Yemen: el dilema en la aplicación de los principios humanitarios

¡Hola a todas/os! Mi nombre es Borja Miguélez. Me dedico a la Ayuda Humanitaria desde el inicio de mi carrera profesional en 2000 tras haber cursado la primera edición del Máster Acción Solidaria Internacional de Europa (en la actualidad Acción Solidaria e Inclusión Social) de la Universidad Carlos III de Madrid.

Cooperante Borja Miguélez

Es allí donde conocí a Fernando Cuevas, ¡feliz azar! :), y ¿cómo no dejarse contagiar por su pasión y su cariño? Fernando ha sido uno de mis primeros mentores y referencias en este sector y poder colaborar con él ahora, en el marco de su labor docente, es un enorme placer y satisfacción.

En estos años, he tenido la suerte de trabajar en diferentes crisis y contextos muy variados entre sí como Venezuela, Cuba, Sri Lanka, Bolivia, Perú, Paraguay, Chile, Haití, Chad o Lesoto, entre otros.

 

También desde perspectivas diversas, en instituciones diferentes de la cooperación bilateral y multilateral, con ONGs, AECID, Naciones Unidas y la Unión Europea.

Ahora desempeño mi función en el seno de la Dirección General Protección Civil y Operaciones de Ayuda Humanitaria (DG ECHO) de la Comisión Europea, como responsable geográfico para la crisis de Yemen desde 2017.

DG ECHO financia a sus socios, ONGs, agencias de Naciones Unidas y CICR, para ejecutar proyectos de ayuda humanitaria y desarrolla una intensa labor de cabildeo (grupos de presión) para proteger a la población civil, así como mejorar las condiciones de trabajo humanitario en el país.



Hoy os propongo que nos familiaricemos con la crisis de Yemen, considerada hoy en día la mayor crisis humanitaria del mundo, un contexto complejo en el que las características de las crisis humanitarias contemporáneas se ilustran fielmente y de forma trágica.

Mapa de Yemen y países limítrofes

Me gustaría también utilizar el caso de Yemen para analizar con vosotros los principios humanitarios y su aplicación en contextos operacionales extremadamente difíciles.

Os sugiero que concluyamos el análisis del caso de Yemen con un dilema al cual la comunidad internacional debe intentar dar respuesta de manera urgente. De la dirección que tomen los acontecimientos dependen miles de vidas.

Metodología

En esta entrada del blog de vuestro curso intentaré resumir brevemente las grandes líneas del caso práctico y me remitiré a algunos documentos recientes que desarrollan diferentes aspectos. De esta manera, no sólo podréis adentraros en el tema, sino que os familiarizareis con útiles y documentos de trabajo reales que usamos en el ámbito de la gestión de la ayuda humanitaria internacional.

Al finalizar vuestra lectura, os propongo una serie de puntos de reflexión para que pongáis en práctica lo aprendido. Podéis también leer las preguntas antes de abordar en detalle las lecturas y así tener una idea que os oriente y poder escoger los aspectos más importantes para vosotros.

Los que deseen enviarme sus respuestas y otros comentarios, pueden hacerlo. Estaré encantado de daros retroalimentación, así como mantener un debate con vosotros en una clase en la que me conectaré por vídeo conferencia desde Bruselas.

Para terminar, me encantará también recibir vuestros comentarios sobre el caso práctico y vuestras sugerencias para mejorarlo o identificar temas que puedan ser de interés para otras sesiones.

¿Listos? ¡Empezamos!

La crisis en Yemen

Yemen es un país situado en el sudoeste de la península arábiga y cuenta con cerca de 30 millones de habitantes. El 70 por ciento de la población se concentra en la zona montañosa del norte, actualmente bajo control del movimiento Houthi o Ansar Allah que tomó el poder por la fuerza en 2014.

La historia de Yemen es rica y fascinante, pero también convulsa y jalonada con numerosos episodios violentos, donde enfrentamientos locales, nacionales y regionales se superponen e interrelacionan.  Con este vídeo podréis tener un primer acercamiento a la situación política actual en Yemen.

Tras casi cinco años de conflicto, el impacto sobre el país ha sido devastador. Yemen se considera actualmente la mayor crisis humanitaria del mundo por la magnitud y la severidad de las necesidades. Cerca de 24 millones de personas (80 por ciento de la población) necesita algún tipo de ayuda humanitaria o protección.  De este grupo, más de 14 millones tienen necesidades para sobrevivir. El colapso de la economía, la crisis monetaria, la parálisis de servicios básicos de salud, agua y saneamiento y restricciones de importaciones de bienes y combustible han generado la crisis actual.

En la página 49 del Global Humanitarian Overview 2020  podrás conocer algún detalle más de la crisis.

Un contexto operacional restrictivo en conflicto con los principios humanitarios

Además de tener que responder a unas enormes necesidades, exponencialmente incrementadas por la ausencia de servicios básicos y el impago de salarios de funcionarios, la comunidad humanitaria debe operar en un contexto de trabajo extremadamente restrictivo por la inseguridad, pero también por medidas administrativas e interferencias de las autoridades.

Zonas de conflicto en Yemen

Las autoridades con control factual en el norte del país, movimiento Houthi, han introducido en los últimos meses una serie de limitaciones y exigencias a los actores humanitarios que impiden en gran medida que éstos puedan desempeñar su trabajo de acuerdo a los principios humanitarios y las regulaciones de gestión de sus donantes.

Los principios humanitarios de humanidad, imparcialidad, neutralidad e independencia son la referencia de la ayuda humanitaria. Adoptados por la Asamblea General de Naciones Unidas tras su desarrollo en el Movimiento Internacional de la Cruz Roja, los principios humanitarios son el marco de análisis de toda acción humanitaria.

En el enlace siguiente encontrarás más detalles sobre estos principios humanitarios.

Los obstáculos e interferencias desplegados por las autoridades amenazan un mínimo espacio humanitario. Entre estas medidas se incluye la condición de pagar un dos por ciento de los fondos humanitarios a las autoridades, retrasos en las aprobaciones de proyectos, restricciones de visas para personal humanitario, denegación de acceso a las personas en necesidad y de recabar información y datos sobre las necesidades humanitarias, así como de monitorizar independientemente la ejecución de proyectos. En el sur del país, personal humanitario ha sido objeto de ataques directos y sufren retrasos y restricciones que también dificultan sus operaciones.

Debido a estas circunstancias, y ante el riesgo de progresiva erosión del espacio humanitario y creciente exposición de la ayuda a sustracciones y malversaciones, la Comisión Europea y Suecia organizaron el 13 de febrero de 2020 una reunión entre los principales donantes, agencias y ONGs operando en Yemen (SOM, Senior Officials Meeting) para acordar medidas.

Este artículo de la BBC, ofrece un buen resumen de la situación antes de la reunión: Yemen: World’s biggest humanitarian emergency nears breaking point.

En la SOM Yemen, los participantes compartieron diferentes perspectivas sobre las restricciones y cómo abordarlas, maximizando todo esfuerzo para mantener la ayuda sin llegar a violar la esencia de los principios humanitarios así como las regulaciones de la ayuda, originada en fondos públicos y sometidos a reglas de transparencia y rendición de cuentas innegociables.

En el resumen de la reunión (adjunto) se recogen los principales puntos de consenso e inquietud para donantes, agencias y ONGs, reafirmando la necesidad de mejorar las condiciones operacionales de la acción humanitaria (principios de independencia y neutralidad) para poder seguir apoyando a las poblaciones necesitadas con el volumen de ayuda actual (principios de humanidad e imparcialidad). En caso contrario, impactos en los programas humanitarios serán inevitables.

Para terminar, y apreciar de qué manera este tipo de reunión puede apoyar el avance en las negociaciones, así como el discurso de la crisis, lee el informe hecho por el ERC Mark Lowcock ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Pasemos ahora a los puntos de reflexión.

En el Global Humanitarian Overview 2020 se resumen las grandes crisis humanitarias actuales. Tras una rápida hojeada del documento identifica qué elementos te resultan comunes y diferentes entre Yemen y otras crisis.

 

  • ¿Qué diferentes actores y posiciones observas frente a las restricciones de espacio humanitario en el artículo de la BBC?
  • ¿Qué principios humanitarios te parecen amenazados por las medidas tomadas por las autoridades de facto en el norte de Yemen y por qué?
  • ¿Qué dilema humanitario se intenta resolver durante la reunión co-organizada por la Comisión Europea y Suecia el 13 de febrero de 2020 entre los principales donantes, agencias y ONGs operando en Yemen?
  • De acuerdo a los materiales del caso práctico, ¿de qué manera la comunidad internacional intenta ejercer presión para mejorar el espacio humanitario mientras que se esfuerza en continuar el flujo de ayuda humanitaria?
  • ¿Cómo crees que podría reconciliarse el principio humanitario de humanidad con un mínimo respeto de los principios de independencia, imparcialidad y neutralidad?

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De Trabajo Social a Logística con Eu Aid Volunteers

Almudena Rodríguez Garrido es una joven madrileña de 26 años, con un grado en Trabajo Social; un Diploma en Cooperación Internacional al Desarrollo de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid y además un Máster en Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Autónoma de Madrid.

Descubrió su inquietud por el sector humanitario durante sus años de carrera. Actualmente se encuentra en Myanmar gracias al programa EU Aid Volunteers, donde trabaja dentro del departamento de logística.  Una experiencia que no solo le está haciendo crecer profesionalmente, sino que le está ayudando a mirar la vida con los pies en el presente y desde una posición mucho más compasiva.


Si tuviese que remontarme a mi primer acercamiento o interés por el mundo de la cooperación, escogería mis dos primeros años de universidad. Al igual que algunos de vosotros, decidí estudiar Trabajo Social y añadirle después el diploma de Cooperación Internacional al Desarrollo. Mis cuatro años en la Universidad Pontificia Comillas me acercaron a mis objetivos vitales y me posibilitaron el aprovisionamiento de herramientas para construir mi propio camino.

Con la mochila cargada terminé la universidad, volé hacia el mundo árabe y regresé a Madrid para estudiar un máster que me permitiese especializarme en aquella región del mundo donde quería trabajar: Oriente Medio y Norte de África, más conocido como MENA por su abreviatura en inglés.

Volví a graduarme y, me topé con la temible realidad: Actualización del Curriculum, cartas de motivación y una larga cola de personas con millones de hojas en su portfolio e interés por esta convulsa región del mundo.

De repente, me vi dentro de una oficina en el centro de Madrid y trabajando en el departamento de logística de una empresa privada.  Objetivos: 0 vs. Realidad 1.

