El mapa de los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Con motivo de la participación en las V Jornadas OCUD “La Agenda 2030: Del compromiso a la acción” que se celebran en Aranjuez (Madrid), los días 25 y 26 de octubre de 2018, organizadas por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas en colaboración con el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación y la Universidad Rey Juan Carlos, un encuentro abierto para reflexionar, debatir y conocer propuestas novedosas a la hora de abordar la implementación de la Agenda 2030 en las universidades españolas para que sirva de inspiración al conjunto de la comunidad universitaria y sus unidades de cooperación universitaria al desarrollo.

En estas V Jornadas OCUD está previsto contar con dos sesiones para la presentación de experiencias en la incorporación de la Agenda 2030 en las universidades españolas. Las “presentaciones flash” pretenden servir de inspiración a participantes y sus universidades, propiciando la conversación necesaria para la implementación de la Agenda 2030 en nuestros campus.

Mi propuesta de experiencia se llama “El mapa de los Objetivos de Desarrollo Sostenible” y consiste en la geolocalización en un mapa colaborativo de los proyectos que se desarrollan por parte de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y Agencias Internacionales en cualquier país del mundo y su relación e impacto con alguno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Los objetivos de la experiencia son:

  • conocer y distinguir el alcance de todos y cada uno de los 17 ODS
  • difundir esta propuesta de aprendizaje.

Se pretende sensibilizar a la comunidad universitaria en general sobre la necesidad de tomar medidas para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad.

Está dirigida prioritariamente a estudiantes de la asignatura; del Grado de Trabajo Social y a estudiantes de otras carreras universitarias. Otras personas de interés pueden ser cooperantes y futuros cooperantes, así como el personal de ONG y Agencias Internacionales.

A medida que en el cuatrimestre docente en el aula se aborda la Agenda 2030 y los ODS, como reto semanal se pide a las estudiantes que localicen un proyecto que se relacione con el objetivo estudiado. Esos proyectos identificados los trasladan, comparten y geolocalizan en un mapa de Google.

Estudiantes de la asignatura Trabajo Social y Cooperación al Desarrollo #TSyCD

Como recurso de ayuda, las estudiantes consultan el post Como geolocalizar y personalizar un punto en un mapa compartido de Google Maps.

Se pretende fomentar un trabajo de búsqueda y selección de proyectos que se estén llevando a cabo en cualquier país del mundo, que esté alineado al menos con uno de los 17 ODS.

Alguno de los resultados que se pretende obtener son:

  • La búsqueda y gestión de la información de manera autónoma
  • El manejo y navegación por Internet y otros recursos informáticos para la selección de información y el trabajo cooperativo.

El producto final que se obtiene es El mapa de los ODS, mapa que se puede compartir y difundir a través de las Redes Sociales.

El mapa se organiza en “diez capas” (que es el máximo número que permite Google Maps) y en cada capa se van asignando uno o varios de los ODS a geolocalizar.

Las estudiantes a través de su cuenta de Gmail / Google, tienen permisos y acceso para editar el mapa y para hacer sus aportaciones al mismo.

Y a continuación puedes ver la muestra de otro mapa utilizado en el aula durante el curso pasado.

Se fomentará la divulgación a través de los canales habituales que se utilizan en la asignatura como son:  

Redes sociales usadas en la difusión de contenidos de la asignatura Trabajo Social y Cooperación al Desarrollo #TSyCD

El blog de Aula; Página en Facebook; Tablero en Pinterest; Twitter; Instagram; etc. con el uso de las etiquetas o hashtag:

#Agenda2030 #ODS #TSyCD (Trabajo Social y Cooperación al Desarrollo).

Si quieres ver algún detalle más de la propuesta, puedes visualizar este pequeño vídeo.

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¡Espero tu aportación en este Mapa colaborativo de los ODS!

