderos comunales.

En todos esos campos tienen cabida los llamados microproyectos.  Modestos en su presupuesto  –hay un tope–,  son, sin embargo, enormemente populares y eficaces.  De algún modo, en ellos la participación de la comunidad local y su identificación con el proyecto es mayor.

Algunos proyectos han tenido como objetivo particular la  promoción y formación de la  mujer.  Pero en todos ha existido siempre una participación mayoritaria de las mujeres.  Lo de que la mujer en África no cuenta para nada, ni voz ni voto, es cosa del pasado (aunque todavía queda algo).  Hoy día la realidad es que las mujeres, sobre todo en las zonas rurales, son las locomotoras del desarrollo, en cada poblado y en las organizaciones zonales.  En cualquier comité es frecuente que la presidenta  –y, más frecuentemente aún, la tesorera–  sea una mujer.

Ayuda de emergencia

En casos excepcionales, debido a situaciones que reclaman atención urgente, la Comisión ha desarrollado también programas de ayuda de emergencia.  Suministro de  alimentos,  semillas,  mantas…  a los damnificados.  En algunos casos, la distribución de esta ayuda se ha hecho por medio de las misiones católicas, aunque, por supuesto, sin ninguna discriminación por motivos religiosos.  La única “discriminación” a la hora de elegir los beneficiarios ha sido su situación de necesidad.

En este punto de elegir los beneficiarios, hay un problema, debido al trasfondo cultural africano.  Un principio básico de la convivencia social es que todos han de ser iguales.  Nadie quiere destacar en cuanto al nivel de vida.  Si lo hace, se hace blanco de la envidia y de la sospecha de que ha utilizado, para prosperar, medios mágicos inconfesables;  también se expone a magias o hechicerías contra él.

Todos iguales, también a la hora de imponer cargas o de repartir beneficios.  “Todos somos pobres.  Todos tenemos que entrar en la lista y recibir la misma cantidad.”  Aunque esto suponga dividir entre miles una tonelada de harina, de modo que cada uno reciba una taza.

El problema se agrava por el hecho de que, aunque la Comisión supervise la selección de los beneficiarios, en último término es la comunidad local con sus líderes la que ha de hacer la lista concreta con todos los beneficiarios.  La mentalidad tradicional, los favoritismos, el miedo a suscitar envidias, protestas, rencillas, en un grupo social donde todos se conocen y tienen que convivir día tras día, son obstáculos para la selección de beneficiarios.  No obstante, a base de insistir en que no están en la misma situación el que tiene treinta vacas y la viuda con cinco gallinas, con el paso del tiempo se ha logrado bastante para cambiar la mentalidad y alcanzar una selección basada en criterios objetivos y justos.

Procedimiento y normas generales

La iniciativa para  identificar y proponer  un proyecto es casi siempre de la población.  Los delegados de la Comisión toman parte y elaboran un primer informe para presentar en la reunión plenaria, donde se decide la aprobación o no del proyecto.

La participación de la comunidad local es necesaria en todo el proceso: iniciación, realización y posterior mantenimiento del proyecto, asegurando su continuidad.  Ha de contribuir, sea en dinero, en materiales o en trabajo, a cubrir el presupuesto.  En el caso de un microproyecto, esa contribución se fija en el 25% del coste total;  en los proyectos de envergadura es menor.

La Comisión ha recibido financiación de organizaciones internacionales, católicas y no católicas, y también directamente de algunos gobiernos y de la Unión Europea.

Evidentemente, los donantes exigen transparencia en la administración de los fondos de ayuda: Informes detallados, comprobantes, etc. Y todo esto se procura cumplir escrupulosamente.

Coordinación y relación con el Gobierno

La Comisión siempre procura coordinar su actividad con los organismos y oficiales del Estado.  Como ejemplo: el director diocesano participa como miembro en las reuniones del Comité de Desarrollo de cada distrito.

Esta coordinación con el Gobierno ha tenido altos y bajos, en paralelo con los avatares de la situación política en Zimbabue, y de la relación Gobierno-Iglesia Católica.  Dejando aparte los años del Gobierno racista de la minoría blanca (1965 – 1979), tras la Independencia (1980) puede decirse, simplificando, que ha habido una primera época de buenas relaciones con el Gobierno elegido democráticamente, y una segunda de deterioro progresivo de esa relación, hasta llegar a colaboración prácticamente nula e incluso animadversión hacia la Comisión.

Al principio, el Presidente Mugabe (católico) se deshacía en alabanzas al trabajo de la Iglesia.  La relación con nuestra Comisión era fluida y, en general, amistosa.  Luego, a medida que el Gobierno se ha ido haciendo cada vez más dictatorial y corrupto, y los obispos han denunciado sus abusos, la crítica y oposición a la Iglesia se ha hecho fuerte y declarada.

Las ONG internacionales no aceptan canalizar su ayuda a través del Gobierno, mientras que confían en las Iglesias, y ciertamente en la Católica, que es sin duda la que más trabaja en el campo del desarrollo.  Esto humilla e irrita al Gobierno.  Acusa a la Iglesia de utilizar la ayuda para desacreditarlo a los ojos de la población y provocar su caída.  También proclama que esa ayuda se da solamente a los miembros de la oposición política.  Sin embargo, el que realmente discrimina es el Gobierno;  si distribuye alguna ayuda, para recibirla es necesario presentar el carné de afiliación al partido en el poder.

Últimamente el Gobierno ha querido controlar el trabajo de las ONG, exigiendo informes y cuentas, y ha puesto muchas limitaciones a ese trabajo, con leyes draconianas.  Varias veces ha amenazado con prohibir totalmente sus operaciones en Zimbabue y expulsar del país a sus representantes.

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Referencias:

Foto Agustín Moreno Muguruza

Términos y definiciones habituales en el ámbito de la cooperación internacional

Para familiarizarnos y afianzar algunos de los términos más habituales en el ámbito de la Cooperación Internacional, a continuación te muestro una selección de definiciones y conceptos con los que hemos venido trabajando durante el cuatrimestre docente de impartición de la asignatura Trabajo Social y Cooperación al Desarrollo #TSyCD en este curso 2017 – 2018:

  • Acción Humanitaria (Belén Pérez)
  • Árbol de Objetivos (Cristina del Río)
  • Árbol de Problemas (Paula Sánchez)
  • Asilado (Alli Kaufman)
  • Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) (Belén Pérez)
  • Catástrofe (Cristina del Río)
  • Código de Conducta de Acción Humanitaria (Alli Kaufman)
  • Coeficiente de Gini (Alli Kaufman)
  • Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) (Nick Gavio)
  • Cooperación para el Desarrollo (Laura Gaviria)
  • Crowdfunding (Paula Sánchez)
  • Declaración Universal de los Derechos Humanos (Belén Pérez)
  • Desarrollo (Nasolo Ortego)
  • Desarrollo humano (Nasolo Ortego)
  • Desarrollo Sostenible (Vale Betroni)
  • Desigualdad (Paula Sánchez)
  • Desplazado (Vale Betroni)
  • Derechos Humanos (Nick Gavio)
  • Educación para el Desarrollo (Cristina del Río)
  • Emergencia compleja (Laura Gaviria)
  • Intervención Humanitaria (Alli Kaufman)
  • Matriz de Planificación de un proyecto (Laura Gaviria)
  • Migrante (Paula Sánchez)
  • OCHA o OCAH (Vale Betroni)
  • Plan Marshall (Vale Betroni)
  • Preparación ante desastres (Nick Gavio)
  • Proyección de Peters (Nick Gavio)
  • Proyecto (Laura Gaviria)
  • Proyecto de Impacto Rápido (Nasolo Ortego)
  • Proyecto Esfera (Nasolo Ortego)
  • Refugiado (Paula Sánchez)
  • Vulnerabilidad (Vale Betroni)

Los pasos a seguir son los siguientes:

  1. Selecciona uno o varios de los términos con los que más te identifiques o guste
  2. Indica el / los término/s que seleccione/s en los comentarios, para que te sea asignado y tus compañeras/os vean los que has elegido y puedan seleccionar otros.
  3. Defínelo preferentemente con tus propias palabras y utilizando entre 150 y 200 palabras como máximo.
  4. Haz una propuesta de entre tres (3) y cinco (5) palabras clave que consideres fundamentales que deban aparecer en su definición.

A modo de sugerencia, y entre otras fuentes, puedes consultar el Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo

Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo

o también revisar estas Definiciones de usuarios en cooperación al desarrollo.

Por otra parte, reflexiona, busca e investiga sobre estos otros conceptos más amplios, como temas a desarrollar. Indica tu elección en la sección de comentarios del blog.

La extensión del tema a desarrollar debe oscilar entre las 1.500 y 2.000 palabras aproximadamente.

Haz una propuesta de entre cinco (5) y diez (10) palabras clave que consideres fundamentales que deban aparecer en el desarrollo del tema propuesto.

Si localizas algún vídeo, audio, infografía, imagen, etc. que ayude a comprender estos términos, puedes compartirlo a través de Twitter usando siempre la etiqueta #TSyCD y haciendo las correspondientes menciones.

Una vez que hayas elegido algunos de los términos y el tema, debes definirlo y desarrollarlo en el documento colaborativo “Glosario de términos” creado en Google Drive, al que puedes acceder pulsando este enlace.