La vida pasa, las oportunidades te llegan y en nuestra mano está el aceptarlas y utilizarlas para lo que uno quiere conseguir en el momento exacto. La diferencia no radica en la inmediatez de los anhelos sino en la capacidad para dejar que el cauce temporal nos abra las puertas de lo que queremos. ¡Ah! pero solo cuando estamos preparados.

¿Nunca os ha pasado que escribís un objetivo, algo que queréis mejorar y, pasado un tiempo lo volvéis a leer y os dais cuenta de que lo habéis logrado?

No digo que sentarnos a ver la vida pasar sea el modus operandi, pero si seguimos caminando a pesar de todo, siempre llegaremos a abrir una puerta donde todas las anteriores tendrán sentido.

Ahora escribo esto desde la claridad y, siendo consciente, de que yo me pasé esos casi dos años intentado concentrarme en agradecer por tener un trabajo, pero sin poder parar de quejarme. Dentro de mí, no entendía a donde se habían marchado mis objetivos y, mucho menos, donde estaba la determinación y las ganas de luchar por ellos.

Un viaje al desierto me despertó de mi letargo y me movilizó para volver a buscar. Desde casi el comienzo de mi merodear por este sector había seguido el programa EU Aid Volunteers, que es una iniciativa fundada y sustentada económicamente por la Unión Europea y llevada a terreno por diferentes ONG.

Entre 2015 y 2020 se espera que 750 jóvenes europeos, mayores de 18 años puedan tener un impacto positivo en diferentes realidades humanitarias y de desarrollo a través de este programa; ya sea en el terreno o desde casa.

Estas ONG son las encargadas de seleccionar a los participantes, previa validación de la UE. Se puede acceder a las vacantes o bien a través del portal de EU Aid Volunteers o desde la propia web de cada ONG adherida al programa.

Incluso había aplicado a diferentes ofertas pero sin llegar a ningún puerto. Así que, después de ese viaje y aprovechando que la Semana Santa llegaba, reinicié mi búsqueda y actualicé mi CV y carta de motivación. Cuatro, cinco, seis candidaturas; respiré aliviada. Por fin había dado el paso y había vuelto a buscar más allá.

Una semana más tarde, creo, recibí un mail de la ONG Acted

preguntándome cuando estaría disponible para hacer la primera entrevista.

ACTED es una organización francesa fundada en 1993 y cuyos orígenes se remontan a Afganistán. ACTED endeavors to respond to humanitarian crises and build resilience; promote inclusive and sustainable growth; co-construct effective governance and support the building of civil society worldwide by investing in people and their potential.

Todavía hoy me sigo poniendo nerviosa. Justo era la misma ONG que tres años atrás me había contactado pero con la que desgraciadamente no finalicé el proceso de selección.

Inicialmente, yo había aplicado para un puesto de “Project development” en Palestina y ellos me contactaron para Logistics en Myanmar.

¡Cómo es la vida!. Normalmente siempre buscaba puestos más generales por tener algo más de recorrido y, sin embargo, mi puerta de reentrada al sector humanitario / desarrollo se había fraguado como consecuencia de dos años de letargo en Madrid. Interesante, ¿verdad?

Mi proceso de selección fue en mayo y duró menos de un mes. Durante ese tiempo tuve una primera entrevista con recursos humanos, un test específico sobre logística, una segunda entrevista con la coordinadora del departamento en la sede central y una tercera entrevista con el director país en Myanmar. ¡Tranquilos!, podéis volver a respirar.

El proceso de selección es propio de cada ONG y, por tanto, los plazos y las fases.

La UE hace seguimiento en la distancia y valida a los candidatos preseleccionados, cuando éstos acuden al curso de dos semanas, que propone en alguno de los siguientes cuatro países europeos: Bélgica, Italia, Austria u Holanda.

A finales de mayo mi ONG ya me había confirmado que había sido seleccionada. Y el 1 de julio volaba hacia Holanda para completar este intensivo curso de dos semanas, en un centro perdido a las afueras de un precioso pueblo de verdes bosques y aire puro.

Como parte de la iniciativa, la UE cubre todos los gastos del curso (vuelos, traslados internos, manutención y alojamiento). Asimismo, semanas antes del curso te facilita el acceso a una plataforma virtual con diferentes módulos online que se aconseja completar antes de acudir al curso en terreno.

Durante este tiempo convives con otros candidatos y a través de partes teóricas y, mucha práctica, viajas de lleno al corazón de este apasionante mundo.  Me ahorro más detalles para que a quien le pique el gusanillo vaya, ¡pero vacío de expectativas! Bueno, aunque si no resistís la incertidumbre, también se admiten preguntas…

Una vez validada por la UE solo queda regresar a casa, decir hasta pronto, empaquetar las maletas y despegar. Aún no os lo he contado pero como parte de mi programa y antes de aterrizar en Myanmar por medio año, hice una parada de tres meses en Paris, para formarme y prepararme en la sede de ACTED, mi ONG de envío. Oh la la.

Este “apprenticeship” depende de cada ONG de envío. Algunas organizaciones incluyen un training de unos días en su sede y otras deciden alargar este periodo. Vuelos, transporte interno, alojamiento, seguro médico, vacunas, visado y un “lump sum” mensual, que depende del coste de vida de la ciudad, están incluidos dentro del programa.

Despedí el verano y le di la bienvenida al otoño a orillas del Sena. París fue adrenalina y vértigo, pero sobretodo crecimiento rodeada de un gran equipo. Dentro del departamento de logística, yo estaba centrada en Asia, algunos países de África y más tarde también Colombia. En esos tres meses estuve apoyando y dando soporte a las misiones que operan en países dentro de ambos continentes; validando procesos de aprovisionamiento de servicios y materiales o haciendo seguimiento de las estructuras logísticas internas de cada misión. Fue un trabajo muy interesante y muy útil, de cara a entender la manera de trabajar de la ONG y también de formarme antes de partir a la segunda parte de mi experiencia.

Actualmente acabo de completar la mitad de mi programa en terreno y no me puedo quejar, la verdad. La ciudad de Yangón, donde estoy basada, es una ciudad caótica pero lo justo para no dejar de sorprenderse a diario y, para aprender a sobrellevar el ritmo de este país disputado entre cláxones y sonrisas y, enmarcado en un rojo predominante. La gente es verdadera magia y aunque a veces tan poca asertividad satura los límites de una paciencia poco entrenada, te acabas dejando envolver y seducir por sus millones de contrastes culturales.

Mi compañero Wai Linn Soe y yo formamos el departamento de logistica en Yangón

 

Mis funciones varían ligeramente con respecto a mi labor en París.

Todos los procesos nacen en la misión, por lo tanto en ACTED Myanmar y dentro del departamento de logística me encargo de apoyar al departamento para mejorar las herramientas de organización y seguimiento interno, en dar fluidez al proceso de aprovisionamiento de servicios y material para implementar los diferentes proyectos; en definitiva en aportar valor e ideas que puedan ayudar a fortalecer el objetivo común de la misión.

ACTED opened its mission in Myanmar in 2008 to respond to humanitarian needs following Cyclone Nargis. In the field, ACTED’s teams respond to both natural disaster situations and the special needs regarding internal conflicts in the country. ACTED works with the most vulnerable populations through emergency relief and disaster risk reduction projects, livelihood support and vocational training programmes, as well as post-conflict reconciliation projects.

Yo por fin siento que me he despertado y que sigo caminando hacia mi libertad y eso, amigos, alienta a cualquiera. Estaremos de acuerdo en que hacerse hueco dentro del sector humanitario y de desarrollo no es tarea fácil, pero lo verdaderamente complicado es hacerse cargo del sueño y luchar por él; cueste lo que cueste y tarde lo que tarde.

Chicas, chicos, no sé lo que queréis hacer; si tenéis más o menos claro algo de hacia dónde os gustaría dirigiros o si aún sobrevoláis una nebulosa de ideas. Sea cual sea la respuesta, quitaros el agobio por el futuro y seguir caminando hacia eso que sentís. Esta iniciativa es una buena oportunidad para asomar la cabeza a este sector y para desengañarse también. Es una experiencia que os dará perspectiva y si os apetece vivirla, ¡lanzaros sin dudar! A mí me llegó saliendo de los 25 y, aunque según mi plan, lo hizo un poco tarde, hoy tengo la certeza de que llegó en el momento perfecto.

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Empoderamiento económico de las mujeres en Somalia

Beatriz Valbuena Tessio de Costamagna que reside entre Somalia y Nairobi (Kenia), donde comenzó haciendo trabajos de traducción, apoyando a organizaciones locales y realizando servicios de consultoría para organizaciones internacionales. En los últimos tres años ha trabajado para Médicos Sin FronterasSolidarités Internacional y Médicos del Mundo Francia, en programas desarrollados en Sudán del Sur, Etiopia, Kenia y Somalia. Actualmente trabaja para Concern Worldwide Somalia y tiene su base en Mogadishu. Y ahora vuelve a colaborar con este nuevo post sobre el Empoderamiento económico de las mujeres en Somalia.

Cooperante Beatriz Valbuena Tessio de Costamagna

Para ver sus anteriores colaboraciones y más detalles sobre su trayectoria, puedes pulsar estos enlaces: “Introducción a la gestión de la seguridad en el terreno”, “Recorriendo los Balcanes“ y ¿Dependen los  derechos humanos del contexto cultural?.


Es difícil hablar de Somalia sin explicar el contexto político, social y económico del país durante las últimas décadas.

Mapa de Somalia

Somalia y países vecinos

A los más de 20 años de emergencia humanitaria a causa del conflicto, hay que añadir la frecuencia de desastres naturales (la sequía y las inundaciones), que han provocado que en la actualidad haya más de 3,5 millones de somalís con elevados niveles de inseguridad alimentaria y 1 millón de niños y niñas con desnutrición aguda. Además, los desalojos forzosos, que entre 2015 y 2018 se cuentan en más de 790.000, continúan siendo un factor clave que impide la resiliencia de las familias, especialmente las desplazadas.

Somalia continúa siendo el epicentro de una de las mayores crisis de desplazados y desplazadas en el mundo. Un gran número de familias aún se recuperan de la grave sequía de 2016 – 2017 y/o del conflicto, que han provocado el desplazamiento interno de 2,6 millones de personas.

Tres cuartas partes de la población es menor de 30 años. La mayoría nació tras la caída del régimen de Siad Barre en 1991 y solo conoce el conflicto y la violencia. Toda una generación sin educación, sin empleo, sin conocer una vida estable.

La tasa de desempleo juvenil es del 67%, una de las mayores del mundo. El desempleo entre mujeres jóvenes alcanza incluso un 74%. Los matrimonios y los embarazos durante la adolescencia son habituales. Aproximadamente el 45% de las mujeres entre 20 y 24 años contrajeron matrimonio antes de los 18.