 

Comunidad de aprendizaje en Trabajo Social

“… el aprendizaje depende cada vez menos de los que sucede en el aula y cada vez más de la correlación entre lo que ocurre en el aula, el domicilio y la calle” [CASTELLS et al.,1994]


Desde hace 8 años soy profesor colaborador de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid de las asignaturas Trabajo Social y Cooperación al Desarrollo y supervisor de las Prácticas internacionales del Diploma de Cooperación Internacional en la que participan estudiantes de 3º y 4º curso del Grado de Trabajo Social y estudiantes de intercambio internacional.

Desde mi primer año como docente me he preocupado por innovar en el aula y por incorporar técnicas y métodos participativos que resulten más atractivos para los estudiantes.

Tras mi participación en distintos cursos masivos abiertos y en línea, conocidos por sus siglas en inglés como “MOOC” he tenido la suerte de conocer distintas aplicaciones, recursos y artefactos digitales, y me he familiarizado con el concepto de Comunidad de Aprendizaje.

Presento la Comunidad de Aprendizaje en torno a esta asignatura al premio a la mejor acción de formación en Trabajo Social con motivo del Día del Trabajo Social.

Se trata de una experiencia basada en la creación de un ecosistema social en la docencia de la asignatura que pone en relación a las estudiantes, al docente y colaboradores, profesionales del Trabajo Social y de otras disciplinas, usando las redes sociales y artefactos digitales e incorporando la metodología Flipped Classroom o aula inversa y la Gamificación.

A través de la Comunidad de Aprendizaje las estudiantes conectan con las profesionales del sector que se encuentran trabajando en distintos países del mundo en proyectos comunitarios y de desarrollo y lo hacen usando:

el Blog del aula;

CooperaBlog. Blog de Aula de Trabajo Social y Cooperación al Desarrollo

redes sociales como Twitter; YouTube; Skype y la página de la asignatura en Facebook;

comparten y geolocalizan a través de un mapa de Google proyectos de interés que buscan y seleccionan

Mapa de la asignatura en Google Maps

y que además estén alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Tal y como indica Ángel Fidalgo (2014) a través de la comunidad de aprendizaje se generan dudas o demandas de información y estas se satisfacen con suficiente garantía de calidad. Evidentemente para que esto ocurra es necesario que haya personas con experiencia y conocimientos suficientes para satisfacer dichas demandas.

Se realizan aportaciones de recursos interesantes, novedades, nuevas herramientas… En definitiva, nueva información que aunque no se haya demandado puede ser muy interesante para conocer tendencias, tecnologías emergentes y para abrir nuevas perspectivas.

Al existir estas aportaciones de experiencias concretas, se pueden encontrar soluciones a  determinados problemas que hayan tenido miembros de la comunidad. Este conocimiento es interesante para personas que, en un momento dado, pueden tener esos mismos problemas.

La situación de partida la señala el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) y la necesaria adaptación de todos los planes de estudio a este marco regulador que pone el foco en la adquisición de competencias y sitúa a los estudiantes en el centro del proceso educativo. Para situar al alumnado en el centro del proceso educativo dentro y fuera del aula existen mecanismos en Internet como son la Docencia Web 2.0 que permite la incorporación de nuevas metodologías.

La innovación como las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) juegan un papel crucial en los itinerarios formativos que se diseñan, suponiendo también un cambio de roles del alumnado y del profesorado.

En sucesivos cursos se han incorporado algunas sesiones con metodología “flipped classroom” o aula inversa, que hace uso de tres herramientas online.

Puedes acceder a la del año 2017, pulsando aquí.

Puedes acceder a la del año 2018, pulsando aquí.

Fliped Classroom, la lluvia de ideas

Con este método se provoca un giro de 180 grados respecto al convencional ya que potencia el autoaprendizaje en su entorno a los estudiantes y permite más tiempo en el aula para que se pueda practicar sobre los conocimientos adquiridos, resolución de dudas y evaluaciones formativas.

El uso de redes sociales potencia el trabajo colaborativo como metodología de aprendizaje y tiene unos efectos muy positivos entre el alumnado ya que supone un incremento del rendimiento académico, favorece la motivación y potencia el pensamiento crítico.