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El acceso al agua como estrategia de lucha contra la pobreza

He tenido la inmensa suerte de conocer, compartir ideas, proyectos, debatir y discutir sobre diversos aspectos de la Cooperación Internacional con Álvaro Hernán Montoya Ramírez, que es Ingeniero Agrónomo de origen colombiano,  Máster en Recursos Hídricos y Doctor en Ciencias Ambientales. Experto en Agua, Agricultura, Medioambiente y Cambio Climático y cuya trayectoria profesional se enmarca en la docencia y la investigación universitarias, la Cooperación Internacional, la Administración Pública y  la consultoría.

Recientemente prestó sus servicios en el Área de Medio Ambiente del Instituto Complutense de Estudios Internacionales (ICEI), al tiempo que colabora con varios grupos de investigación y centros de estudios en España y Colombia.

Le he invitado a que colaborase con un post, sobre el acceso al agua en los proyectos de cooperación internacional.

Álvaro H. Montoya Ramírez


Un largo (y aun inconcluso) camino  hacia el reconocimiento del agua como  derecho humano básico

Quizás por haber nacido y crecido en Colombia, un país privilegiado como muy pocos en cuanto a riqueza natural, pero al mismo tiempo -y en medida similar- tan duramente castigado por la inequidad social, en mi proceso de formación académica y desempeño profesional he tomado conciencia sobre la estrecha conexión existente entre medioambiente y desarrollo. Como bien recoge el Programa 21, emanado de la Cumbre de la Tierra de Río 1992,

Logotipo Cumbre de la Tierra

esta interacción es de doble vía: por un lado, un individuo o colectivo pobre, en su legítimo afán de subsistencia, puede hacer un uso insostenible de los recursos naturales y, por otro lado, el agotamiento de la base natural por cuenta de una actividad socioeconómica abusiva puede generar pobreza en la población, o agudizarla.

En mi tesis doctoral me propuse ahondar en el conocimiento de tal interacción. Concretamente, analicé el vínculo entre el acceso al agua y la pobreza rural en Colombia. Uno de los estudios de caso de la investigación consistió en evaluar el impacto generado por un proyecto de agua, saneamiento básico y seguridad alimentaria sobre la población objetivo, en términos de reducción de pobreza y rentabilidad financiera, económica y social. El proyecto había sido ejecutado en 2004 por Acción contra el Hambre – España con financiación de la AECID, en el marco de un paradisiaco rincón del Caribe. La estancia en terreno que este estudio llevó aparejada me brindó la invaluable oportunidad de palpar otras realidades de mi propio país, ciertamente desconocidas para mí hasta entonces  y, de paso, me introdujo de lleno en el campo de la Cooperación Internacional al Desarrollo y la Acción Humanitaria –tan apasionante como complejo-, al cual me he mantenido ligado por un espacio que ya va rondando los diez años.

En gran parte el fruto de esa experiencia es el que deseo compartir aquí, por invitación de mi amigo Fernando, con ocasión de la celebración del Día Mundial del Agua.

Logotipo Día Mundial del Agua

Esta disertación adopta una perspectiva algo más teórica y menos práctica que la de los colaboradores que me han precedido en este blog. Mi propósito con esta aportación es mostrar las múltiples vías a través de las cuales la disponibilidad de unos servicios hidráulicos apropiados condiciona el potencial de desarrollo y bienestar de cualquier persona o grupo humano.

Intento así, con un Enfoque Basado en Derechos, llamar la atención sobre el alto grado de responsabilidad que encierra para la comunidad internacional la garantía de provisión de tales servicios a la población desfavorecida de los países en vías de desarrollo, como un instrumento clave de solidaridad global.

El núcleo de este artículo coincide con un escrito publicado originalmente en 2013 por la revista Árbol de Tinta, editada por la Universidad de Ibagué (Colombia) pero situado en el actual contexto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que rigen la Agenda Internacional de Desarrollo entre 2015 y 2030.

Objetivos de Desarrollo Sostenible – ODS

  1. INTRODUCCIÓN

A día de hoy, para cualquier persona mínimamente informada, oír hablar de la abundancia de agua en la Tierra e, incluso, de su presencia en otros planetas, satélites y cuerpos del sistema solar (y del universo), así como de su condición imprescindible e insustituible para todas las formas de vida conocidas, incluida la humana, resulta redundante y, quizás precisamente por ello, hasta anodino.

A fuerza de costumbre, frases tan trilladas como que “el agua es vida”, terminan convirtiéndose en expresiones vacías de contenido que, a la larga, ya no consiguen transmitir con igual fuerza la irrebatible idea originaria que encierran. Sin embargo, de ningún modo ese aparente carácter elemental debería ser interpretado como una pérdida de vigencia en el tiempo.

Por otro lado, visiones, por desgracia aun no del todo superadas, como aquélla que se refería al agua como un ‘recurso natural renovable’, que si bien es ajustada en el sentido literal del término, también es cierto que ha conducido –y sigue conduciendo- a esquemas de gestión inadecuados, caracterizados por el despilfarro y el maltrato de los que ha sido objeto este recurso, tan esencial para la vida, tal como se ha pregonado hasta la extenuación.

No obstante, hay que reconocer que hasta aquí nos seguimos moviendo en el predecible terreno de las obviedades, de las “verdades de Perogrullo”, de los lugares comunes que, al igual que las frases de cajón, con el tiempo, en poco o nada contribuyen a formar conciencia sobre la enorme importancia del agua, y la impostergable necesidad de manejarla con juicio. Con inteligencia.

Dentro de dicho propósito, aquí en lo sucesivo se pretende aportar una revisión que, a su vez, dé lugar a una reflexión, en torno al papel que puede jugar el agua o, más exactamente, el acceso a agua segura [1], como estrategia de lucha contra la pobreza. A tal efecto, y dada la restricción de espacio, se omitirán cifras y estadísticas que, si bien, podrían reforzar los argumentos, se hallan profusamente disponibles en numerosas fuentes, tanto en soporte editorial como electrónico, y al alcance de cualquier lector/a interesado en la temática.

Para entrar en materia, conviene sentar la noción misma de pobreza, más allá de su percepción más o menos intuitiva. En palabras del filósofo y economista Amartya Sen, premio Nobel de Economía 1998 y precursor del concepto de Desarrollo Humano, la pobreza puede entenderse como la “privación de las libertades fundamentales de que disfruta el individuo para llevar el tipo de vida que tiene razones para valorar”. Resulta claro entonces que pobreza es mucho más que insuficiencia –o carencia- de renta sino que, más bien, este problema multidimensional ha de ser entendido como deficiencia de capacidades, por parte de individuos y colectivos, para poder llevar adelante una vida digna.

Desde esta óptica, procede ahora establecer vínculos entre agua y pobreza, los cuales abarcan desde salud y educación, hasta cultura y religión, tal como a continuación pasa a comentarse:

  1. INTERACCIÓN AGUA-POBREZA

Para empezar, qué duda cabe acerca del carácter irremplazable del agua limpia y suficiente para preservar la salud humana, con fines de hidratación, alimentación e higiene. A pesar del constante progreso observado durante las últimas décadas, aun lucen escandalosos los datos de morbilidad y mortalidad –gástrica, respiratoria, cutánea-, ligados al inadecuado acceso a agua potable y saneamiento básico en extensas zonas de países en vías de desarrollo y, de modo más acusado, en entornos rurales y peri-urbanos.

Sobra decir que una salud precaria limita el potencial -escolar primero y laboral después- de cualquier sujeto; por lo cual el acceso a agua segura supone un requisito sine qua non para atacar la propagación intergeneracional de la pobreza, o sea, esa falaz ‘predestinación’ a vivir en medio de la privación.

En estrecho vínculo con el aspecto sanitario, la insalubridad característica de muchas infraestructuras escolares (colegios), por falta de servicios idóneos de agua y saneamiento, atenta contra la misión formadora que éstas deberían cumplir, reforzando así el círculo vicioso de la pobreza: un niño pobre no cuenta con las garantías locativas mínimas para desarrollar las habilidades y destrezas que luego le permitirían modificar positivamente su situación.

En tal orden de ideas, resulta llamativo observar cómo la ausencia de baterías sanitarias segregadas por sexo, llega a imponer un severo obstáculo para la entrada de las niñas a la escuela en determinados entornos socio-culturales como el musulmán, por ejemplo. Esto repercute, pues, en una fuerte merma de las capacidades de la mujer, desde la infancia misma.

Queda así al descubierto un evidente nexo entre agua, pobreza y género. Se habla mucho de la ‘feminización de la pobreza’, entendida como una incidencia desproporcionada de la pobreza entre la población femenina. Al margen de divergencias conceptuales sobre la validez del término, es innegable que la mujer se relaciona con el agua de un modo particular, diferente al varón y, en consecuencia, desempeña un rol específico como administradora, usuaria y proveedora de agua, tanto en la familia como en la comunidad.

En lugares aquejados por deficiente suministro hídrico, el acarreo de los volúmenes de agua necesarios para intentar satisfacer el consumo humano y el uso doméstico de la familia -lo cual no siempre se consigue-, es una tarea que recae casi en exclusiva sobre la mujer, desde muy temprana edad: caminatas kilométricas de varias horas diarias, soportando un peso físico en ocasiones desproporcionado.

Mujeres acarreando agua

Así, la mujer se ve excluida del espacio escolar como niña, y del mercado laboral como adulta, y hasta expuesta a riesgos sobre su integridad personal (lesiones, agresiones, violaciones). Tan asimétrica responsabilidad retroalimenta la ‘feminización de la pobreza’ y, a la larga, induce sometimiento y falta de autonomía para la mujer.