En este contexto, Concern Worldwide lleva 33 años en Somalia respondiendo a emergencias causadas por la sequía, las inundaciones y los desplazamientos internos provocados por el conflicto, mejorando la resiliencia de las comunidades a este tipo de crisis.

En la actualidad, la mayoría de los programas se centran en encontrar “soluciones duraderas” (durable solutions) para las comunidades afectadas por los desplazamientos internos; a menudo, la necesidad de desplazarse ocurre en repetidas ocasiones a lo largo de su vida.

Estos programas incluyen tanto a las comunidades desplazadas como a las no desplazadas. Utilizando un enfoque integral, se trata de abordar los problemas de todos por igual:

  • generación de ingresos y empleo;
  • acceso a los servicios de salud,
  • educación y agua y saneamiento;
  • seguridad y protección;
  • propiedad de la tierra y alojamiento.

Concern Worldwide forma parte de varios consorcios trabajando para encontrar “soluciones duraderas”, una iniciativa liderada por Naciones Unidades en Somalia desde 2016. (Para saber más sobre el enfoque de “soluciones duraderas/durable solutions” puedes visualizar este video (en inglés)

Con el apoyo de la Unión Europea (a través de la línea de financiación del EU Trust Fund), trabajamos en tres regiones del país (Somaliland, Jubaland y SouthWest State) para crear un contexto favorable que permita a la población desplazada o en riesgo de ser desplazada, permanecer en el lugar que elijan para vivir. Esto se consigue a través de la creación de medios de vida realistas, alternativas para la generación de ingresos, y la provisión de servicios básicos a la comunidad. Además, somos miembros del Regional Durable Solutions Secretariat-ReDDS, el Secretariado Regional para soluciones duraderas, compuesto por 13 organizaciones, que lidera la coordinación, la gestión de la información y el conocimiento y el intercambio de experiencias en el Cuerno de África.

En el marco de estos consorcios, y desde 2017, se han desarrollado actividades de empoderamiento económico de mujeres, centradas, entre otras, en el apoyo a grupos de autoayuda.

Los grupos de autoayuda (Self Help Groups – SHG) consisten en agrupaciones de 20 mujeres que se reúnen de forma semanal con un fin económico y social. Realizan una contribución económica semanal o mensual, creando un capital, que de forma rotatoria esta disposición del grupo y/o de sus miembros. Estos grupos cumplen dos características fundamentales:

  1. No se cobran intereses, siguiendo la sharia (ley islámica)
  2. Reciben formación intensiva para la creación de pequeñas y medianas empresas, habilidades empresariales, resolución de conflictos, protección de sus derechos y desarrollo personal.

En una segunda fase, transcurridos varios meses, cuando los grupos alcanzan un determinado nivel de madurez (realizan registros de cuentas, están bien organizadas, hay cohesión, cierta estabilidad financiera y un compromiso de grupo), se facilitan ayudas económicas para la puesta en marcha de pequeñas empresas.

Estos préstamos se invierten directamente en proyectos de negocios, individuales y/o colectivas, y más tarde, con las ganancias generadas, se devuelven al grupo. Esto hace posible que el grupo consiga ahorrar.

Desde 2017, y con financiación de la UE, Concern Worldwide ha apoyado la creación de 24 grupos de apoyo en SouthWest State (SWS) y Somaliland, beneficiando a 480 mujeres.

En este tiempo, el nivel de ahorro de estos grupos ha aumentado significativamente. En algunos casos, las mujeres han iniciado sus propios negocios durante la segunda fase sin necesidad de ayuda externa. Asimismo, han creado capital social, promoviendo la cohesión y la ayuda entre pares entre los miembros del grupo. En general, ha aumentado el acceso al ahorro y los préstamos, se han creado nuevas actividades de generación de ingresos y ha mejorado la calidad de vida y las relaciones entre desplazados y no desplazados.

El futuro y la sostenibilidad de estos grupos pasa por su inclusión en el (aunque débil) sistema financiero, mejorando su acceso al capital y sus vínculos con el mercado. En este sentido, desde principios de 2020, Concern Worldwide ha comenzado un estudio para identificar las instituciones financieras y los mercados existentes, a nivel formal e informal, en zonas rurales y urbanas; así como las barreras a las que se enfrentan las mujeres para accederlos.

Los resultados de este estudio formarán parte del diseño de futuros programas y actividades de Concern Worldwide, que contribuyan a mejorar la vida de las mujeres en Somalia.

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Día Mundial de la Asistencia Humanitaria – Trabajadoras humanitarias

Desde hace más quince años, cada 19 de agosto se conmemora el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, instituido por la Asamblea General de Naciones Unidas coincidiendo con el aniversario del ataque al cuartel general de la ONU en Bagdad (Iraq) ocurrido en el año 2003.

El Día Mundial de la Asistencia Humanitaria el año 2017 y 2018 se celebró con el lema “La población civil no es objetivo” y en este año 2019, se honra el trabajo de aquellas mujeres que luchan en zonas de conflicto alrededor del mundo.

Aquellas heroínas anónimas que trabajan al frente de sus comunidades en los terrenos más difíciles: desde las heridas de guerra en Afganistán, hasta la inseguridad alimentaria en el Sahel, o hasta aquellas que han perdido sus hogares y medios de vida en lugares como República Centroafricana, Sudán del Sur, Siria y Yemen. También se quiere honrar los esfuerzos de todas las asistentes humanitarias alrededor del mundo que se unen a las personas más necesitadas.

Las mujeres conforman un gran número de aquellas personas que arriesgan sus propias vidas para salvar las de otras. A menudo son las primeras en responder y las últimas en irse. Estas mujeres merecen un reconocimiento. Se necesitan hoy más que nunca para fortalecer la respuesta humanitaria mundial. Y los líderes mundiales, así como los actores no estatales, deben garantizar que ellas, y todo el personal de asistencia humanitaria, tengan garantizada la protección que les otorga el derecho internacional.

Cada vez más, los conflictos se cobran la vida de muchas personas en todo el mundo. Atrapados en guerras que no han causado, millones de civiles se ven obligados a esconderse o huir para salvar sus vidas. Los niños dejan la escuela, las familias abandonan sus hogares y las comunidades se despedazan, mientras el mundo no hace lo suficiente para detener ese sufrimiento.

Por su parte, el personal cooperante, trabajadores humanitarios, y cada vez con más frecuencia también con la presencia Trabajadora/es Sociales, ponen sus vidas en peligro para atender a las víctimas de la violencia, que se convierten cada vez más en objetivo de los ataques.

Al menos 139 cooperantes murieron asesinados en 2017, lo que significa un incremento de un 23% respecto al año anterior, y Sudán del Sur se sitúa como uno de los países más peligrosos del mundo. A esta cifra, hay que añadir la del personal cooperante herido y secuestrado, que suman otras 174 personas.

Según el Comité Internacional de Cruz Roja (CICR) en los últimos setenta años, las principales víctimas de la guerra han sido los civiles. Por ello, la protección de la población civil durante los conflictos armados es un pilar del Derecho Internacional Humanitario (DIH).

Derecho Internacional Humanitario

No sólo las personas están protegidas, sino también los bienes públicos y privados. El derecho internacional humanitario define y protege a los grupos más vulnerables, como las mujeres, los niños y las personas desplazadas.

Durante la Segunda Guerra Mundial, y en muchos otros conflictos desde entonces, la población civil ha sido la principal víctima de la guerra. Si bien es cierto que siempre han sufrido en épocas de guerra, el brutal impacto de la Segunda Guerra en la población civil, donde se perpetraron exterminios en masa, ataques indiscriminados, deportaciones, tomas de rehenes, saqueos y detenciones en campos de concentración, los afectó profundamente. La reacción de la comunidad internacional fue la adopción del IV Convenio de Ginebra en 1949.

Destrucción de ciudades durante la II Guerra Mundial

Antes de esa fecha, los Convenios de Ginebra protegían a los heridos, los enfermos, los náufragos y los combatientes capturados. El “convenio de los civiles” daba cuenta de los cambios en la naturaleza de la guerra al establecer la protección jurídica de toda persona que no perteneciera a las fuerzas armadas o a grupos armados. La protección también alcanzaba a los bienes de carácter civil. Fue reafirmada más tarde con la adopción de los Protocolos Adicionales de 1977 a los Convenios de Ginebra de 1949.

Conforme al DIH, los civiles que se encuentran bajo el poder de fuerzas enemigas deben recibir un trato humano en todo momento, sin distinciones de índole desfavorable. Deben estar protegidos contra todas las formas de violencia y tratos degradantes, incluidos el homicidio y la tortura. Asimismo, tienen derecho a un juicio justo, con las debidas garantías procesales.

La protección de los civiles abarca a quienes les brindan asistencia, en particular las unidades sanitarias y los organismos humanitarios o de socorro que distribuyen artículos esenciales como alimentos, ropa e insumos médicos. Las partes beligerantes deben permitir el acceso a esas organizaciones. En particular, el IV Convenio de Ginebra y el Protocolo adicional I exigen que los beligerantes faciliten el trabajo del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

Si bien el DIH protege a todos los civiles sin distinción alguna de índole desfavorables, se menciona en especial a determinados grupos. Las mujeres y los niños, los ancianos y los enfermos son sumamente vulnerables durante una guerra. Lo mismo puede decirse de quienes abandonan sus hogares y pasan a ser desplazados internos o refugiados. El DIH prohíbe el desplazamiento por medio de la intimidación, la violencia o la hambruna.

Población desplazada

Muchas personas se ven obligadas a alejarse de sus familiares durante un conflicto armado. Los Estados deben tomar las medidas necesarias para evitar ese tipo de situaciones y para volver a reunir a quienes han debido separarse de los suyos, proporcionando la información necesaria y facilitando las actividades de búsqueda.

La protección de los civiles establecida en los Convenios de Ginebra y los Protocolos adicionales es amplia. En los últimos sesenta años, el problema ha radicado en la aplicación de esos instrumentos del derecho internacional humanitario. Ni los Estados ni los grupos armados no estatales han cumplido adecuadamente con sus obligaciones a este respecto. En consecuencia, los civiles han sufrido muchísimo en casi todos los conflictos armados.

En algunos conflictos, se ha apuntado específicamente a los civiles, quienes han sido víctimas de terribles atrocidades. Esto se habría evitado de haberse respetado el principio fundamental de los Convenios de Ginebra, a saber, el respeto por la persona humana. Por esa razón, el CICR continúa instando a los Estados a que respeten y hagan respetar los principios del derecho internacional humanitario, sobre todo en lo relativo a la protección de la población civil.