Gamificación: entendida como la integración de dinámicas de juegos en una web, servicio, comunidad, contenido o campaña para aumentar la participación de los usuarios, al conseguir que nuestra aplicación sea más divertida, motivadora y en definitiva, “enganche más”.

El Ecosistema social creado hace uso de 8 plataformas o sitios de redes sociales,

Comunidad de Aprendizaje Trabajo Social y Cooperación al Desarrollo

En esta figura se puede apreciar de una forma resumida la Interacción que se produce entre los roles participantes en la asignatura y los elementos propuestos como innovación.

Algunas de las personas colaboradores del blog y de la Comunidad de Aprendizaje con amplia experiencia en Cooperación Internacional son:

Colaboradores: Álvaro Herández; Betriz Valbuena; Agustín Moreno; Ramón Esteso; Jesús Matsuki; Fernando Nuño

Colaboradores: Iñaki Sainz de Rozas; José Más; Begoña Dorado; José Luis Fdez. Pacheco; Arnold San Román; Inmaculada Montero

Si quieres ver con más detalle cómo se ha construido y constituido un ecosistema social, la comunidad de aprendizaje y la forma de integrar las Redes Sociales y los artefactos digitales, puedes hacerlo visualizando este vídeo.

Y a continuación reflejo algunas de las reacciones a la candidatura de esta comunidad:

El viernes, 16 de marzo de 2018 tiene lugar la Gala de Trabajo Social y esta Comunidad de Aprendizaje obtiene el premio a la mejor experiencia formativa

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Referencias:

Fidalgo, A (2014). Comunidades de Aprendizaje. Innovación Educativa. Recuperado el 3 de marzo de 2018

Trabajadora social de día y hermana mayor de tarde

Jesús Matsuki es un periodista / comunicador que ha ido simultaneando su vida profesional y personal entre el periodismo y la labor social. En el ámbito del periodismo ha desarrollado principalmente su faceta en la radio -informativos, magazines, deportes…- tanto en redacción, coordinación como dirección y conducción de programas. En su faceta de comunicación, ha trabajado para empresas e instituciones -en la actualidad en el Ayuntamiento de Madrid, en calidad de portavoz de tráfico para las principales emisoras de radio y televisión de Madrid-.

Su labor social le ha llevado a pasar por “El teléfono Dorado” de Mensajeros de la Paz, Fundación RECAL -ayuda a personas con drogodependencias-, Grupo Amás -personas con discapacidad intelectual-, MUJ -jóvenes en riesgo de exclusión social-… hasta que decidió dar el salto a la cooperación internacional. Tras un periodo de formación (Máster y otros cursos), inició su colaboración como voluntario en las oficinas centrales de Cruz Roja, en el departamento de Cooperación Internacional -labores de administración, técnicas y de comunicación-.

Dio el salto a Calcuta (India) de la mano de una fundación, donde coordinó dos proyectos. A su vuelta a España se enroló como técnico de proyectos de Manos Unidas, en el departamento del sur de la India. Para Jesús, el acceso a la información es un derecho fundamental y fuente de ayuda imprescindible para las personas en riesgo de exclusión.

Finaliza en agosto de 2018 una misión de cooperación en #Etiopía para la Fundación Pablo Horstmann. Entre otras funciones, ha rediseñado la comunicación desde el terreno de la organización y creado un plan de comunicación con los beneficiarios (Communication With Communities).

Jesús se une a la Comunidad de Aprendizaje de esta asignatura: Trabajo Social y Cooperación al Desarrollo #TSyCD



-Ya están llegando… menos mal que no llueve- Me dice Rahel. La cita con los niños y sus madres era a las doce del mediodía, pero se retrasan casi una hora. Yetnayet les disculpa –algunos tienen que caminar tres horas hasta donde estamos y la lluvia de la noche anterior ha dejado las carreteras de arena hechas lodo-. Es la época de lluvias, es lo que toca. Es posible que las organizadoras hayan rezado más que todas las cofradías de Sevilla en Semana Santa juntas -exageración del que suscribe estas líneas- y finalmente el cielo haya dado una tregua.