Al hilo de lo que ha dado en denominarse ‘empoderamiento de la mujer’, durante la última década se ha llamado la atención sobre los incuestionables beneficios que aporta el adecuado acceso al agua con fines productivos, a nivel de hogar o minifundio, para mujeres pobres, habitantes de zonas rurales y peri-urbanas. Estas actividades económicas consisten en producción de bienes y prestación de servicios a baja escala, y se traducen principalmente en generación de renta y empleo, y seguridad alimentaria; y son extensibles a otros grupos vulnerables, tales como pequeños campesinos o minorías étnicas.

Esta mirada alternativa al potencial productivo del agua complementa la visión tradicional del recurso como insumo indispensable para todos los sectores extensivos con fines comerciales (agricultura, ganadería, industria, energía, minería, comercio, turismo), con su efecto dinamizador sobre el conjunto de la economía, que puede abarcar generación de renta y empleo para amplias capas de población en situación de pobreza; además de la redistribución de riqueza que puede operar el Estado a través de servicios sociales financiados vía impuestos, regalías y divisas provenientes de tales actividades productivas.

  1. DERECHO AL AGUA Y AGENDA INTERNACIONAL DE DESARROLLO

A lo largo del presente siglo, este entramado de interrelaciones entre agua y pobreza ha originado un fuerte movimiento social, académico y político, que propugna el reconocimiento del agua como derecho humano básico, como quiera que el acceso a agua segura condiciona la satisfacción de otros tantos Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC), empezando por el propio derecho a la vida, la salud o la alimentación, hasta el derecho a la cultura o la práctica religiosa, pasando por el derecho a la educación o el trabajo.

De este modo, se habla de que toda persona, por el solo hecho de serlo, debe disponer de, al menos, un volumen de 20 litros diarios de agua limpia

Bidón de 20 litros de agua

 

para satisfacer sus requerimientos más esenciales, a un precio asequible, o incluso gratis en caso de no poder sufragarlo. Por desgracia, esta iniciativa ha chocado con la férrea oposición, más o menos velada, de fuertes grupos de presión, tales como lobbies empresariales que visualizan el agua más como mercancía que como derecho. Viendo el actual panorama mundial, todos, como especie humana, hemos de entonar un sonoro mea culpa, al admitir que aun nos situamos demasiado lejos de honrar este ineludible compromiso moral.

Con todo, no deberían ignorarse pasos tan significativos como la declaración del agua potable y el saneamiento básico como derecho humano esencial, por parte de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en 2010. Otro debate sería su implementación mediante políticas concretas.

También en el seno de la ONU, al igual que de gobiernos nacionales, centros de pensamiento y organizaciones de la sociedad civil, existió un alto grado de consenso en torno al rol protagónico que jugaba el agua en el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), el mayor pacto global de lucha contra la pobreza alcanzado hasta entonces en la historia de la humanidad, pese a las múltiples –y a menudo justificadas- críticas de que fueron objeto.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) tomaron el relevo a los ODM, una vez se agotó el horizonte de implantación de éstos, al concluir el año 2015, con la vista puesta en los quince años subsiguientes, esto es, hasta 2030. Es justo admitir que en su concepción, diseño y estructura la comunidad internacional realizó genuinos esfuerzos por capitalizar los aprendizajes derivados de los ODM. Aun así, esta Nueva Agenda de Desarrollo Sostenible configurada por los ODS no se halla exenta de cuestionamientos, que no se pretende aquí discutir.

Lo que sí procede ahora es llamar la atención sobre el carácter decisivo que, en mayor o menor medida, unos servicios de agua adecuados encierran para el cumplimiento de todos los ODS, más allá de que sólo uno de ellos (el número 6) se ocupe explícitamente del sector de agua potable y saneamiento básico.

Esta afirmación es evidente para, al menos, los primeros quince objetivos (de un total de 17), y se sustenta en los razonamientos previamente expuestos: ¿acaso cabe alguna duda sobre las múltiples y complejas interrelaciones que conectan al agua con las metas trazadas en materia de renta, alimentación, salud, educación, género, energía, empleo, industria, infraestructura, equidad, habitabilidad, producción, consumo o medioambiente? Seguramente no.

IDEA FINAL

Ya para finalizar, sólo resta sugerir la adaptación de estas ideas, quizás algo genéricas, al contexto socioeconómico y medioambiental de cada país, zona o comunidad, lo cual pasa necesariamente, por un lado, por el análisis de los determinantes de la pobreza, y por la evaluación del estado de los recursos hídricos, por otro; todo ello a fin de incorporar la lucha contra la pobreza como criterio central dentro de la gestión del agua en un entorno concreto. Cabe pues esperar que el aprovechamiento racional de los recursos naturales incluido, como no, el agua, constituya una estrategia efectiva para mejorar las condiciones de vida de miles de millones de seres humanos en todo el mundo.

Muchas gracias por tu atención y como suele ser habitual se agradecen los comentarios.

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[1] Condiciones apropiadas de cantidad, calidad y disponibilidad.

Selección de participantes en los proyectos de Cooperación Internacional

De nuevo Iñaki Sainz de Rozas Pertejo pide la palabra y colabora con este post.

Iñaki estudió Geografía e Historia en la Universidad Complutense de Madrid, con una especialización posterior en los nacionalismos balcánicos y postsoviéticos.

 Cooperante Iñaki Sainz de Rozas Pertejo


Aprovechando mi participación con vosotras/os y como continuación de mi post ¿Ser cooperante se hace o se nace? me gustaría animaros a continuar con nuestra conversación con el fin de establecer un debate sobre las dudas que tengáis acerca de la realidad del terreno y de la vida cotidiana como personal expatriado.

En este sentido me gustaría ampliar algunos de los temas que ya habéis mencionado en vuestros comentarios durante la última semana y tratar otros.

Con relación a lo que se ha mencionado sobre el “desconocimiento que los beneficiarios tienen de sus necesidades reales” (desconexión de lo que desean los beneficiarios con sus necesidades reales), me parece que es una visión paternalista de la Cooperación.

En pocas ocasiones me he topado con esa disociación. En la mayoría de los casos la población es vulnerable pero sabe perfectamente qué es lo que quiere, o qué es lo que puede esperar de nosotros.

Si alguna vez constatamos que los beneficiarios identificados no tenían claro cómo iban a reducir su vulnerabilidad mediante la ejecución de la estrategia propuesta pudo ser por su desconocimiento sobre la solución técnica propuesta pero, en la mayoría de las ocasiones, esa confusión estaba generada por la falta de comunicación por nuestra parte. En muchos casos se supone que no es necesario comunicar a los beneficiarios la estrategia a seguir para conseguir el objetivo identificado (actitud paternalista y ¡craso error!).

Es necesario hacer partícipe a la comunidad desde el primer momento en la identificación y ejecución del proyecto, en caso contrario la aportación local en el proyecto y la sostenibilidad del mismo están en serio  riesgo. Métodos inclusivos para promover la participación de la población local (beneficiarios y no beneficiarios) puede ser la realización de un análisis participativo de las vulnerabilidades locales (baseline; talleres de Enfoque del Marco Lógico, etc.); la búsqueda conjunta y coordinada de las soluciones (árbol de soluciones), la elección de los criterios para la selección de los beneficiarios (es importante que los que no fueron seleccionados entiendan porqué no lo fueron, de lo contrario podrían actuar en contra del proyecto y generar problemas); así como, una vez identificadas las actividades, compartir con los beneficiarios la relación causa-efecto entre la ejecución de la estrategia seleccionada y la consecución de las expectativas de los beneficiarios. La continua participación de la población local en el diseño del proyecto ayuda a evitar las falsas expectativas que nuestra presencia pudiera haber generado.

Durante mi estancia en El Salvador trabajamos en comunidades con altas tasas de enfermedades diarreicas entre la población infantil, especialmente durante la época de lluvias. A pesar de ello, las comunidades locales ya estaban acostumbradas a estas epidemias estacionales cada año, y apenas les daban importancia, su prioridad (deseo) era reducir la vulnerabilidad económica e incrementar sus ingresos. Tras la realización de un diagnóstico comunitario y familiar pudimos estudiar sus hábitos higiénicos y sus fuentes de ingresos: eran comunidades que nunca habían tenido una solución adecuada a las aguas grises y fecales (letrinas), la costumbre de defecar en espacios abiertos cercanos a las casas provocaba la atracción de zancudos y otros insectos y estaba acompañada de la falta de hábitos saludables a la hora de manipular alimentos o de cuidar a sus hijos (lavarse las manos; cubrir los trastes y la comida si no se utiliza, etc.

Mapa de El Salvador

A la vez mantenían a las gallinas y a los tuncos (cerdos) sueltos por la casa con el fin de eliminar la basura orgánica dispersa por la casa (al no existir ni sistema de recogida de basura, ni prácticas higiénicas saludables), de esta manera el ganado se alimentaba solo y eliminaban gran parte de los desechos que producía la familia. La acumulación de todos estos factores, junto con la aparición de la humedad y la lluvia, potenciaban los vectores transmisores de enfermedades respiratorias y gastrointestinales (IRA y EDA), que impactaban en la economía de las familias más vulnerables, por la compra de medicamentos, y la reducción de las horas de trabajo al tener que emplear días cuidando a los enfermos. El impacto de esta situación estimamos que suponía un mínimo del 20%  en el presupuesto familiar entre gastos inesperados y dinero no ingresado ese mes. Para contrarrestar este impacto, la población practicaba la emigración temporal a la ciudad, o el trabajo infantil: en muchos casos enviaban a los hijos sanos a la zafra (cortar la caña de azúcar), o a realizar labores de ganadería a cuenta ajena, con el subsecuente incremento del absentismo escolar.