Según el Informe del Secretario General de la ONU de 2016 sobre la protección de los civiles en los conflictos armados, se observaron circunstancias similares, en distintos grados.

En el noreste de Nigeria y los países de la cuenca del Lago Chad hubo denuncias de violaciones y abusos cometidos por Boko Haram y en el contexto de las operaciones gubernamentales de contrainsurgencia. En una de las peores formas de reclutamiento forzado, Boko Haram utilizó a 30 niñas y niños para realizar atentados suicidas en la cuenca del Lago Chad.

Regiones bajo la amenaza de Boko Haram

En Sudán del Sur, la protección de los civiles siguió deteriorándose, sobre todo a partir de julio. Entre los incidentes denunciados figuraron las ejecuciones extrajudiciales, los secuestros, la violencia sexual y las restricciones a la libertad de circulación por ambas partes en el conflicto. En noviembre, el Asesor Especial para la Prevención del Genocidio advirtió del riesgo de genocidio en Sudán del Sur. El genocidio no ocurre de la noche a la mañana; es un proceso que lleva tiempo de preparación. Por lo tanto, puede ser evitado. Tenemos la responsabilidad compartida de hacer todo lo que esté a nuestro alcance para evitar el riesgo y por ello exhorto al Consejo de Seguridad a que adopte medidas decisivas.

Los niños siguieron pagando un alto precio en los conflictos. En varios conflictos, como los del Afganistán, el Iraq, la República Árabe SiriaSomaliaSudán del Sur y Yemen, siguió habiendo muy numerosas violaciones contra los niños, en particular asesinatos y mutilaciones, que fueron documentadas por el mecanismo de vigilancia y presentación de informes sobre violaciones graves contra los niños en situaciones de conflicto armado. El reclutamiento y la utilización de niños por fuerzas y grupos armados también siguió siendo un motivo de gran preocupación, pues hubo un aumento significativo de casos en la República Centroafricana, la República Árabe Siria y Somalia.

Destrucción de una escuela en Siria

Preocupa particularmente el efecto perjudicial de los conflictos en la educación. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) estima que 246 millones de niños viven en zonas de conflicto, y muchos de ellos se ven privados de la educación cuando sus escuelas son destruidas, utilizadas con fines militares o clausuradas por motivos de seguridad o porque los maestros han huido.

En Afganistán, casi la mitad de los niños en edad de escolaridad primaria no concurren a la escuela. En Sudán del Sur, casi el 60% de esos niños no van a la escuela y en las zonas afectadas por el conflicto 1 de cada 3 escuelas ha sido clausurada.

El mecanismo de vigilancia y presentación de informes comprobó que 41 escuelas del Afganistán eran utilizadas por el ejército y en Sudán del Sur se registraron 21 casos nuevos de escuelas utilizadas con el mismo fin. En la República Democrática del Congo, se verificaron 51 ataques contra escuelas, más del doble de la cifra de 2015.

La educación de las niñas siguió viéndose seriamente afectada a causa de las amenazas o los ataques contra maestras y alumnas en el Afganistán, el Iraq, Malí, Nigeria y la República Árabe Siria. Insto a todos los Estados Miembros a que refrenden la Declaración sobre Escuelas Seguras, un compromiso internacional para proteger a las escuelas y universidades contra los ataques y evitar su utilización con fines militares en un conflicto.

Con la celebración de este día mundial se pretende concienciar y reflexionar sobre la protección y el respeto  al Derecho Internacional Humanitario y los Derechos Humanos, así como la protección de los civiles, incluidos los trabajadores humanitarios y sanitarios, y las obras y edificios públicos.

En contextos y lugares cada vez más complejos,  se está registrando un incremento de ataques a las oficinas e instalaciones de distintas organizaciones como por ejemplo a Save the Children en Jalalabad (Afganistán); de MSF en la República Democrática del Congo, Siria, Yemen o Afganistán; o de Cruz Roja en la República Centroafricana, Afganistán, Nigeria, Sudán Sur, Siria, Irak o Yemen.

Si quieres leer sobre los post de años anteriores, puedes acceder pulsando en los siguientes enlaces:

Trabajo Social y Refugiados en el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria 2016

Día Mundial de la Asistencia Humanitaria y Trabajo Social 2015

Día Mundial de la Asistencia Humanitaria ¿qué es lo que más necesita al mundo 2014

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Referencias:

Día Mundial de la Asistencia Humanitaria – ONU

Objetos y personas protegidas por el DIH: Civiles – CICR

Informe del Secretario General de la ONU de 2016 sobre la protección de los civiles en los conflictos armados

Día Mundial de la Asistencia Humanitaria

Imagen Derecho Internacional Humanitario

Segunda Guerra Mundial

Regiones bajo amenaza de Boko Haram

Escuela en Siria

Desplazados

Términos imprescindibles en el ámbito de la cooperación internacional

Para familiarizarnos y afianzar algunos de los términos más habituales en el ámbito de la Cooperación Internacional, a continuación te muestro una selección de definiciones y conceptos con los que hemos venido trabajando durante el cuatrimestre docente de impartición de la asignatura Trabajo Social y Cooperación al Desarrollo #TSyCD en este curso 2018 – 2019:

  • Acción Humanitaria
  • Árbol de Objetivos
  • Árbol de Problemas
  • Asilado
  • Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD)
  • Catástrofe
  • Código de Conducta de Acción Humanitaria
  • Coeficiente de Gini
  • Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD)
  • Cooperación para el Desarrollo
  • Crowdfunding
  • Desarrollo
  • Desarrollo humano
  • Desarrollo Sostenible
  • Desigualdad
  • Desplazado
  • Derechos Humanos
  • Emergencia compleja
  • Intervención Humanitaria
  • Matriz de Planificación de un proyecto
  • Migrante
  • OCHA o OCAH
  • Plan Marshall
  • Preparación ante desastres
  • Proyección de Peters
  • Proyecto
  • Proyecto de Impacto Rápido
  • Proyecto Esfera
  • Refugiado
  • Vulnerabilidad

Cómo método de estudio, te sugiero que lo definas con tus propias palabras y utilizando entre 150 y 200 como máximo y que selecciones entre tres (3) y cinco (5) palabras clave que consideres fundamentales que deban aparecer en su definición.

A modo de sugerencia, y entre otras fuentes, puedes consultar el Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo

Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo

o también revisar estas Definiciones de usuarios en cooperación al desarrollo.

Por otra parte, reflexiona, busca e investiga sobre estos otros conceptos más amplios, como temas a desarrollar.

La extensión del tema a desarrollar debe oscilar entre las 1.500 palabras aproximadamente. Te ayudará en el proceso de estudio si defines entre cinco (5) y diez (10) palabras clave que consideres fundamentales que deban aparecer en el texto o resumen del tema propuesto.

Si localizas algún vídeo, audio, infografía, imagen, etc. que ayude a comprender estos términos, puedes compartirlo a través de Twitter usando siempre la etiqueta #TSyCD y haciendo las correspondientes menciones.

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Introducción a la Gestión de la Seguridad en el Terreno 

Beatriz Valbuena Tessio de Costamagna que reside en Nairobi (Kenia), donde comenzó haciendo trabajos de traducción, apoyando a organizaciones locales y realizando servicios de consultoría para organizaciones internacionales. En los últimos tres años ha trabajo para Médicos Sin FronterasSolidarités Internacional y Médicos del Mundo Francia, en programas desarrollados en Sudán del Sur, Etiopia, Kenia y Somalia. Actualmente trabaja para Concern Worldwide Somalia y tiene su base en Mogadishu. Y ahora vuelve a colaborar con este nuevo post sobre Seguridad en el terreno.

Cooperante Beatriz Valbuena Tessio de Costamagna

Para ver sus anteriores colaboraciones y más detalles sobre su trayectoria, puedes pulsar estos enlaces: “Recorriendo los Balcanes“ y ¿Dependen los  derechos humanos del contexto cultural?


Durante mis distintas misiones con la Cruz Roja siempre recibí un “briefing de seguridad” antes de la partida. Forma parte de la inducción de cualquier expatriado a cualquier país que vayas.

Normalmente consiste en una entrevista donde conoces los riesgos existentes en la zona a la que vas a trabajar y la forma de mitigarlos. Junto a esa charla, se suele recibir una serie de documentos: números de teléfonos, mapas, protocolos, procedimientos, etc.  Lo que algunos llamamos “security pack”. Disculpad el uso del inglés, pero al ser mi idioma de trabajo  habitual  me siento más cómoda utilizando determinada terminología.

Durante 2017 y hasta mediados de 2018, me encontré con el desafío de revisar y completar todos los documentos relacionados con la gestión de la seguridad en las misiones de Kenia y Somalia  de Médicos del Mundo Francia.

Mapa Kenia y Somalia

 

Como Coordinadora General de las dos misiones, yo era la última responsable de la seguridad de alrededor de 50 personas y tres oficinas.

Ahora tenía que sentarme y ponerme en el otro lado, y no sabía muy bien por dónde empezar. En este proceso conté con la ayuda de un consultor externo y de la oficina central en París. Pero también consulté con algunos colegas, y algo esencial, involucré a la mayor parte del equipo, desde la cocinera, los guardas y los conductores, hasta los logistas, trabajadores sociales y coordinadores de los programas.

Aunque se pueden encontrar diferencias entre las distintas organizaciones que operan en el terreno, me gustaría empezar dando un panorama general sobre las distintas fases que existen en la gestión de la seguridad en el terreno.

Recordad, que el proceso de gestión de la seguridad en el terreno es el medio a través del cual los responsables de una misión establecen y aplican un marco de gestión de la seguridad eficaz que contribuya a mitigar los riesgos que enfrenta la organización.

Las fases principales a la hora de gestionar la seguridad son:

  • la Planificación,
  • el Establecimiento del plan de seguridad y gestión de la seguridad en sí misma y
  • la Revisión
  • y Evaluación.

Figura “Proceso de gestión de la seguridad”

La evaluación conlleva el análisis lógico de la situación para identificar eventuales amenazas y la vulnerabilidad de la organización ante éstas.

Una vez completado el análisis de amenazas y vulnerabilidades, el efecto de cada amenaza y la probabilidad de que afecte a la organización se reflejan en una matriz de riesgos. Esta matriz permite establecer prioridades para abordar los riesgos e identificar medidas para mitigarlos.

Posteriormente, estas medidas se convierten en componentes esenciales del plan de seguridad.

Veremos la determinación de los riesgos de forma más detallada en un próximo post.

La planificación: Un plan de seguridad es una herramienta esencial para desarrollar y mantener procedimientos de seguridad y reacción adecuados.