Es la fiesta de fin de curso escolar. Entregan el boletín de notas a Rahel y Yetnayet, las Trabajadoras Sociales de la Fundación Pablo Horstmann. Esta organización española es quien financia el proyecto de atención a menores huérfanos y/o en situación vulnerable -Orphan Vulnerability Children, “OVC”-. Es parte de un proyecto integral de atención al menor que también incluye guardería, orfanato y clínica pediátrica en la localidad de Meki, Etiopía.

Meki (Etiopía)

Rahel culmina su cuarto año al frente del proyecto. Yetnayet dos. Pareciera que llevaran toda la vida.

Los niños o las madres van entregando las calificaciones. Seguirán el procedimiento habitual en los próximos días: Serán escaneadas, registradas en el archivo informático y enviadas a Madrid como parte de las fuentes de verificación –prueba- que el donante necesita. Pero hoy no es un día administrativo. Es una fiesta. Habrá música, bailes, teatro y entrega de premios.

Rahel enciende el equipo de sonido para empezar a animar el ambiente. Toca ser pinchadiscos también. Le entretiene, y sabe que así podrá controlar los tiempos de todos los eventos que van a tener lugar. Los niños se sientan alrededor del escenario mientras bailan, aplauden y se abrazan a las trabajadoras sociales a modo de saludo.

Bueno, para ellos esa profesión no existe. Son esas personas que se acercan a sus casas a preguntarles si están asistiendo al colegio, si están felices y a hablar con mamá. Y es verdad, no son solo trabajadoras sociales: Fuera del horario de oficina velan por la educación social y emocional de los menores. –Se merecen crecer como niños- me repite Rahel como si de un mantra se tratase.

Cubren los huecos que las familias no pueden o no han podido abarcar. Algunos son huérfanos, en otros casos la madre pasa tanto tiempo trabajando o intentándolo cada día por 50 birrs –al cambio, 1 euro y medio aproximadamente- que se generan lagunas en su aprendizaje social.

Y Rahel y Yetnayet sienten esa necesidad e intentan cubrirla. En todas las situaciones hay un denominador común: es el cariño mutuo el que propicia estos lazos y el que genera ese bonito sentimiento de “hermana mayor”.

Una vez ya todos en sus sitios, Yetnayet toma el micrófono y comienza dándole las gracias a todos por venir, hace un chascarrillo sobre la nube que parece irse y da paso a la obra de teatro. Rahel lleva semanas practicando la obra con las niñas. Ashmara –nombre ficticio- es la protagonista: grita, se tira al suelo, llora… Hace una representación perfecta. El público presente disfruta de la obra y lo agradece aplaudiendo entre acto y acto. La obra está orquestada con la doble finalidad de lanzar esas ideas en el público presente y educar a las que hoy se presentan como actrices. Sin televisión ni radio por falta de recursos económicos o infraestructura eléctrica, el teatro se convierte en un medio de transmisión eficiente para sensibilizar y concienciar. Fin de la obra. Sábana a modo de telón. Aplausos.  

Fiesta de fin de curso en Meki

Baile, baile y baile. El público se anima también. Niños y madres aprovechan para vivir la fiesta en su plenitud. Las piernas no están cansadas a pesar de las horas de caminata o de las otroras restantes para volver a casa. El tópico “llevan el ritmo en la sangre” se queda corto. El que escribe bailó después, a sabiendas que haría reír.

Y llegan los premios. A las mejores notas y a los esfuerzos notables. Aquí se unen también los niños acogidos en el orfanato de la Fundación Pablo Horstmann. Sonrisas, aplausos, madres que dan propinas a sus hijos en el mismo momento en que reciben el premio –costumbre local- y aplausos de los allí congregados.