Nuestro primer objetivo fue explicarles la relación causa efecto entre:

  1. la falta de soluciones adecuadas a las aguas grises y negras y
  2. la falta de hábitos saludables de higiene, con la transmisión de enfermedades gastrointestinales que lastraban la economía de los más vulnerables.

Tras  el consenso logrado, con ayuda de los líderes tradicionales, propusimos la búsqueda conjunta de soluciones culturalmente y económicamente sostenibles. Tras analizar diferentes tipos de modelos junto con la comunidad (letrinas aboneras; letrinas de arrastre; etc.) finalmente la comunidad eligió por votación la construcción de letrinas de hoyo por su fácil manejo y barato mantenimiento. La colaboración de los líderes tradicionales de la comunidad fue fundamental para lograr la participación de sus integrantes.

Letrina de hoyo seco

El modelo propuesto estaba mejorado con materiales locales con los que se forraban las paredes del pozo, para disminuir el impacto de las filtraciones. El pozo, además, se rellenaba de capas de materiales de diferente grosor recolectados por las comunidades con el fin de filtrar las aguas grises y reducir el impacto sobre las aguas freáticas. El modelo tipo seleccionado podía cubrir las necesidades de una familias de tamaño medio durante dos años. Tras lo cual el pozo se podría cubrir y reaprovechar la losa de concreto, la taza y la caseta.

Para favorecer la aprobación y la participación de la comunidad en el proyecto, propusimos que todas las personas que participasen en la construcción de letrinas serían formadas en albañilería y carpintería por los maestros locales que dirigían la obra, quienes además, seleccionarían a los mejores trabajadores de la comunidad para sus equipos profesionales. La participación de los beneficiarios aceleró la ejecución del proyecto.

Durante la identificación de un proyecto es necesario conocer quiénes son los no beneficiarios y los potenciales perjudicados por nuestra acción. A todos ellos habría también que comunicar nuestra estrategia, en este caso con la ayuda de los líderes tradicionales o de las autoridades locales.

A pesar de que haya una comunicación fluida y coordinación entre los beneficiarios y la ONG, algunos factores exógenos (grupos de interés) que se oponen a nuestra intervención pueden influir negativamente en el desarrollo proyecto. Durante la construcción de sistemas de abastecimiento de agua en comunidades rurales de Centroamérica, observamos que algunas de las familias potencialmente beneficiarias se oponían a nuestra intervención, y azuzaban a los demás beneficiarios en el mismo sentido.

Durante las primeras reuniones la mención del proyecto, que nosotros creíamos adecuado para la comunidad, nos costó algún disgusto y en más de una ocasión tuvimos que salir “por patas” de las comunidades, perseguidos por una turba de machetes sin saber el porqué. Más tarde descubrimos que los beneficiarios que nos amenazaban eran trabajadores de los ganaderos, quienes no vivían en la comunidad pero mantenían un casi monopolio de las fuentes de agua del lugar. Ellos eran el poder en la sombra que se oponía a compartir el agua con las comunidades por miedo a desabastecer al ganado, y azuzaban a sus empleados y a sus familias para que rechazasen el proyecto. Finalmente, con la intermediación de las autoridades locales y la ayuda de los estudios técnicos sobre la calidad y cantidad de agua proveniente de las fuentes identificadas, pudimos llegar a un acuerdo con los ganaderos. El acuerdo estuvo reforzado por la construcción de unos abrevaderos en el que se pudiese almacenar el agua para el ganado y por la creación de una comisión de seguimiento que se encargaba de supervisar que la ejecución del proyecto no disminuía el agua necesaria para el ganado.

Abrevadero para ganado

En muchas ocasiones las soluciones que creemos nosotros adecuadas pueden ir en contra de hábitos y tradiciones culturales y sociales establecidas y herir sensibilidades. En ese caso los proyectos nunca se deberían de “meter con calzador” y forzar en su ejecución, pues de este modo la sostenibilidad no está garantizada. Es necesario negociar con la comunidad y los líderes tradicionales, para sondear la ejecución de las soluciones que creemos más adecuadas. Ahí está la pericia de cada uno para liderar la negociación y saber si será menos costosa una retirada (una retirada a tiempo es una victoria) y la identificación de otros beneficiarios, o continuar con las negociaciones para conseguir un acuerdo y asegurar que éste se cumpla.

Construcción de un sistema de abastecimiento de agua, San Vicente (El Salvador), 2002

Durante mi estancia en el Distrito de Dadu, al sur de Pakistán sufrimos el rechazo inicial de las autoridades tradicionales de algunas aldeas, y de su población masculina, a una potencial intervención que identificamos para fortalecer las capacidades económicas de la mujer (talleres de costura; artesanía; etc.)

Mapa del Departamento de Sindh

 Mapa sur de Pakistán

Las autoridades tradicionales aducían que el papel de la mujer estaba adscrito a las labores familiares y expresaron su rechazo a que pudiesen salir de casa para ir a talleres de aprendizaje, y mucho menos para ir los mercados para hablar con otros hombres.

En resumen lo que nosotros percibíamos como vulnerabilidad, la población local lo veía como normal, y para ellos el peso de la tradición se imponía al potencial económico de las mujeres. Nosotros replicamos que nuestro papel no era generar problemas intrafamiliares sino apoyar a las familias más vulnerables, pero que si la voluntad de las aldeas era la contraria nosotros nos iríamos de allí no solo con el proyecto de costura y marketing sino con el resto de proyectos para los que esas aldeas habían sido preseleccionadas (construcción de letrinas; salud comunitaria; distribución de insumos agrícolas; etc.)

Finalmente se llegó a un acuerdo con las autoridades tradicionales para el empoderamiento femenino, en dicho acuerdo las autoridades locales tenían el derecho de supervisión del proyecto y de opinión sobre todo aquello que creían iba en contra de las costumbres locales con el fin de buscar posibles estrategias alternativas.

La ejecución del proyecto estuvo supervisado por reuniones periódicas (cada semana / quince días) entre los beneficiarios, las autoridades tradicionales y la Cruz Roja, durante las que se fueron limando muchas asperezas. Las reuniones sirvieron para acercar posturas y establecer una forma en la que las mujeres venderían sus productos sin contravenir las reglas locales.

Distribución de máquinas de coser a mujeres vulnerables

Para finalizar esta entrada al igual que en otra ocasión insistí en la empatía necesaria con el equipo local, me gustaría recalcar la necesidad de por un lado identificar a todos los actores a los que nuestra potencial intervención pueda influir, tanto negativa como positivamente, y mantener una comunicación fluida con todos ellos durante la identificación y ejecución del proyecto para conocer sus opiniones.

Muchas gracias por tu atención y como suele ser habitual se agradecen los comentarios.

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Ser cooperante, ¿se hace o se nace?

Iñaki Sainz de Rozas Pertejo, estudió Geografía e Historia en la Universidad Complutense de Madrid, con una especialización posterior en los nacionalismos balcánicos y postsoviéticos.

Cooperante Iñaki Sainz de Rozas

En esta entrada, Iñaki, nos cuenta sus primeros pasos en Cooperación y hace una retrospectiva de sus orígenes y  de su amplia y dilatada experiencia en diversos continentes gestionando distintos tipos de proyectos.

Iñaki Sainz de Rozas Pertejo se une a la Comunidad de Aprendizaje de esta asignatura: Trabajo Social y Cooperación al Desarrollo #TSyCD


Los orígenes

Pues, los que habíamos nacido en el “Neolítico”, debíamos hacer el Servicio Militar Obligatorio,  o el Servicio Social Sustitutorio en su lugar. Ese fue mi caso, para hacer el Servicio Social Sustitutorio yo había sido asignado a un puesto de ayuda en carretera de Cruz Roja cerca de mi lugar de residencia, pero pensé que, por mi formación, podría encajar mejor en el Departamento de Cooperación Internacional.

Tras ponerme en contacto con Fernando Cuevas en el verano de 1999, y explicarle mi caso, solicitamos entre los dos el cambio de expediente dentro de Cruz Roja, y tres meses más tarde, el 27 de Septiembre de 1999, ¡voilá! empecé mi Objeción de Conciencia en ese Departamento y por tanto mi inmersión en el mundo de la Acción Humanitaria.

Mi carrera desde entonces se ha dividido en varias fases. En un primer momento estuve ligado a Cruz Roja durante cuatro años entre el trabajo en la Oficina Central y una primera misión en El Salvador.

Posteriormente trabajé en Ciudad Juárez (México) para organismos del Gobierno Federal mexicano y con organizaciones locales.

Después me reincorporé a Cruz Roja entre 2005 y 2012. Y desde entonces he trabajado con la organización Acción Contra el Hambre en Líbano

Mapa de Líbano

 y en marzo de 2016 he vuelto a Malawi por segunda vez.

Mapa de Malawi

Además he trabajado en otros países como Zambia, República Sudafricana, Namibia y en el  sureste asiático en Pakistán.

Mapa de Pakistán

Gestionando Proyectos

Yo siempre he gestionado proyectos pues los que tenemos una formación no técnica, somos considerados generalistas, y a lo que, en un principio, podemos aspirar es a la gestión de proyectos y de los fondos con los que financiar dichas actividades.