La primera etapa de la planificación de la seguridad consiste en identificar y determinar la manera de establecer y aplicar las tres estrategias de seguridad (aceptación, protección y disuasión).

El plan debe guardar relación con la situación operativa concreta y constará de una serie de componentes, incluidos entre otros los siguientes:

  • Reglamentos y directrices de seguridad,
  • Procedimientos para la celebración de entrevistas antes y después de cada misión,
  • Plan de contingencia y gestión de incidentes críticos.

La formulación del plan de seguridad debería llevarse a cabo con las aportaciones de todos los miembros del equipo. Trataremos la planificación de la seguridad de forma más detallada en próximos posts.

Plan de contingencia

El establecimiento del plan de seguridad y la gestión de la seguridad constituyen, tal vez, la parte más difícil del proceso. Una pieza fundamental de este proceso consiste en concienciar al personal de todos los aspectos del plan, así como de sus respectivos cometidos y responsabilidades a tenor de éste.

La gestión de rutina supone cerciorarse de que el personal funciona dentro del marco establecido por el plan.

Sin embargo, los responsables de la misión deben también ser capaces de hacer frente a incidentes y situaciones extraordinarias. Será más sencillo reaccionar ante tales aspectos del proceso gracias al plan de contingencias y a los procedimientos de gestión de incidentes establecidos.

La gestión de la seguridad resulta más sencilla cuando ésta se considera parte integrante de las operaciones, y no como un elemento adicional. Ello supone que la organización o delegación ha desarrollado una cultura de la seguridad en la que este aspecto se considera automáticamente parte del proceso global de planificación y gestión.

Simplemente quiere decir que la gente se comporta de un modo que es coherente con los patrones operativos establecidos. Esto es lo que representa el modelo de cultura de la seguridad.

Figura “Cultura de la seguridad”

Por último, conviene controlar y evaluar los planes de seguridad de forma continua para garantizar su pertinencia. Se debería hacer de manera rutinaria al menos cada seis meses, siempre que se produzca algún cambio en la situación que contemplaba el plan, o si el análisis de los incidentes de seguridad pone de manifiesto una carencia en el plan.

Para viabilizar este proceso, los responsables de la misión deben velar por que se efectúe un seguimiento constante de la situación y estar al tanto de cualquier cambio que ocurra en el entorno de trabajo.

La gestión de la seguridad se ve afectada por las distintas circunstancias en las que una organización ejecuta sus operaciones. Estas influencias pueden ser tanto internas como externas y pueden afectar a todos los aspectos del proceso de gestión de la seguridad. Los responsables de la misión deben conocer estas influencias y determinar la incidencia que podrían tener en el proceso de gestión y de toma de decisiones en materia de seguridad.

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Referencias:

“Stay Safe, Guía de la Federación Internacional para los Responsables de Seguridad”

Contribución al desarrollo en Zimbabue

En una Asamblea del Colegio de Trabajadores Sociales de Madrid, tuve la suerte de conocer a Carmencho Moreno, Trabajadora Social jubilada, que me habló con pasión de su hermano Agustín, que había sido misionero en Zimbabwe.

Gracias a ella, he podido entrar en contacto con Agustín, al que he tenido la inmensa suerte de conocer y al que he pedido esta colaboración, que espero que disfrutes.


Agustín Moreno Muguruza.  De padre andaluz y madre vasca.  Nacido (1938) en Paredes de Nava (Palencia).  Cursó sus estudios de Bachillerato en Arévalo (Ávila) y continuó como seminarista en Oviedo (Asturias) y en la Universidad Gregoriana de Roma (Italia).

Fue ordenado sacerdote en 1961.  Ha ocupado diversos cargos en la diócesis de Oviedo.

Se considera “multipátrida”,  ciudadano del mundo y eso le ayudó en su preparación para el salto a África.

En 1968 me uní al Instituto Español de Misiones Extranjeras, IEME.  Me enviaron a lo que entonces era Rhodesia, hoy Zimbabue.  He trabajado (durante 41 años) en las diócesis de Hwange

y Gokwe,

 

una de las zonas menos desarrolladas del país, en dónde había escasez de lluvias, tierras pobres, agricultura de subsistencia, ganadería precaria, comunicaciones difíciles, población escasa y dispersa, calor fuerte y presencia devastadora de enfermedades como la malaria, bilharzia (esquistosomiasis), kwashioskor (desnutrición proteica calórica), y últimamente el SIDA.

Todos los misioneros hemos dedicado mucho tiempo y esfuerzo a la cooperación al desarrollo.  Por haber sido varios años director diocesano de la Comisión de Servicio Social y Desarrollo, primero en Hwange y luego en Gokwe, he estado particularmente envuelto en esas tareas.

En Zimbabue me he dedicado intensamente al estudio de la lengua nambya, una de las dieciséis  que se hablan en el país.  Es muy minoritaria, postergada, pero importante en la zona de Hwange. Cuando yo llegué, no había nada escrito en nambya.  He publicado el primer diccionario y la primera gramática de esa lengua.

Por todo ese trabajo, me fue concedida en el año2007 por el Rey Juan Carlos I la Cruz de Isabel la Católica. El Ayuntamiento de Paredes de Nava (Palencia) me nombró (2010) hijo predilecto del pueblo.

 Proyectos de Desarrollo

Los proyectos relacionados con el  agua  –problema fundamental–  han sido los más numerosos: Pantanos, pozos, regadíos.  Durante algunos períodos, la Comisión contó con la ayuda de ingenieros especializados  –expatriados y voluntarios–, sobre todo para el diseño y construcción de (pequeños) pantanos.

En cuanto a los pozos (de hasta 100 m de profundidad), aparte de los muchos nuevos perforados, hemos rehabilitado otros que estaban inoperantes, debido principalmente a bombas de extracción de agua estropeadas;  con cuadrillas de mecánicos locales, formados para repararlas.  Este ha sido un trabajo muy apreciado por los beneficiarios.

  • Proyectos en el ámbito de la  agricultura  han incluido:
  • La compra de tractores, para ser utilizados en régimen de cooperativa.
  • Promoción de cultivos alternativos, más resistentes a la sequía.
  • Formación de líderes en técnicas agrícolas avanzadas.
  • Facilitar el acceso a semillas de garantía.
  • Transporte para la comercialización de productos del campo.
  • Proyectos de creación y apoyo a cooperativas de  pesca, en concreto en el lago Kariba.

Los proyectos de  ganadería  han sido pocos y modestos.  Sobre todo, cría de cabras (recordemos, resistentes a la mosca tsé-tsé), conejos y gallinas, en régimen de cooperativa.

En cuanto a la  educación, los proyectos han sido muy numerosos:

  • Construcción o rehabilitación de escuelas.
  • Becas para estudiantes.
  • Alfabetización de adultos.
  • También ha organizado la Comisión  cursillos de formación  (no sé si pueden catalogarse como “proyectos de desarrollo”, en sentido estricto), sobre diversas materias relacionadas con el desarrollo.  Algunos, dedicados a los miembros de la Comisión y delegados en las distintas zonas;  la mayoría, abiertos a todos los interesados.

En el ámbito de  sanidad, hemos proporcionado instrumental o ambulancias para algún hospital o clínica rural.  En  saneamiento, ha habido proyectos de construcción de letrinas, utilizando el popular modelo “Blair toilet, recomendado por el Ministerio para las zonas rurales, que no necesita agua.

También traídas de agua, lavaderos y abrevaderos comunales.

En todos esos campos tienen cabida los llamados microproyectos.  Modestos en su presupuesto  –hay un tope–,  son, sin embargo, enormemente populares y eficaces.  De algún modo, en ellos la participación de la comunidad local y su identificación con el proyecto es mayor.

Algunos proyectos han tenido como objetivo particular la  promoción y formación de la  mujer.  Pero en todos ha existido siempre una participación mayoritaria de las mujeres.  Lo de que la mujer en África no cuenta para nada, ni voz ni voto, es cosa del pasado (aunque todavía queda algo).  Hoy día la realidad es que las mujeres, sobre todo en las zonas rurales, son las locomotoras del desarrollo, en cada poblado y en las organizaciones zonales.  En cualquier comité es frecuente que la presidenta  –y, más frecuentemente aún, la tesorera–  sea una mujer.

Ayuda de emergencia

En casos excepcionales, debido a situaciones que reclaman atención urgente, la Comisión ha desarrollado también programas de ayuda de emergencia.  Suministro de  alimentos,  semillas,  mantas…  a los damnificados.  En algunos casos, la distribución de esta ayuda se ha hecho por medio de las misiones católicas, aunque, por supuesto, sin ninguna discriminación por motivos religiosos.  La única “discriminación” a la hora de elegir los beneficiarios ha sido su situación de necesidad.

En este punto de elegir los beneficiarios, hay un problema, debido al trasfondo cultural africano.  Un principio básico de la convivencia social es que todos han de ser iguales.  Nadie quiere destacar en cuanto al nivel de vida.  Si lo hace, se hace blanco de la envidia y de la sospecha de que ha utilizado, para prosperar, medios mágicos inconfesables;  también se expone a magias o hechicerías contra él.

Todos iguales, también a la hora de imponer cargas o de repartir beneficios.  “Todos somos pobres.  Todos tenemos que entrar en la lista y recibir la misma cantidad.”  Aunque esto suponga dividir entre miles una tonelada de harina, de modo que cada uno reciba una taza.

El problema se agrava por el hecho de que, aunque la Comisión supervise la selección de los beneficiarios, en último término es la comunidad local con sus líderes la que ha de hacer la lista concreta con todos los beneficiarios.  La mentalidad tradicional, los favoritismos, el miedo a suscitar envidias, protestas, rencillas, en un grupo social donde todos se conocen y tienen que convivir día tras día, son obstáculos para la selección de beneficiarios.  No obstante, a base de insistir en que no están en la misma situación el que tiene treinta vacas y la viuda con cinco gallinas, con el paso del tiempo se ha logrado bastante para cambiar la mentalidad y alcanzar una selección basada en criterios objetivos y justos.

Procedimiento y normas generales

La iniciativa para  identificar y proponer  un proyecto es casi siempre de la población.  Los delegados de la Comisión toman parte y elaboran un primer informe para presentar en la reunión plenaria, donde se decide la aprobación o no del proyecto.

La participación de la comunidad local es necesaria en todo el proceso: iniciación, realización y posterior mantenimiento del proyecto, asegurando su continuidad.  Ha de contribuir, sea en dinero, en materiales o en trabajo, a cubrir el presupuesto.  En el caso de un microproyecto, esa contribución se fija en el 25% del coste total;  en los proyectos de envergadura es menor.