Rahel toma la palabra y da las gracias a todos. Yetnayet aprovecha para hacer lo mismo pero en oromo –idioma de uso común para los habitantes de áreas rurales-.

Los niños tienen sus regalos, las madres han pasado un gran rato viendo las actuaciones de sus hijos y las trabajadoras sociales todo lo que esperaban: más de 200 niños han podido acudir a la escuela y vivir con una mayor calidad de vida durante un año más. Y en breve, comenzará otro: Más visitas a las familias, más informes, más reuniones en los colegios, más revisiones médicas…pero sobre todo más cariño, más preocupaciones y más dar de uno mismo sin que nadie lo exija. Una persona puede ir más allá del trabajo, solo si decide ir más allá. Rahel y Yetnayet lo hacen. Encantadas. A fin de cuentas, son las hermanas mayores.

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Contribución al desarrollo en Zimbabue

En una Asamblea del Colegio de Trabajadores Sociales de Madrid, tuve la suerte de conocer a Carmencho Moreno, Trabajadora Social jubilada, que me habló con pasión de su hermano Agustín, que había sido misionero en Zimbabwe.

Gracias a ella, he podido entrar en contacto con Agustín, al que he tenido la inmensa suerte de conocer y al que he pedido esta colaboración, que espero que disfrutes.


Agustín Moreno Muguruza.  De padre andaluz y madre vasca.  Nacido (1938) en Paredes de Nava (Palencia).  Cursó sus estudios de Bachillerato en Arévalo (Ávila) y continuó como seminarista en Oviedo (Asturias) y en la Universidad Gregoriana de Roma (Italia).

Fue ordenado sacerdote en 1961.  Ha ocupado diversos cargos en la diócesis de Oviedo.

Se considera “multipátrida”,  ciudadano del mundo y eso le ayudó en su preparación para el salto a África.

En 1968 me uní al Instituto Español de Misiones Extranjeras, IEME.  Me enviaron a lo que entonces era Rhodesia, hoy Zimbabue.  He trabajado (durante 41 años) en las diócesis de Hwange

y Gokwe,

 

una de las zonas menos desarrolladas del país, en dónde había escasez de lluvias, tierras pobres, agricultura de subsistencia, ganadería precaria, comunicaciones difíciles, población escasa y dispersa, calor fuerte y presencia devastadora de enfermedades como la malaria, bilharzia (esquistosomiasis), kwashioskor (desnutrición proteica calórica), y últimamente el SIDA.

Todos los misioneros hemos dedicado mucho tiempo y esfuerzo a la cooperación al desarrollo.  Por haber sido varios años director diocesano de la Comisión de Servicio Social y Desarrollo, primero en Hwange y luego en Gokwe, he estado particularmente envuelto en esas tareas.

En Zimbabue me he dedicado intensamente al estudio de la lengua nambya, una de las dieciséis  que se hablan en el país.  Es muy minoritaria, postergada, pero importante en la zona de Hwange. Cuando yo llegué, no había nada escrito en nambya.  He publicado el primer diccionario y la primera gramática de esa lengua.

Por todo ese trabajo, me fue concedida en el año2007 por el Rey Juan Carlos I la Cruz de Isabel la Católica. El Ayuntamiento de Paredes de Nava (Palencia) me nombró (2010) hijo predilecto del pueblo.

 Proyectos de Desarrollo

Los proyectos relacionados con el  agua  –problema fundamental–  han sido los más numerosos: Pantanos, pozos, regadíos.  Durante algunos períodos, la Comisión contó con la ayuda de ingenieros especializados  –expatriados y voluntarios–, sobre todo para el diseño y construcción de (pequeños) pantanos.

En cuanto a los pozos (de hasta 100 m de profundidad), aparte de los muchos nuevos perforados, hemos rehabilitado otros que estaban inoperantes, debido principalmente a bombas de extracción de agua estropeadas;  con cuadrillas de mecánicos locales, formados para repararlas.  Este ha sido un trabajo muy apreciado por los beneficiarios.