Gestión de proyectos

El trabajar en una organización generalista como Cruz Roja me permitió implicarme en proyectos de diferente naturaleza: Agua y Saneamiento, Salud, Desarrollo Comunitario, Medios de vida, Seguridad Alimentaria, etc.

Pero poco a poco me he ido especializando en proyectos de Seguridad Alimentaria, Medios de Vida, Generación de Ingresos, y reparto de dinero, y últimamente también me he implicado en la identificación de estrategias sectoriales.

Me ha permitido tener una versión más integradora de la Acción Humanitaria y de la Cooperación al Desarrollo. Y agudizar el análisis de los factores que potencian la vulnerabilidad de las poblaciones a las que apoyamos, algunos de los cuales tenemos la capacidad de revertir pero, en otros casos, su solución escapa fuera de nuestro alcance.

Desde mi punto de vista considero que el cambio generado en las poblaciones locales por un proyecto de Cooperación al Desarrollo está basado en procesos de aprendizaje de nuevas formas de vida; técnicas agrícolas; hábitos alimenticios; hábitos higiénicos, etc.

Por eso es importante tener en cuenta que el impacto de estos procesos requiere su tiempo. Por poner un ejemplo  “la gente no se lava las manos porque los agentes sociales les digamos varias veces que es bueno lavarse las manos” (¿cuántas veces nos decían de pequeños que no hiciésemos ruido al beber, y nosotros seguíamos sorbiendo del vaso?), si no que todo cambio requiere un proceso de aprendizaje y acompañamiento para supervisar la puesta en práctica de los nuevos hábitos y corregir posibles fallos y errores.

También es importante tener en cuenta que las soluciones que propondremos deberían apuntar hacia una sostenibilidad duradera en el tiempo, para lo cual por un lado es necesario buscar soluciones sencillas con las que la población esté familiarizada o pueda estarlo en un periodo corto de tiempo, y además analizar todos los factores (culturales, económicos, sociales, etc.) que podrían menoscabar esta sostenibilidad.

Proyectos agrícolas

Recuerdo que con el fin de fortalecer las actividades agrícolas locales, en una ocasión repartimos bombas de riego manuales entre los agricultores, el proyecto había sido apoyado por el Ministerio de Agricultura local y de hecho había sido una petición de los beneficiarios, que sabían de la existencia de dichos sistemas de riego y pensaban que era la solución para fortalecer su producción.

Pakistán. Registro de beneficiarios

Durante el primer año, tras las distribuciones de las bombas de riego, todo el proyecto fue viento en popa, las familias incrementaron su producción y el donante estaba encantado con ver los campos de maíz rebosantes. Sin embargo al identificar la solución con los beneficiarios, no tuvimos en cuenta la vida media de una bomba de riego, el desgaste de las piezas por su uso prolongado, ni la posibilidad de encontrar piezas de recambio en las proximidades de las aldeas donde trabajamos.

Al identificar el proyecto supimos que las piezas de recambio se vendían en la capital del país (a 100 kms. de distancia) y pensamos que los beneficiarios se podrían organizar para ir a comprarlas. Pero en nuestro razonamiento no tuvimos en cuenta los hábitos de vida locales, las rentas medias y el coste de la vida. Cuando cerramos el proyecto y empezaron a surgir los primeros problemas con las piezas, supimos que los agricultores no estaban dispuestos a hacer más de 40 Km de distancia y emplear más de un día en comprar los recambios. 40 kms. era el trayecto que un agricultor podía recorrer en un día en autobús para poder regresar en el mismo día a su aldea. EL recorrer mayores distancias significaba una mayor inversión en el viaje (mayor coste de transporte y coste para pernoctar), además suponía que el agricultor iba a desatender su ganado o sus actividades agrícolas durante al menos 48 horas, sin que le asegurase nadie que podría regresar a la aldea con las piezas de recambio o que debería emplear al menos otros dos días para recoger las piezas encargadas al proveedor.

Estos gastos y el tener desatender sus predios agrícolas suponían un riesgo que no podían permitirse los agricultores, por miedo a robos, y a otros factores, así que tras la finalización del proyecto y tras nuestra marcha de las aldeas, a medida que las bombas de riego se fueron estropeando, los agricultores regresaron a sus viejas formas de riego y a su agricultura de subsistencia.

Limitaciones

Como digo es importante saber que la ayuda a la Cooperación y la Acción Humanitaria no es una panacea con la que acabar con todos los males que acucian a las poblaciones vulnerables, si no que nuestro alcance es limitado, y es importante tener esto presente en determinados contextos, donde el peso de las tradiciones, la cultura o del sistema político nos impide un desarrollo de soluciones más pragmáticas (Pakistán, Afganistán, etc.)

Distribución de insumos agrícolas y ganaderos en Sindh (Pakistán)

Personalmente en Pakistán me costó tiempo admitir que el apoyo que prestaba al desarrollo de las poblaciones rurales (y en especial al de la mujer) se veía limitado por factores (religiosos, culturales, políticos y económicos) que estaban fuera de mi alcance, y eso supuso un desgaste emocional y psicológico importante, que la exigencia del trabajo en esos momentos no me lo permitía.

En este sentido es importante saber cuáles son nuestros limitantes anímicos y físicos, pues desgraciadamente no solemos estar preparados para trabajar en cualquier ambiente, y el ser demasiado ambiciosos en nuestras primeras misiones puede generar un desgaste físico y psicológico importante que nos ponen en riesgo a nosotros a nuestro equipo y al trabajo realizado. Países con situaciones complejas como Irak, Afganistán o Pakistán deben ser destinos para personas con cierto recorrido a sus espaldas, por el bien de la persona cooperante y por el bien de la organización.

Mi experiencia me ha enseñado, además, a saber que en muchas ocasiones las soluciones a los problemas de las poblaciones a las que apoyamos, se encuentran a la vuelta de la esquina. Con esto quiero decir por un lado que hoy en día casi todo está inventado, no estamos aquí para “inventar la rueda”, sino para aprender de experiencias anteriores, en el entorno donde nos desenvolvemos, que hayan tenido éxito y que, a través de nuestra acción, podamos mejorar su eficacia y eficiencia.

Líbano. Limpieza y desbroce de espacios públicos

Y por otro, que no es necesario importar soluciones endógenas para solucionar problemas locales, pues traer soluciones externas generará un gasto tecnológico, económico y un consumo de tiempo que en ocasiones no es asumible ni por la organización ni por el beneficiario. Todo lo contrario, en la búsqueda de la solución debe intervenir el beneficiario con el fin de facilitar su aprendizaje y su empoderamiento de la solución, que permita una sostenibilidad de la misma en el tiempo.

Antes de importar modelos de vivienda a la selva centroamericana, prefiero diseñar un modelo de casa más modesto con los beneficiarios, más acorde con sus medios de vida y sus capacidades financieras que permitan un mantenimiento adecuado.

El diseño de una solución en equipo, ayudará a ganarnos su empatía, conocer mejor las causas de su vulnerabilidad y a que los beneficiarios se adueñen y apropien de la solución con el fin de que sea más sostenible social y financieramente. En este sentido siempre es bueno que los beneficiarios tengan una aportación al proyecto, en forma de mano de obra, materiales, etc.

EL ser humano siempre valorará más aquello que le ha supuesto un coste, que aquello que se lo hayan dado de manera gratuita.

Para ir acabando

Por último quería recalcar que hoy en día es fundamental el conocimiento de idiomas para poder desarrollarse en este campo, ya no solo para abrir el ángulo de acción entre países anglófonos, francófonos, lusófonos, etc. sino porque el dominio del francés, del inglés y de otra lengua (árabe, swahili; etc.) permitirá el acceso a herramientas de trabajo en esos idiomas que de otra manera nos está vetada.

Alfabeto swahili

El aprendizaje de lenguas locales además de facilitar el trabajo en numerosos países nos aportará un mayor acercamiento a las poblaciones a las que queremos ayudar y a los equipos de trabajo locales. Es importante saber que en muchos casos nuestro trabajo depende de los equipos locales de trabajo que son los intermediarios entre nosotros y los beneficiarios, y que son nuestros ojos y oídos en el terreno. Yo suelo decir a mis equipos que yo estoy aquí para facilitar su trabajo, que ellos conocen a su gente y saben lo que necesitan y que en muchos casos yo soy un simple facilitador. Al igual que es bueno que el beneficiario se apodere del proyecto, también es bueno que el trabajador social se haga con el proyecto y que las soluciones a los problemas encontrados durante la ejecución del proyecto se trabajen en equipo. Que el equipo local no sienta que trabajan en una organización jerarquizada, si no que ellos vean que son partícipes en el desarrollo del proyecto y en la búsqueda de soluciones. La pérdida de interés hacia el proyecto por parte de los equipos locales solo puede ir en detrimento del proyecto.

Líbano. Limpieza de espacios públicos mediante actividades de “Cash for Work”

Es necesario, además, respetar los protocolos de seguridad establecidos por la organización para la que trabajamos, así como los hábitos tradicionales, la cultura y las formas de relación personal existentes, allá donde uno vaya. Esto parece obvio, pero tras 14 años de experiencia en el terreno os puedo asegurar que me he topado con todo tipo de situaciones bastante serias y embarazosas que, normalmente, estaban generados por una actitud errónea del delegado o del expatriado y que, no solamente dañaron la imagen del cooperante, si no de la institución a la que éste representaba, y ese tipo de heridas cuesta mucho resarcirlas.