La Comisión ha recibido financiación de organizaciones internacionales, católicas y no católicas, y también directamente de algunos gobiernos y de la Unión Europea.

Evidentemente, los donantes exigen transparencia en la administración de los fondos de ayuda: Informes detallados, comprobantes, etc. Y todo esto se procura cumplir escrupulosamente.

Coordinación y relación con el Gobierno

La Comisión siempre procura coordinar su actividad con los organismos y oficiales del Estado.  Como ejemplo: el director diocesano participa como miembro en las reuniones del Comité de Desarrollo de cada distrito.

Esta coordinación con el Gobierno ha tenido altos y bajos, en paralelo con los avatares de la situación política en Zimbabue, y de la relación Gobierno-Iglesia Católica.  Dejando aparte los años del Gobierno racista de la minoría blanca (1965 – 1979), tras la Independencia (1980) puede decirse, simplificando, que ha habido una primera época de buenas relaciones con el Gobierno elegido democráticamente, y una segunda de deterioro progresivo de esa relación, hasta llegar a colaboración prácticamente nula e incluso animadversión hacia la Comisión.

Al principio, el Presidente Mugabe (católico) se deshacía en alabanzas al trabajo de la Iglesia.  La relación con nuestra Comisión era fluida y, en general, amistosa.  Luego, a medida que el Gobierno se ha ido haciendo cada vez más dictatorial y corrupto, y los obispos han denunciado sus abusos, la crítica y oposición a la Iglesia se ha hecho fuerte y declarada.

Las ONG internacionales no aceptan canalizar su ayuda a través del Gobierno, mientras que confían en las Iglesias, y ciertamente en la Católica, que es sin duda la que más trabaja en el campo del desarrollo.  Esto humilla e irrita al Gobierno.  Acusa a la Iglesia de utilizar la ayuda para desacreditarlo a los ojos de la población y provocar su caída.  También proclama que esa ayuda se da solamente a los miembros de la oposición política.  Sin embargo, el que realmente discrimina es el Gobierno;  si distribuye alguna ayuda, para recibirla es necesario presentar el carné de afiliación al partido en el poder.

Últimamente el Gobierno ha querido controlar el trabajo de las ONG, exigiendo informes y cuentas, y ha puesto muchas limitaciones a ese trabajo, con leyes draconianas.  Varias veces ha amenazado con prohibir totalmente sus operaciones en Zimbabue y expulsar del país a sus representantes.

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Referencias:

Foto Agustín Moreno Muguruza

Términos y definiciones habituales en el ámbito de la cooperación internacional

Para familiarizarnos y afianzar algunos de los términos más habituales en el ámbito de la Cooperación Internacional, a continuación te muestro una selección de definiciones y conceptos con los que hemos venido trabajando durante el cuatrimestre docente de impartición de la asignatura Trabajo Social y Cooperación al Desarrollo #TSyCD en este curso 2017 – 2018:

  • Acción Humanitaria (Belén Pérez)
  • Árbol de Objetivos (Cristina del Río)
  • Árbol de Problemas (Paula Sánchez)
  • Asilado (Alli Kaufman)
  • Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) (Belén Pérez)
  • Catástrofe (Cristina del Río)
  • Código de Conducta de Acción Humanitaria (Alli Kaufman)
  • Coeficiente de Gini (Alli Kaufman)
  • Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) (Nick Gavio)
  • Cooperación para el Desarrollo (Laura Gaviria)
  • Crowdfunding (Paula Sánchez)
  • Declaración Universal de los Derechos Humanos (Belén Pérez)
  • Desarrollo (Nasolo Ortego)
  • Desarrollo humano (Nasolo Ortego)
  • Desarrollo Sostenible (Vale Betroni)
  • Desigualdad (Paula Sánchez)
  • Desplazado (Vale Betroni)
  • Derechos Humanos (Nick Gavio)
  • Educación para el Desarrollo (Cristina del Río)
  • Emergencia compleja (Laura Gaviria)
  • Intervención Humanitaria (Alli Kaufman)
  • Matriz de Planificación de un proyecto (Laura Gaviria)
  • Migrante (Paula Sánchez)
  • OCHA o OCAH (Vale Betroni)
  • Plan Marshall (Vale Betroni)
  • Preparación ante desastres (Nick Gavio)
  • Proyección de Peters (Nick Gavio)
  • Proyecto (Laura Gaviria)
  • Proyecto de Impacto Rápido (Nasolo Ortego)
  • Proyecto Esfera (Nasolo Ortego)
  • Refugiado (Paula Sánchez)
  • Vulnerabilidad (Vale Betroni)

Los pasos a seguir son los siguientes:

  1. Selecciona uno o varios de los términos con los que más te identifiques o guste
  2. Indica el / los término/s que seleccione/s en los comentarios, para que te sea asignado y tus compañeras/os vean los que has elegido y puedan seleccionar otros.
  3. Defínelo preferentemente con tus propias palabras y utilizando entre 150 y 200 palabras como máximo.
  4. Haz una propuesta de entre tres (3) y cinco (5) palabras clave que consideres fundamentales que deban aparecer en su definición.

A modo de sugerencia, y entre otras fuentes, puedes consultar el Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo

Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo

o también revisar estas Definiciones de usuarios en cooperación al desarrollo.

Por otra parte, reflexiona, busca e investiga sobre estos otros conceptos más amplios, como temas a desarrollar. Indica tu elección en la sección de comentarios del blog.

La extensión del tema a desarrollar debe oscilar entre las 1.500 y 2.000 palabras aproximadamente.

Haz una propuesta de entre cinco (5) y diez (10) palabras clave que consideres fundamentales que deban aparecer en el desarrollo del tema propuesto.

Si localizas algún vídeo, audio, infografía, imagen, etc. que ayude a comprender estos términos, puedes compartirlo a través de Twitter usando siempre la etiqueta #TSyCD y haciendo las correspondientes menciones.

Una vez que hayas elegido algunos de los términos y el tema, debes definirlo y desarrollarlo en el documento colaborativo “Glosario de términos” creado en Google Drive, al que puedes acceder pulsando este enlace.

Muchas gracias por tu atención.

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El acceso al agua como estrategia de lucha contra la pobreza

He tenido la inmensa suerte de conocer, compartir ideas, proyectos, debatir y discutir sobre diversos aspectos de la Cooperación Internacional con Álvaro Hernán Montoya Ramírez, que es Ingeniero Agrónomo de origen colombiano,  Máster en Recursos Hídricos y Doctor en Ciencias Ambientales. Experto en Agua, Agricultura, Medioambiente y Cambio Climático y cuya trayectoria profesional se enmarca en la docencia y la investigación universitarias, la Cooperación Internacional, la Administración Pública y  la consultoría.

Recientemente prestó sus servicios en el Área de Medio Ambiente del Instituto Complutense de Estudios Internacionales (ICEI), al tiempo que colabora con varios grupos de investigación y centros de estudios en España y Colombia.

Le he invitado a que colaborase con un post, sobre el acceso al agua en los proyectos de cooperación internacional.

Álvaro H. Montoya Ramírez


Un largo (y aun inconcluso) camino  hacia el reconocimiento del agua como  derecho humano básico

Quizás por haber nacido y crecido en Colombia, un país privilegiado como muy pocos en cuanto a riqueza natural, pero al mismo tiempo -y en medida similar- tan duramente castigado por la inequidad social, en mi proceso de formación académica y desempeño profesional he tomado conciencia sobre la estrecha conexión existente entre medioambiente y desarrollo. Como bien recoge el Programa 21, emanado de la Cumbre de la Tierra de Río 1992,

Logotipo Cumbre de la Tierra

esta interacción es de doble vía: por un lado, un individuo o colectivo pobre, en su legítimo afán de subsistencia, puede hacer un uso insostenible de los recursos naturales y, por otro lado, el agotamiento de la base natural por cuenta de una actividad socioeconómica abusiva puede generar pobreza en la población, o agudizarla.

En mi tesis doctoral me propuse ahondar en el conocimiento de tal interacción. Concretamente, analicé el vínculo entre el acceso al agua y la pobreza rural en Colombia. Uno de los estudios de caso de la investigación consistió en evaluar el impacto generado por un proyecto de agua, saneamiento básico y seguridad alimentaria sobre la población objetivo, en términos de reducción de pobreza y rentabilidad financiera, económica y social. El proyecto había sido ejecutado en 2004 por Acción contra el Hambre – España con financiación de la AECID, en el marco de un paradisiaco rincón del Caribe. La estancia en terreno que este estudio llevó aparejada me brindó la invaluable oportunidad de palpar otras realidades de mi propio país, ciertamente desconocidas para mí hasta entonces  y, de paso, me introdujo de lleno en el campo de la Cooperación Internacional al Desarrollo y la Acción Humanitaria –tan apasionante como complejo-, al cual me he mantenido ligado por un espacio que ya va rondando los diez años.

En gran parte el fruto de esa experiencia es el que deseo compartir aquí, por invitación de mi amigo Fernando, con ocasión de la celebración del Día Mundial del Agua.

Logotipo Día Mundial del Agua

Esta disertación adopta una perspectiva algo más teórica y menos práctica que la de los colaboradores que me han precedido en este blog. Mi propósito con esta aportación es mostrar las múltiples vías a través de las cuales la disponibilidad de unos servicios hidráulicos apropiados condiciona el potencial de desarrollo y bienestar de cualquier persona o grupo humano.

Intento así, con un Enfoque Basado en Derechos, llamar la atención sobre el alto grado de responsabilidad que encierra para la comunidad internacional la garantía de provisión de tales servicios a la población desfavorecida de los países en vías de desarrollo, como un instrumento clave de solidaridad global.

El núcleo de este artículo coincide con un escrito publicado originalmente en 2013 por la revista Árbol de Tinta, editada por la Universidad de Ibagué (Colombia) pero situado en el actual contexto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que rigen la Agenda Internacional de Desarrollo entre 2015 y 2030.

Objetivos de Desarrollo Sostenible – ODS

  1. INTRODUCCIÓN

A día de hoy, para cualquier persona mínimamente informada, oír hablar de la abundancia de agua en la Tierra e, incluso, de su presencia en otros planetas, satélites y cuerpos del sistema solar (y del universo), así como de su condición imprescindible e insustituible para todas las formas de vida conocidas, incluida la humana, resulta redundante y, quizás precisamente por ello, hasta anodino.

A fuerza de costumbre, frases tan trilladas como que “el agua es vida”, terminan convirtiéndose en expresiones vacías de contenido que, a la larga, ya no consiguen transmitir con igual fuerza la irrebatible idea originaria que encierran. Sin embargo, de ningún modo ese aparente carácter elemental debería ser interpretado como una pérdida de vigencia en el tiempo.