  • Proyectos en el ámbito de la  agricultura  han incluido:
  • La compra de tractores, para ser utilizados en régimen de cooperativa.
  • Promoción de cultivos alternativos, más resistentes a la sequía.
  • Formación de líderes en técnicas agrícolas avanzadas.
  • Facilitar el acceso a semillas de garantía.
  • Transporte para la comercialización de productos del campo.
  • Proyectos de creación y apoyo a cooperativas de  pesca, en concreto en el lago Kariba.

Los proyectos de  ganadería  han sido pocos y modestos.  Sobre todo, cría de cabras (recordemos, resistentes a la mosca tsé-tsé), conejos y gallinas, en régimen de cooperativa.

En cuanto a la  educación, los proyectos han sido muy numerosos:

  • Construcción o rehabilitación de escuelas.
  • Becas para estudiantes.
  • Alfabetización de adultos.
  • También ha organizado la Comisión  cursillos de formación  (no sé si pueden catalogarse como “proyectos de desarrollo”, en sentido estricto), sobre diversas materias relacionadas con el desarrollo.  Algunos, dedicados a los miembros de la Comisión y delegados en las distintas zonas;  la mayoría, abiertos a todos los interesados.

En el ámbito de  sanidad, hemos proporcionado instrumental o ambulancias para algún hospital o clínica rural.  En  saneamiento, ha habido proyectos de construcción de letrinas, utilizando el popular modelo “Blair toilet, recomendado por el Ministerio para las zonas rurales, que no necesita agua.

También traídas de agua, lavaderos y abrevaderos comunales.

En todos esos campos tienen cabida los llamados microproyectos.  Modestos en su presupuesto  –hay un tope–,  son, sin embargo, enormemente populares y eficaces.  De algún modo, en ellos la participación de la comunidad local y su identificación con el proyecto es mayor.

Algunos proyectos han tenido como objetivo particular la  promoción y formación de la  mujer.  Pero en todos ha existido siempre una participación mayoritaria de las mujeres.  Lo de que la mujer en África no cuenta para nada, ni voz ni voto, es cosa del pasado (aunque todavía queda algo).  Hoy día la realidad es que las mujeres, sobre todo en las zonas rurales, son las locomotoras del desarrollo, en cada poblado y en las organizaciones zonales.  En cualquier comité es frecuente que la presidenta  –y, más frecuentemente aún, la tesorera–  sea una mujer.

Ayuda de emergencia

En casos excepcionales, debido a situaciones que reclaman atención urgente, la Comisión ha desarrollado también programas de ayuda de emergencia.  Suministro de  alimentos,  semillas,  mantas…  a los damnificados.  En algunos casos, la distribución de esta ayuda se ha hecho por medio de las misiones católicas, aunque, por supuesto, sin ninguna discriminación por motivos religiosos.  La única “discriminación” a la hora de elegir los beneficiarios ha sido su situación de necesidad.

En este punto de elegir los beneficiarios, hay un problema, debido al trasfondo cultural africano.  Un principio básico de la convivencia social es que todos han de ser iguales.  Nadie quiere destacar en cuanto al nivel de vida.  Si lo hace, se hace blanco de la envidia y de la sospecha de que ha utilizado, para prosperar, medios mágicos inconfesables;  también se expone a magias o hechicerías contra él.

Todos iguales, también a la hora de imponer cargas o de repartir beneficios.  “Todos somos pobres.  Todos tenemos que entrar en la lista y recibir la misma cantidad.”  Aunque esto suponga dividir entre miles una tonelada de harina, de modo que cada uno reciba una taza.

El problema se agrava por el hecho de que, aunque la Comisión supervise la selección de los beneficiarios, en último término es la comunidad local con sus líderes la que ha de hacer la lista concreta con todos los beneficiarios.  La mentalidad tradicional, los favoritismos, el miedo a suscitar envidias, protestas, rencillas, en un grupo social donde todos se conocen y tienen que convivir día tras día, son obstáculos para la selección de beneficiarios.  No obstante, a base de insistir en que no están en la misma situación el que tiene treinta vacas y la viuda con cinco gallinas, con el paso del tiempo se ha logrado bastante para cambiar la mentalidad y alcanzar una selección basada en criterios objetivos y justos.