Yo siempre digo que nosotros somos los representantes de la organización para la que trabajamos las 24 horas del día en nuestro lugar de destino, y eso hay que tenerlo en cuenta tanto para tomar decisiones profesionales como en nuestra vida privada, especialmente si nos encontramos en entornos complejos o aislados (la población local no nos conoce por nuestro nombre, si no por ser la persona de la organización para la que trabajamos).

Es necesario tener en cuenta que lo mejor para nuestra seguridad, y la de los equipos, es pasar desapercibido. Os puedo asegurar que en Pakistán fuera de mi equipo, nadie supo nunca que yo era europeo, pues me dejé barba e iba vestido a la manera local, que por otro lado era la mejor solución frente a los 52C que teníamos en verano. De esta manera, además, me gané la empatía de mi equipo y la de los beneficiarios.

Creo  que es práctico la especialización de las personas profesionales de la Cooperación, pero pienso que siempre hay que dejar una puerta abierta para poderse adaptar a los cambios que puedan venir en un futuro, y una sobrespecialización puede dificultar dicha adaptación, porque estás encasillado, o te encasillan, o por otras razones…

Lo que es fundamental hoy en día es la formación continua, con el fin de conocer las últimas herramientas y metodologías. El desarrollo de la Acción Humanitaria y la Cooperación al Desarrollo ha sido vertiginosa durante los últimos 20 años, incorporando herramientas nuevas que hacen más eficiente y eficaz el trabajo. Es recomendable estar al día de estas metodologías mediante cursos presenciales o en línea.

La experiencia personal me ha enseñado, que es difícil compaginar esta profesión con una vida familiar: o la pareja entiende y comparte nuestros objetivos y está dispuesta a sacrificar su vida profesional para acompañarnos o a pasar temporadas alejados el uno del otro; o somos célibes y nos mantenemos en un régimen ascético (todavía no conocí a nadie).

Si no entramos en ninguno de los casos anteriores, se avecinan nubarrones… Y ese desgaste emocional, os lo aseguro, pasa factura en el terreno. Porque como dicen en México: “amores de lejos, amores de pendejos” o “parejas de lejos, parejas de cuatro”.

En fin, fuera de bromas, creo que es importante también poder cubrir las necesidades anímicas de cada uno, especialmente cuando uno está trabajando en contextos complejos durante periodos prolongados, la falta de ese afecto o los problemas personales generados por una relación equívoca, puede afectarnos en el trabajo.

Seguridad de los cooperantes

Durante los últimos años hemos tenido varios ejemplos de este tipo de ataques, en el Sahel africano, Somalia, Yemen y Siria. Este tipo de acciones han ido dirigidas tanto contra personal local (los casos más comunes) como contra personal expatriado, en definitiva, contra personal humanitario.

Además con el desarrollo de las tecnologías y los satélites de alta definición, los bombardeos selectivos desde el aire, protagonizado por tropas regulares, se han multiplicado. El incremento de este tipo de ataques ha repercutido en el desarrollo de misiones humanitarias. Durante los últimos años se han denunciado bombardeos aéreos de misiones humanitarias en Siria, Afganistán, y un largo etc.

Por esta razón algunas organizaciones han optado por retirarse de algunas regiones, reestructurando su estrategia de acción a entornos más seguros. Otras han optado por operar únicamente con personal nacional, o enviar expatriados de origen y cultura parecida a la del lugar de operaciones, con el fin de reducir los riesgos.

Para evitar este tipo de riesgos en mi opinión habría que actuar en diferentes ámbitos:

  • Ámbito institucional las organizaciones internacionales, con Naciones Unidas a la cabeza, debería informar y negociar con las autoridades locales, tanto civiles como militares, sobre las acciones a desarrollar y sobre la creación de entornos más seguros para la acción humanitaria. Las vías de comunicación, en estas negociaciones, deben alcanzar a los dirigentes locales y los líderes de las tropas irregulares. Creo que el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) es una institución con un bagaje amplio en este tipo de acciones, con más de 150 años de experiencia negociando con los bandos en conflicto para asistir a la población afectada por los conflictos.
  • Ámbito de los profesionales sobre el terreno que deberíamos en primer lugar saber a qué entornos hemos sido destinados y quienes son los bandos en conflicto, conocer los usos y costumbres locales, con el fin de evitar asperezas y suspicacias, y mantener unas normas de visibilidad adecuadas con el fin de salvaguardar nuestra identidad.

Recuerdo que el edificio donde yo tenía mi oficina en la ciudad de San Vicente (El Salvador) lo había construido 15 años antes el CICR durante los años del conflicto civil que asoló aquel país, para ser un hospital. El edificio conservaba en el tejado, desde entonces, una “cruz roja” (símbolo protector) pintada de grandes dimensiones para que pudiese ser identificada por los bandos enfrentados durante sus bombardeos a la ciudad.

Sin embargo durante mi estancia en la ribera del Indo en Pakistán, se nos aconsejó tener un perfil bajo de visibilidad (únicamente los vehículos, pero no los edificios) con el fin de evitar el riesgo de que pudiésemos ser potenciales objetivos de secuestro.

Como trabajadores en entorno de riesgo, además, deberemos exigir a las entidades que nos contratan un “briefing de seguridad previo a nuestro traslado al lugar de operaciones mediante el que nos detallen la situación en la que se encuentra la región donde desarrollaremos el trabajo; el tipo de comunicación con los actores locales; los sistemas de comunicación y la estrategia de seguridad existente (en el que se incluyan, además, las medidas tomadas en el lugar de trabajo como en el lugar de residencia)  y el plan de emergencia en caso de tener que salir de la región.

Los planes de seguridad deberían incluir además el despliegue de un equipo sobre el terreno que se encargue de monitorizar la situación, comunicando a los equipos operacionales cualquier riesgo o cambio inesperado, con el fin de asegurar su integridad; de analizar y aprobar las infraestructuras elegidas como oficina o residencia del personal humanitario; de dar seguimiento diario a los desplazamientos del personal humanitario, con el fin de asegurar su integridad durante los trayectos y las visitas; y de actualizar periódicamente la estrategia de emergencia de acuerdo a la situación sobre el terreno.

Si la organización para la que vamos a trabajar no despliega, como mínimo, este tipo de medidas en zonas de conflicto o de riesgo, deberíamos plantearnos seriamente nuestro desplazamiento. Dar un paso atrás, a veces, evitará que asumamos riesgos inútiles.

Algunas instituciones además proveen de un “Emergency box”, en el que se incluyen artículos de primera necesidad para el caso de que, el personal operacional se quede aislado por un empeoramiento repentino de la situación.

Por último en nuestro caso deberíamos, apoyar en la elaboración de los planes de contingencia de la zona de operaciones y asegurar sobre la fiabilidad del personal contratado, a través de cartas de referencia; etc., y sobre su comportamiento durante la ejecución de las actividades humanitarias, cumpliendo estrictamente las normas de seguridad y evitando demostraciones partidistas que pongan en riesgo la operación.

A pesar de todo, ejecutando éstas y otras prácticas de seguridad, no estamos exentos del riesgo que nos rodea en regiones con entornos volátiles, por lo que es importante mantener cierta perspectiva analítica con el entorno que nos rodea, y evitar caer en los relajamientos de las costumbres que la familiaridad con el ambiente pueda provocar, tanto en nosotros como en el personal a nuestro cargo. Además de mantener comunicación constante con la Unidad de Seguridad para informar sobre los cambios súbitos observados en el terreno y coordinar la evacuación del personal humanitario, si fuera necesario.

El objetivo de toda planificación en seguridad es evitar tomar riesgos estériles que conduzcan a situaciones que no tengan vuelta atrás o sean difíciles de revertir.

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Recibimos a un periodista en el terreno

Jesús Matsuki es un periodista / comunicador que ha ido simultaneando su vida profesional y personal entre el periodismo y la labor social. En el ámbito del periodismo ha desarrollado principalmente su faceta en la radio -informativos, magazines, deportes…- tanto en redacción, coordinación como dirección y conducción de programas. En su faceta de comunicación, ha trabajado para empresas e instituciones -en la actualidad en el Ayuntamiento de Madrid, en calidad de portavoz de tráfico para las principales emisoras de radio y televisión de Madrid-.

Su labor social le ha llevado a pasar por “El teléfono Dorado” de Mensajeros de la Paz, Fundación RECAL -ayuda a personas con drogodependencias-, Grupo Amás -personas con discapacidad intelectual-, MUJ -jóvenes en riesgo de exclusión social-… hasta que decidió dar el salto a la cooperación internacional. Tras un periodo de formación (Máster y otros cursos), inició su colaboración como voluntario en las oficinas centrales de Cruz Roja, en el departamento de Cooperación Internacional -labores de administración, técnicas y de comunicación-.

Dio el salto a Calcuta (India) de la mano de una fundación, donde coordinó dos proyectos. A su vuelta a España se enroló como técnico de proyectos de Manos Unidas, en el departamento del sur de la India. Para Jesús, el acceso a la información es un derecho fundamental y fuente de ayuda imprescindible para las personas en riesgo de exclusión.

Jesús se une a la Comunidad de Aprendizaje de esta asignatura: Trabajo Social y Cooperación al Desarrollo #TSyCD


¿Se avecina el desastre o la oportunidad? Entre estos dos resultados hay un gran abanico de opciones como tipos de grises hay entre el blanco y el negro. De nuestra capacidad de gestión dependerá qué tonalidad obtendremos. Empezaremos decodificando las labores que llevaréis a cabo:

La primera y fundamental, de relaciones públicas. La segunda, de portavocía. En este artículo me centraré en la primera labor, que es, a mi juicio, la más importante y sin duda os dará las claves de base para poder enfrentarse a la portavocía.