Por otro lado, visiones, por desgracia aun no del todo superadas, como aquélla que se refería al agua como un ‘recurso natural renovable’, que si bien es ajustada en el sentido literal del término, también es cierto que ha conducido –y sigue conduciendo- a esquemas de gestión inadecuados, caracterizados por el despilfarro y el maltrato de los que ha sido objeto este recurso, tan esencial para la vida, tal como se ha pregonado hasta la extenuación.

No obstante, hay que reconocer que hasta aquí nos seguimos moviendo en el predecible terreno de las obviedades, de las “verdades de Perogrullo”, de los lugares comunes que, al igual que las frases de cajón, con el tiempo, en poco o nada contribuyen a formar conciencia sobre la enorme importancia del agua, y la impostergable necesidad de manejarla con juicio. Con inteligencia.

Dentro de dicho propósito, aquí en lo sucesivo se pretende aportar una revisión que, a su vez, dé lugar a una reflexión, en torno al papel que puede jugar el agua o, más exactamente, el acceso a agua segura [1], como estrategia de lucha contra la pobreza. A tal efecto, y dada la restricción de espacio, se omitirán cifras y estadísticas que, si bien, podrían reforzar los argumentos, se hallan profusamente disponibles en numerosas fuentes, tanto en soporte editorial como electrónico, y al alcance de cualquier lector/a interesado en la temática.

Para entrar en materia, conviene sentar la noción misma de pobreza, más allá de su percepción más o menos intuitiva. En palabras del filósofo y economista Amartya Sen, premio Nobel de Economía 1998 y precursor del concepto de Desarrollo Humano, la pobreza puede entenderse como la “privación de las libertades fundamentales de que disfruta el individuo para llevar el tipo de vida que tiene razones para valorar”. Resulta claro entonces que pobreza es mucho más que insuficiencia –o carencia- de renta sino que, más bien, este problema multidimensional ha de ser entendido como deficiencia de capacidades, por parte de individuos y colectivos, para poder llevar adelante una vida digna.

Desde esta óptica, procede ahora establecer vínculos entre agua y pobreza, los cuales abarcan desde salud y educación, hasta cultura y religión, tal como a continuación pasa a comentarse:

  1. INTERACCIÓN AGUA-POBREZA

Para empezar, qué duda cabe acerca del carácter irremplazable del agua limpia y suficiente para preservar la salud humana, con fines de hidratación, alimentación e higiene. A pesar del constante progreso observado durante las últimas décadas, aun lucen escandalosos los datos de morbilidad y mortalidad –gástrica, respiratoria, cutánea-, ligados al inadecuado acceso a agua potable y saneamiento básico en extensas zonas de países en vías de desarrollo y, de modo más acusado, en entornos rurales y peri-urbanos.

Sobra decir que una salud precaria limita el potencial -escolar primero y laboral después- de cualquier sujeto; por lo cual el acceso a agua segura supone un requisito sine qua non para atacar la propagación intergeneracional de la pobreza, o sea, esa falaz ‘predestinación’ a vivir en medio de la privación.

En estrecho vínculo con el aspecto sanitario, la insalubridad característica de muchas infraestructuras escolares (colegios), por falta de servicios idóneos de agua y saneamiento, atenta contra la misión formadora que éstas deberían cumplir, reforzando así el círculo vicioso de la pobreza: un niño pobre no cuenta con las garantías locativas mínimas para desarrollar las habilidades y destrezas que luego le permitirían modificar positivamente su situación.

En tal orden de ideas, resulta llamativo observar cómo la ausencia de baterías sanitarias segregadas por sexo, llega a imponer un severo obstáculo para la entrada de las niñas a la escuela en determinados entornos socio-culturales como el musulmán, por ejemplo. Esto repercute, pues, en una fuerte merma de las capacidades de la mujer, desde la infancia misma.

Queda así al descubierto un evidente nexo entre agua, pobreza y género. Se habla mucho de la ‘feminización de la pobreza’, entendida como una incidencia desproporcionada de la pobreza entre la población femenina. Al margen de divergencias conceptuales sobre la validez del término, es innegable que la mujer se relaciona con el agua de un modo particular, diferente al varón y, en consecuencia, desempeña un rol específico como administradora, usuaria y proveedora de agua, tanto en la familia como en la comunidad.

En lugares aquejados por deficiente suministro hídrico, el acarreo de los volúmenes de agua necesarios para intentar satisfacer el consumo humano y el uso doméstico de la familia -lo cual no siempre se consigue-, es una tarea que recae casi en exclusiva sobre la mujer, desde muy temprana edad: caminatas kilométricas de varias horas diarias, soportando un peso físico en ocasiones desproporcionado.

Mujeres acarreando agua

Así, la mujer se ve excluida del espacio escolar como niña, y del mercado laboral como adulta, y hasta expuesta a riesgos sobre su integridad personal (lesiones, agresiones, violaciones). Tan asimétrica responsabilidad retroalimenta la ‘feminización de la pobreza’ y, a la larga, induce sometimiento y falta de autonomía para la mujer.

Al hilo de lo que ha dado en denominarse ‘empoderamiento de la mujer’, durante la última década se ha llamado la atención sobre los incuestionables beneficios que aporta el adecuado acceso al agua con fines productivos, a nivel de hogar o minifundio, para mujeres pobres, habitantes de zonas rurales y peri-urbanas. Estas actividades económicas consisten en producción de bienes y prestación de servicios a baja escala, y se traducen principalmente en generación de renta y empleo, y seguridad alimentaria; y son extensibles a otros grupos vulnerables, tales como pequeños campesinos o minorías étnicas.

Esta mirada alternativa al potencial productivo del agua complementa la visión tradicional del recurso como insumo indispensable para todos los sectores extensivos con fines comerciales (agricultura, ganadería, industria, energía, minería, comercio, turismo), con su efecto dinamizador sobre el conjunto de la economía, que puede abarcar generación de renta y empleo para amplias capas de población en situación de pobreza; además de la redistribución de riqueza que puede operar el Estado a través de servicios sociales financiados vía impuestos, regalías y divisas provenientes de tales actividades productivas.

  1. DERECHO AL AGUA Y AGENDA INTERNACIONAL DE DESARROLLO

A lo largo del presente siglo, este entramado de interrelaciones entre agua y pobreza ha originado un fuerte movimiento social, académico y político, que propugna el reconocimiento del agua como derecho humano básico, como quiera que el acceso a agua segura condiciona la satisfacción de otros tantos Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC), empezando por el propio derecho a la vida, la salud o la alimentación, hasta el derecho a la cultura o la práctica religiosa, pasando por el derecho a la educación o el trabajo.

De este modo, se habla de que toda persona, por el solo hecho de serlo, debe disponer de, al menos, un volumen de 20 litros diarios de agua limpia

Bidón de 20 litros de agua

 

para satisfacer sus requerimientos más esenciales, a un precio asequible, o incluso gratis en caso de no poder sufragarlo. Por desgracia, esta iniciativa ha chocado con la férrea oposición, más o menos velada, de fuertes grupos de presión, tales como lobbies empresariales que visualizan el agua más como mercancía que como derecho. Viendo el actual panorama mundial, todos, como especie humana, hemos de entonar un sonoro mea culpa, al admitir que aun nos situamos demasiado lejos de honrar este ineludible compromiso moral.

Con todo, no deberían ignorarse pasos tan significativos como la declaración del agua potable y el saneamiento básico como derecho humano esencial, por parte de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en 2010. Otro debate sería su implementación mediante políticas concretas.

También en el seno de la ONU, al igual que de gobiernos nacionales, centros de pensamiento y organizaciones de la sociedad civil, existió un alto grado de consenso en torno al rol protagónico que jugaba el agua en el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), el mayor pacto global de lucha contra la pobreza alcanzado hasta entonces en la historia de la humanidad, pese a las múltiples –y a menudo justificadas- críticas de que fueron objeto.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) tomaron el relevo a los ODM, una vez se agotó el horizonte de implantación de éstos, al concluir el año 2015, con la vista puesta en los quince años subsiguientes, esto es, hasta 2030. Es justo admitir que en su concepción, diseño y estructura la comunidad internacional realizó genuinos esfuerzos por capitalizar los aprendizajes derivados de los ODM. Aun así, esta Nueva Agenda de Desarrollo Sostenible configurada por los ODS no se halla exenta de cuestionamientos, que no se pretende aquí discutir.

Lo que sí procede ahora es llamar la atención sobre el carácter decisivo que, en mayor o menor medida, unos servicios de agua adecuados encierran para el cumplimiento de todos los ODS, más allá de que sólo uno de ellos (el número 6) se ocupe explícitamente del sector de agua potable y saneamiento básico.

Esta afirmación es evidente para, al menos, los primeros quince objetivos (de un total de 17), y se sustenta en los razonamientos previamente expuestos: ¿acaso cabe alguna duda sobre las múltiples y complejas interrelaciones que conectan al agua con las metas trazadas en materia de renta, alimentación, salud, educación, género, energía, empleo, industria, infraestructura, equidad, habitabilidad, producción, consumo o medioambiente? Seguramente no.

IDEA FINAL

Ya para finalizar, sólo resta sugerir la adaptación de estas ideas, quizás algo genéricas, al contexto socioeconómico y medioambiental de cada país, zona o comunidad, lo cual pasa necesariamente, por un lado, por el análisis de los determinantes de la pobreza, y por la evaluación del estado de los recursos hídricos, por otro; todo ello a fin de incorporar la lucha contra la pobreza como criterio central dentro de la gestión del agua en un entorno concreto. Cabe pues esperar que el aprovechamiento racional de los recursos naturales incluido, como no, el agua, constituya una estrategia efectiva para mejorar las condiciones de vida de miles de millones de seres humanos en todo el mundo.

Muchas gracias por tu atención y como suele ser habitual se agradecen los comentarios.

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[1] Condiciones apropiadas de cantidad, calidad y disponibilidad.

Selección de participantes en los proyectos de Cooperación Internacional

De nuevo Iñaki Sainz de Rozas Pertejo pide la palabra y colabora con este post.

Iñaki estudió Geografía e Historia en la Universidad Complutense de Madrid, con una especialización posterior en los nacionalismos balcánicos y postsoviéticos.

 Cooperante Iñaki Sainz de Rozas Pertejo


Aprovechando mi participación con vosotras/os y como continuación de mi post ¿Ser cooperante se hace o se nace? me gustaría animaros a continuar con nuestra conversación con el fin de establecer un debate sobre las dudas que tengáis acerca de la realidad del terreno y de la vida cotidiana como personal expatriado.

En este sentido me gustaría ampliar algunos de los temas que ya habéis mencionado en vuestros comentarios durante la última semana y tratar otros.

Con relación a lo que se ha mencionado sobre el “desconocimiento que los beneficiarios tienen de sus necesidades reales” (desconexión de lo que desean los beneficiarios con sus necesidades reales), me parece que es una visión paternalista de la Cooperación.

En pocas ocasiones me he topado con esa disociación. En la mayoría de los casos la población es vulnerable pero sabe perfectamente qué es lo que quiere, o qué es lo que puede esperar de nosotros.

Si alguna vez constatamos que los beneficiarios identificados no tenían claro cómo iban a reducir su vulnerabilidad mediante la ejecución de la estrategia propuesta pudo ser por su desconocimiento sobre la solución técnica propuesta pero, en la mayoría de las ocasiones, esa confusión estaba generada por la falta de comunicación por nuestra parte. En muchos casos se supone que no es necesario comunicar a los beneficiarios la estrategia a seguir para conseguir el objetivo identificado (actitud paternalista y ¡craso error!).

Es necesario hacer partícipe a la comunidad desde el primer momento en la identificación y ejecución del proyecto, en caso contrario la aportación local en el proyecto y la sostenibilidad del mismo están en serio  riesgo. Métodos inclusivos para promover la participación de la población local (beneficiarios y no beneficiarios) puede ser la realización de un análisis participativo de las vulnerabilidades locales (baseline; talleres de Enfoque del Marco Lógico, etc.); la búsqueda conjunta y coordinada de las soluciones (árbol de soluciones), la elección de los criterios para la selección de los beneficiarios (es importante que los que no fueron seleccionados entiendan porqué no lo fueron, de lo contrario podrían actuar en contra del proyecto y generar problemas); así como, una vez identificadas las actividades, compartir con los beneficiarios la relación causa-efecto entre la ejecución de la estrategia seleccionada y la consecución de las expectativas de los beneficiarios. La continua participación de la población local en el diseño del proyecto ayuda a evitar las falsas expectativas que nuestra presencia pudiera haber generado.

Durante mi estancia en El Salvador trabajamos en comunidades con altas tasas de enfermedades diarreicas entre la población infantil, especialmente durante la época de lluvias. A pesar de ello, las comunidades locales ya estaban acostumbradas a estas epidemias estacionales cada año, y apenas les daban importancia, su prioridad (deseo) era reducir la vulnerabilidad económica e incrementar sus ingresos. Tras la realización de un diagnóstico comunitario y familiar pudimos estudiar sus hábitos higiénicos y sus fuentes de ingresos: eran comunidades que nunca habían tenido una solución adecuada a las aguas grises y fecales (letrinas), la costumbre de defecar en espacios abiertos cercanos a las casas provocaba la atracción de zancudos y otros insectos y estaba acompañada de la falta de hábitos saludables a la hora de manipular alimentos o de cuidar a sus hijos (lavarse las manos; cubrir los trastes y la comida si no se utiliza, etc.

Mapa de El Salvador

A la vez mantenían a las gallinas y a los tuncos (cerdos) sueltos por la casa con el fin de eliminar la basura orgánica dispersa por la casa (al no existir ni sistema de recogida de basura, ni prácticas higiénicas saludables), de esta manera el ganado se alimentaba solo y eliminaban gran parte de los desechos que producía la familia. La acumulación de todos estos factores, junto con la aparición de la humedad y la lluvia, potenciaban los vectores transmisores de enfermedades respiratorias y gastrointestinales (IRA y EDA), que impactaban en la economía de las familias más vulnerables, por la compra de medicamentos, y la reducción de las horas de trabajo al tener que emplear días cuidando a los enfermos. El impacto de esta situación estimamos que suponía un mínimo del 20%  en el presupuesto familiar entre gastos inesperados y dinero no ingresado ese mes. Para contrarrestar este impacto, la población practicaba la emigración temporal a la ciudad, o el trabajo infantil: en muchos casos enviaban a los hijos sanos a la zafra (cortar la caña de azúcar), o a realizar labores de ganadería a cuenta ajena, con el subsecuente incremento del absentismo escolar.

Nuestro primer objetivo fue explicarles la relación causa efecto entre:

  1. la falta de soluciones adecuadas a las aguas grises y negras y
  2. la falta de hábitos saludables de higiene, con la transmisión de enfermedades gastrointestinales que lastraban la economía de los más vulnerables.

Tras  el consenso logrado, con ayuda de los líderes tradicionales, propusimos la búsqueda conjunta de soluciones culturalmente y económicamente sostenibles. Tras analizar diferentes tipos de modelos junto con la comunidad (letrinas aboneras; letrinas de arrastre; etc.) finalmente la comunidad eligió por votación la construcción de letrinas de hoyo por su fácil manejo y barato mantenimiento. La colaboración de los líderes tradicionales de la comunidad fue fundamental para lograr la participación de sus integrantes.

Letrina de hoyo seco

El modelo propuesto estaba mejorado con materiales locales con los que se forraban las paredes del pozo, para disminuir el impacto de las filtraciones. El pozo, además, se rellenaba de capas de materiales de diferente grosor recolectados por las comunidades con el fin de filtrar las aguas grises y reducir el impacto sobre las aguas freáticas. El modelo tipo seleccionado podía cubrir las necesidades de una familias de tamaño medio durante dos años. Tras lo cual el pozo se podría cubrir y reaprovechar la losa de concreto, la taza y la caseta.

Para favorecer la aprobación y la participación de la comunidad en el proyecto, propusimos que todas las personas que participasen en la construcción de letrinas serían formadas en albañilería y carpintería por los maestros locales que dirigían la obra, quienes además, seleccionarían a los mejores trabajadores de la comunidad para sus equipos profesionales. La participación de los beneficiarios aceleró la ejecución del proyecto.

Durante la identificación de un proyecto es necesario conocer quiénes son los no beneficiarios y los potenciales perjudicados por nuestra acción. A todos ellos habría también que comunicar nuestra estrategia, en este caso con la ayuda de los líderes tradicionales o de las autoridades locales.

A pesar de que haya una comunicación fluida y coordinación entre los beneficiarios y la ONG, algunos factores exógenos (grupos de interés) que se oponen a nuestra intervención pueden influir negativamente en el desarrollo proyecto. Durante la construcción de sistemas de abastecimiento de agua en comunidades rurales de Centroamérica, observamos que algunas de las familias potencialmente beneficiarias se oponían a nuestra intervención, y azuzaban a los demás beneficiarios en el mismo sentido.

Durante las primeras reuniones la mención del proyecto, que nosotros creíamos adecuado para la comunidad, nos costó algún disgusto y en más de una ocasión tuvimos que salir “por patas” de las comunidades, perseguidos por una turba de machetes sin saber el porqué. Más tarde descubrimos que los beneficiarios que nos amenazaban eran trabajadores de los ganaderos, quienes no vivían en la comunidad pero mantenían un casi monopolio de las fuentes de agua del lugar. Ellos eran el poder en la sombra que se oponía a compartir el agua con las comunidades por miedo a desabastecer al ganado, y azuzaban a sus empleados y a sus familias para que rechazasen el proyecto. Finalmente, con la intermediación de las autoridades locales y la ayuda de los estudios técnicos sobre la calidad y cantidad de agua proveniente de las fuentes identificadas, pudimos llegar a un acuerdo con los ganaderos. El acuerdo estuvo reforzado por la construcción de unos abrevaderos en el que se pudiese almacenar el agua para el ganado y por la creación de una comisión de seguimiento que se encargaba de supervisar que la ejecución del proyecto no disminuía el agua necesaria para el ganado.

Abrevadero para ganado

En muchas ocasiones las soluciones que creemos nosotros adecuadas pueden ir en contra de hábitos y tradiciones culturales y sociales establecidas y herir sensibilidades. En ese caso los proyectos nunca se deberían de “meter con calzador” y forzar en su ejecución, pues de este modo la sostenibilidad no está garantizada. Es necesario negociar con la comunidad y los líderes tradicionales, para sondear la ejecución de las soluciones que creemos más adecuadas. Ahí está la pericia de cada uno para liderar la negociación y saber si será menos costosa una retirada (una retirada a tiempo es una victoria) y la identificación de otros beneficiarios, o continuar con las negociaciones para conseguir un acuerdo y asegurar que éste se cumpla.

Construcción de un sistema de abastecimiento de agua, San Vicente (El Salvador), 2002

Durante mi estancia en el Distrito de Dadu, al sur de Pakistán sufrimos el rechazo inicial de las autoridades tradicionales de algunas aldeas, y de su población masculina, a una potencial intervención que identificamos para fortalecer las capacidades económicas de la mujer (talleres de costura; artesanía; etc.)

Mapa del Departamento de Sindh

 Mapa sur de Pakistán

Las autoridades tradicionales aducían que el papel de la mujer estaba adscrito a las labores familiares y expresaron su rechazo a que pudiesen salir de casa para ir a talleres de aprendizaje, y mucho menos para ir los mercados para hablar con otros hombres.

En resumen lo que nosotros percibíamos como vulnerabilidad, la población local lo veía como normal, y para ellos el peso de la tradición se imponía al potencial económico de las mujeres. Nosotros replicamos que nuestro papel no era generar problemas intrafamiliares sino apoyar a las familias más vulnerables, pero que si la voluntad de las aldeas era la contraria nosotros nos iríamos de allí no solo con el proyecto de costura y marketing sino con el resto de proyectos para los que esas aldeas habían sido preseleccionadas (construcción de letrinas; salud comunitaria; distribución de insumos agrícolas; etc.)

Finalmente se llegó a un acuerdo con las autoridades tradicionales para el empoderamiento femenino, en dicho acuerdo las autoridades locales tenían el derecho de supervisión del proyecto y de opinión sobre todo aquello que creían iba en contra de las costumbres locales con el fin de buscar posibles estrategias alternativas.

La ejecución del proyecto estuvo supervisado por reuniones periódicas (cada semana / quince días) entre los beneficiarios, las autoridades tradicionales y la Cruz Roja, durante las que se fueron limando muchas asperezas. Las reuniones sirvieron para acercar posturas y establecer una forma en la que las mujeres venderían sus productos sin contravenir las reglas locales.

Distribución de máquinas de coser a mujeres vulnerables

Para finalizar esta entrada al igual que en otra ocasión insistí en la empatía necesaria con el equipo local, me gustaría recalcar la necesidad de por un lado identificar a todos los actores a los que nuestra potencial intervención pueda influir, tanto negativa como positivamente, y mantener una comunicación fluida con todos ellos durante la identificación y ejecución del proyecto para conocer sus opiniones.

Muchas gracias por tu atención y como suele ser habitual se agradecen los comentarios.

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