 

 

Podría pedirle a Fernando Cuevas -quien me pidió esta colaboración- que me diese 100 hojas y horas y horas de vídeo para hablar de la comunicación en una ONG, pero creo que centrándonos en un ejemplo concreto de algo que puede llegar a pasaros, será más formativo y sobre todo práctico. Veamos el ejemplo:

Trabajamos para la ONG “Estoesunejemplo”. Somos una organización -da igual el tamaño o volumen de proyectos que realiza- ejemplar en cuanto a la gestión técnica y financiera y nos indican desde las oficinas centrales que se dirige a nuestro proyecto el periodista “Johny Plumillas”, del diario escrito “El Parlanchín”.

Contentos porque un periodista va a escribir sobre nuestro proyecto, le recibimos y le damos a conocer todo: contamos qué hacemos, visita nuestras oficinas, conoce a los beneficiarios… Se marcha y quedamos a la espera. Todo ha ido bien -pensamos-: Visibilidad para nuestro proyecto -y por ende para los receptores de la ayuda-, nuestra organización…Pasan unos días y para nuestra sorpresa leemos uno de los siguientes titulares:

Nos sentimos abandonados desde España -relatan trabajadores de “Estoesunejemplo”

Sí, este y el resto de titulares van a ser negativos…¡Sorpresa! Para no aburriros con teoría básica del proceso de comunicación, a través de estos titulares negativos repasaremos los elementos de la comunicación en lugar de daros la teoría en torno a ello. En nuestro primer error, hablamos de un problema con el EMISOR.

En todo proceso comunicativo hay un emisor y un receptor, que en el momento que establecen un diálogo intercambian las posiciones. Veámoslo en el ejemplo:

Nosotros somos conscientes de que nuestro proyecto está bien gestionado. Le hemos explicado y contado con detalles. Además, no malgastamos ni un céntimo, cumplimos con las actividades, los indicadores, se resuelven los problema pero Johny solo habla de eso en su noticia… ¿Por qué?

Tenemos que ser conscientes de nuestro papel de EMISORES en este proceso de comunicación. Veamos por tanto en cuáles hemos fallado nosotros, que es lo que está a nuestro alcance:

  1. Un periodista en el terreno es un periodista 24 horas al día, al igual que un cooperante representa a su organización los siete días de la semana, 365 al año. Lo que le cuentes mientras os tomáis un refresco, al acabar el día, también cuenta.
  2. ¿Hemos preguntado a la sede qué clase de periodista es? La mayor parte de los periodistas buscan contar lo que ven y escuchan, pero como las meigas, periodistas malos o gente sin preparación ni oficio que buscan el escándalo donde nos los hay, haber…haylos.

(La labor del periodista se ha vuelto más invisible. Una cámara nos pone en alerta, pero… ¿se nos haría extraño ver un teléfono encima de la mesa mientras comemos?).

Pero podría ser peor el titular: Estoesunejemplo no nos da las semillas” -reportan beneficiarios de sus programas-.

En esta situación, el emisor es el beneficiario al que el periodista decide preguntar.

Surge la duda maliciosa: ¿Debiéramos elegir bien al beneficiario? ¿Prepararlo? De manera rotunda: NO. Cualquier periodista es consciente que le vas a poner en contacto con personas muy agradecidas y felices por tu labor, por lo que le preguntará también a otras para contrastar.¿Qué podemos hacer? Ser sinceros. Damos por hecho que nuestra ONG Estoesunejemplo es buena en la gestión, por lo que podemos decir que la mayor parte de las personas están contentas con los resultados, hablarle de los casos de más éxito y también de las dificultades. Así, al encontrarse con ellos no tendrá la sensación de que alguien le ha vendido una realidad dulcificada o que le han intentado engañar.

Son solo algunos ejemplos de los posibles errores que podrían haber sido solventados con PREPARACIÓN. Palabra que debe grabarse a fuego en nuestras mentes.

“Los indicadores femeninos son nuestra prioridad” –Reportan desde la ONG “Estoesunejemplo”.

Se te ocurrió decir al periodista “los indicadores de género son nuestra prioridad”. A ti te parecía un titular excelente. Posicionaba a tu organización como un referente. Una vez leída la publicación, te percatas del error del periodista al transcribir el mensaje. Además, tus amigos y familiares te llaman y dicen que ni siquiera ellos han terminado de leer el artículo. Les parece más complicado que barrer una escalera hacia arriba.

Johny Plumillas ha redactado, como bien podía, lo que le has contado. Él no ha sido tanto el problema. Aquí no hemos pensado en el RECEPTOR. La persona que recibe nuestro mensaje, que son dos: El periodista y la audiencia. ¿Qué podríamos haber preparado antes?

  1. No dar por hecho que el periodista lo va a traducir. No tiene porqué. Puede que llegue tarde a otro reportaje y se limite a contar simple y llanamente lo que le digas. Aquí el receptor es el periodista y también debiéramos haber pensado en él. No hemos preguntamos tampoco a la sede central si se le había explicado el proyecto para que pudiera entenderlo. Desconocemos el nivel de conocimientos de esta persona sobre cooperación y los procederes. ¿Es periodista especializado en información de corte internacional? ¿Conoce el ámbito social?
  2. Aunque hubiese sido el titular: “Los indicadores de género…” debiéramos haber preguntado en qué medio va a publicarse. Si está dentro de nuestras posibilidades técnicas, leerlo (todo está online ya) y preguntar al público al que va dirigido. Si fuese una publicación especializada, aún podría tener cabida, pero en un medio generalista… Los lectores o la audiencia del medio son nuestros receptores. Básicamente: “Que lo puedan entender hasta tus abuelos”.

Esta situación podría catalogarse también como un problema del emisor, pues somos nosotros los que emitimos la información confusa.

Sin titular

No hay noticia, reportaje o crónica porque no hemos tenido en cuenta el CANAL (el medio físico por el que se transmite el mensaje).

Hoy casi todos los medios son totalmente audiovisuales: No hay periódico sin web o redes sociales que le posibiliten la publicación de vídeos, audios, fotografías, etc. Eso no es óbice para que no intentemos facilitar la labor del periodista acorde al medio para el que trabaja: Si es una radio, buscarle ubicaciones con buena cobertura para sus conexiones, una televisión necesitará de lugares en los que poder grabar de manera segura y con imágenes que puedan enriquecer su reportaje o noticia, etc.

¿Qué ocurriría si Johny trabajara para la radio, hiciésemos una conexión con su emisora y no hubiésemos buscado un lugar con cobertura para hacer bien la entrevista? Todo el trabajo bien hecho de relaciones públicas ha servido de poco y se ha quedado en una incómoda conversación con ruido y cortes que la propia radio decidirá cortar antes de lo estipulado.

La ONG Estoesunejemplo se aprovecha de los débiles.

¿Suena fuerte? Lo es. Sí, estamos acudiendo a extremos, pero contextualicemos:

A petición de Johny, le hemos puesto en contacto con un beneficiario. El periodista le ha preguntado en inglés qué piensa de la ONG que les está brindando la ayuda y de los trabajadores de la misma. Su interlocutor respondió: They pray on the week –Ellos rezan durante la semana-. Pero Johny entendió They prey on the weak: Ellos se aprovechan de los débiles. Johny, ante esta afirmación, se queda estupefacto. Al no tener tiempo para más y considerando que tiene que ir a otra región con otra ONG, nos da las gracias y se marcha.

Este es un caso extremo de error en el CÓDIGO (Conjunto o sistema de signos que el emisor usa para codificar el mensaje). El lenguaje de unos, al no compartir lengua nativa, puede dar lugar a infinidad de errores. Más de los que creemos.

 

Para evitar este error:

Tener en cuenta el código en el que se van a comunicar ambas personas y escuchar de manera atenta qué es lo que están hablando e intentar hacer entender a ambas partes tanto la pregunta como la respuesta.

Fiestas, todoterrenos con chófer y mansiones protegidas: Así es la vida de un cooperante.

Polémica segura, ¿verdad? Aquí tenemos que hablar de EL CONTEXTO como elemento de la comunicación. Debiéramos haber contextualizado nuestra labor. ¿Por qué vivimos en esas viviendas? ¿Por qué no se nos permite conducir en terreno? ¿Es nuestro ocio necesario?

Además, tenemos que contextualizar también el mundo y vida de quienes reciben nuestra ayuda, o nos podríamos encontrar este otro titular:

Gastarse el sueldo de un mes en un día de fiesta: así viven los indios

Si no contextualizamos política, social y culturalmente, flaco favor podríamos hacer a nuestra organización, que a los ojos de los donantes quedará retratada como la ONG que malgasta el dinero en personas que no lo necesitan.

 

Y por último llegamos al último elemento en cuestión: EL MENSAJE.

En una labor de relaciones públicas con el periodista, el mensaje que le estamos transmitiendo puede ser elegido por cualquiera de las situaciones previas. O bien como declaración de un beneficiario, por un comentario que hemos hecho, por una situación que elige el periodista, un contexto que presencia…El mensaje en este caso lo elabora el propio periodista a partir de la información que ha recibido por todo lo que ha podido presenciar o escuchar. Es por eso que no pondré titular como ejemplo, pero sí recalcar que en este mensaje:

  1. Toda nuestra interacción debiera responder no solo a los intereses particulares propios, ni a los de nuestro proyecto, sino a los de la propia ONG para la que desarrollamos la labor.
  2. Pide a tu organización que te refresque la memoria y te cuente en qué campaña estáis trabajando. Cierto es que le vas a informar de tu proyecto, pero también es cierto que es más que probable que tu propia labor quede englobada en una campaña a tres, cinco o diez años  Habrá una serie de mensajes que será importante recalcar que empoderarán a tu organización y a los proyectos como un todo.

Para finalizar…

Comencé el artículo diciendo que es una labor de relaciones públicas porque es lo que vais a realizar por más tiempo si un periodista acude a terreno a visitar los proyectos.

Las declaraciones a cámara o a micrófono serán apenas 2 minutos, de los que se seleccionarán una o dos frases y terminarán siendo poco más de 10 segundos. El resto del tiempo será sin micrófono delante…pero con el periodista anotando mentalmente lo que le estáis contando.

Jesús Matsuki

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Referencias:

Plan de comunicación básico para ONG  

 

Octavo aniversario del Terremoto de Haití

En estos días, aunque con menor intensidad, Haití vuelve a la palestra, y a ser foco informativo con motivo del octavo aniversario del devastador terremoto de más de 7 grados en la Escala de Richter, ocurrido el 12 de enero de 2010 y cuyo epicentro se situó a apenas 15 kilómetros de su capital Puerto Príncipe.

Este seísmo, fue el más fuerte registrado en la zona desde 1770 y percibido en países cercanos como la República Dominicana, Cuba y Jamaica.

Los efectos causados sobre este país, el más pobre del continente americano, fueron devastadores. Los cuerpos recuperados a fecha de 25 de enero de 2010 superaban los 150.000, calculándose que el número de muertos excedería los 200.000. Los datos definitivos de los afectados fueron dados a conocer por el primer ministro haitiano Jean-Max Bellerive en el primer aniversario del seísmo, el 12 de enero de 2011, conociéndose que habían fallecido 316.000 personas, 350.000 más quedaron heridas, y más de 1,5 millones de personas se quedaron sin hogar, con lo cual, es una de las catástrofes humanas más graves de la historia.

Según los Informes de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) de 2010  y 2014 , respectivamente, debemos recordar que en 2010, Haití ocupaba el puesto 145, sobre un total de 169 países, en la clasificación del Índice de Desarrollo Humano, formando parte del grupo de países con Desarrollo Humano Bajo. Estaba situado entre Senegal y Angola.

En 2014, Haití cayó hasta el puesto 168, sobre un total de 187 países, situándose entre Togo y Afganistán.

Algunos datos significativos registrados en 2010 son:

Con aquellos indicadores y realidad, no es de extrañar las gravísimas consecuencias de ese terremoto.

Seguro que la mayoría, aún tenemos en la retina la imagen del Palacio Presidencial parcialmente destruido en Puerto Príncipe, que sirve como metáfora de la destrucción de una parte importante del país.

Una catástrofe natural como lo es un terremoto, un ciclón, un huracán, etc. no tiene las mismas consecuencias dependiendo del lugar dónde ocurra, ni afecta por igual a toda la población y esto tiene que ver con el grado de desarrollo de esa sociedad, con sus capacidades, con su vulnerabilidad, términos que según el Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo de la Universidad del País Vasco y Hegoa  se definen como:

  • Capacidad son las opciones que una persona puede elegir de cara a realizar acciones o alcanzar estados de existencia con los que conseguir el bienestar o afrontar un desastre.
  • Desastre es una “grave perturbación del funcionamiento de la sociedad, que causa amplias pérdidas humanas, materiales o medioambientales, que exceden la capacidad de la sociedad afectada para afrontarla utilizando sólo sus propios recursos” (UNDHA, 1993:21). Esta perturbación suele estar concentrada en el tiempo y el espacio. El desastre se produce como consecuencia de un proceso de crisis que es desencadenado por una catástrofe, al actuar sobre una determinada situación de vulnerabilidad preexistente, cuando la comunidad o sectores afectados no disponen de las capacidades necesarias para ejecutar las estrategias de afrontamiento con las que resistir a tal proceso. De esta forma, la interrelación entre tales factores se podría expresar con la siguiente fórmula:
  • Desastre = vulnerabilidad + catástrofe
  • Vulnerabilidad es el nivel de riesgo que afronta una familia o individuo a perder la vida, sus bienes y propiedades, y su sistema de sustento (esto es, sus medios de vida) ante una posible catástrofe. Dicho nivel guarda también correspondencia con el grado de dificultad para recuperarse después de tal catástrofe (Pérez de Armiño, 1999:11).
  • El actual concepto de Desarrollo se sitúa en la preocupación por la erradicación de la pobreza o, en un sentido más amplio, el desarrollo social, y la especial atención a las personas como destinatarios principales de los beneficios del desarrollo, pueden señalarse como las principales características y novedades que comparten las conclusiones de sucesivas conferencias internacionales.

La respuesta internacional no se hizo esperar, aunque es verdad que por parte de los estados hubo más anuncios de contribuciones económicas, de las que realmente se produjeron o materializaron.

En España la respuesta por parte de las ONG fue inmediata gracias a cientos de miles de aportaciones de las donaciones de particulares, empresas, fundaciones y administraciones y en muchos casos las intervenciones han tenido en cuenta el Enfoque Basado en Derechos Humanos (EBDH) como piedra angular de sus respectivas estrategias de intervención de cooperación, lo que se traduce en el refuerzo de sus aportaciones priorizando:

  • Sobre las personas y ciudadanía en general afectada por la catástrofe, que son la razón de ser de la cooperación y a los que deben ir dirigidas las actuaciones. El EBDH contribuye a situarlos en el centro de las intervenciones, como protagonistas que deben tomar sus decisiones y dotar de contenido sus derechos.
  • Sobre las políticas y planes de desarrollo de los países en los que se llevan a cabo actuaciones. Normalmente éstas se llevan a cabo a través de la organización nacional contraparte que es la que debe tener interlocución con las instituciones nacionales.

A título de ejemplo, quiero destacar el trabajo y la labor efectuada por Cruz Roja Española en Haití, con el despliegue de personal nacional e internacional para poder hacer llegar acción humanitaria desde el primer momento como la distribución de agua potable, saneamiento y promoción de higiene en los campos de desplazados en Puerto Príncipe.

Durante los días posteriores al terremoto, Cruz Roja comenzó a trabajar para proveer agua potable y saneamiento, letrinas y otras pequeñas infraestructuras a 22 campos de desplazados, llegando a cubrir las necesidades de más de 100.000 personas. A día de hoy, se continúa trabajando para que la población tenga acceso regular al agua potable.

Tras la catástrofe, y habiendo dado respuesta a las necesidades más urgentes, se han desarrollado más de 60 proyectos englobados dentro de su Plan de Acción 2010 – 2015 en Haití, con los que se ha mejorado la situación de la población. Uno de estos proyectos se trata de la construcción de más de 4.400 alojamientos progresivos (viviendas) en 14 comunidades de Léogâne.

Por otro lado, se ha realizado la rehabilitación y construcción de distintas infraestructuras socia­les tales como centros de salud y escuelas en zonas muy vulnerables, y algunas de muy difícil acceso. En total, se han construido o rehabilitado un centro de salud y 10 escuelas en Léogâne y Jacmel y otras dos se finalizaron durante 2016.

La escuela “Lycée Anacaona”, inaugurada el 5 de diciembre de 2014 es una de ellas, y destaca por ser el único centro público de Educación Secundaria en todo Léogâne, dotado de 26 aulas con capacidad para un total de 2.600 alumnos. Además, se ha construido un centro de salud en Léogâne.

También, se ha trabajado en la recuperación de medios de vida como la agricul­tura o el apoyo a emprendedores para lograr el desarrollo económico y mejorar las capacidades productivas y de generación de ingresos de la población afectada por el terremoto, más de 10.000 personas han visto mejorados sus medios de vida gracias a este proyecto.

Otro de los proyectos está basado en la capacitación de las familias para que estén mejor preparadas ante futuras catástrofes. Este proyecto, realizado con el apoyo de ECHO (Oficina de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea), pretende empoderar a las comunidades para que sean capaces de actuar antes, durante y después de un desastre.

El Plan de Acción también contempla la formación en la prevención de enfermedades como el cólera a través de la Promoción de hábitos de higiene, proyecto que ha beneficiado a alrededor de 19.000 personas y que se extendió hasta el mes de noviembre de 2015.

Se sigue trabajando de cara al futuro con un convenio con la AECID para garantizar el acceso al agua y saneamiento en el sudeste del país.

Otro aspecto importante es el desarrollo y fortalecimiento de su contraparte con apoyos técnicos y materiales, la Cruz Roja Haitiana, que se ha consolidado en el país y que centra su actividad en tres pilares: donación de sangre, salud y preparación ante desastres.

Y como bien decía el gran Forges en sus viñetas “Pero no te olvides de Haití” y yo añado, ni de los refugiados, ni de Nepal, ni de Siria ni de otros tantos conflictos o situaciones humanitarias que requieren de una acción inmediata.

Referencias:

Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo de la Universidad del País Vasco y Hegoa

Enfoque Basado en Derechos Humanos

Los Derechos humanos y el desarrollo: hacia un camino compartido. Manuel Gómez-Galán

Terremoto Haití Wikipedia

Cruz Roja Española