Procedimiento y normas generales

La iniciativa para  identificar y proponer  un proyecto es casi siempre de la población.  Los delegados de la Comisión toman parte y elaboran un primer informe para presentar en la reunión plenaria, donde se decide la aprobación o no del proyecto.

La participación de la comunidad local es necesaria en todo el proceso: iniciación, realización y posterior mantenimiento del proyecto, asegurando su continuidad.  Ha de contribuir, sea en dinero, en materiales o en trabajo, a cubrir el presupuesto.  En el caso de un microproyecto, esa contribución se fija en el 25% del coste total;  en los proyectos de envergadura es menor.

La Comisión ha recibido financiación de organizaciones internacionales, católicas y no católicas, y también directamente de algunos gobiernos y de la Unión Europea.

Evidentemente, los donantes exigen transparencia en la administración de los fondos de ayuda: Informes detallados, comprobantes, etc. Y todo esto se procura cumplir escrupulosamente.

Coordinación y relación con el Gobierno

La Comisión siempre procura coordinar su actividad con los organismos y oficiales del Estado.  Como ejemplo: el director diocesano participa como miembro en las reuniones del Comité de Desarrollo de cada distrito.

Esta coordinación con el Gobierno ha tenido altos y bajos, en paralelo con los avatares de la situación política en Zimbabue, y de la relación Gobierno-Iglesia Católica.  Dejando aparte los años del Gobierno racista de la minoría blanca (1965 – 1979), tras la Independencia (1980) puede decirse, simplificando, que ha habido una primera época de buenas relaciones con el Gobierno elegido democráticamente, y una segunda de deterioro progresivo de esa relación, hasta llegar a colaboración prácticamente nula e incluso animadversión hacia la Comisión.

Al principio, el Presidente Mugabe (católico) se deshacía en alabanzas al trabajo de la Iglesia.  La relación con nuestra Comisión era fluida y, en general, amistosa.  Luego, a medida que el Gobierno se ha ido haciendo cada vez más dictatorial y corrupto, y los obispos han denunciado sus abusos, la crítica y oposición a la Iglesia se ha hecho fuerte y declarada.

Las ONG internacionales no aceptan canalizar su ayuda a través del Gobierno, mientras que confían en las Iglesias, y ciertamente en la Católica, que es sin duda la que más trabaja en el campo del desarrollo.  Esto humilla e irrita al Gobierno.  Acusa a la Iglesia de utilizar la ayuda para desacreditarlo a los ojos de la población y provocar su caída.  También proclama que esa ayuda se da solamente a los miembros de la oposición política.  Sin embargo, el que realmente discrimina es el Gobierno;  si distribuye alguna ayuda, para recibirla es necesario presentar el carné de afiliación al partido en el poder.

Últimamente el Gobierno ha querido controlar el trabajo de las ONG, exigiendo informes y cuentas, y ha puesto muchas limitaciones a ese trabajo, con leyes draconianas.  Varias veces ha amenazado con prohibir totalmente sus operaciones en Zimbabue y expulsar del país a sus representantes.

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Referencias:

Foto Agustín Moreno Muguruza

Flipped classroom La Lluvia de ideas en proyectos de cooperación

Tras las sesiones sobre los Proyectos de Cooperación al Desarrollo y la introducción al Enfoque del Marco Lógico (EML), en esta ocasión te propongo esta sesión interactiva, para que puedas ir profundizando con ciertas herramientas que utilizarás y utilizaremos frecuentemente en la formulación de proyectos de cooperación.

Vamos a incorporar el modelo pedagógico de la llamada “Flipped Classroom” o Aula Inversa (también conocido como flipped learning) que consiste por una parte en la transferencia del trabajo de determinados procesos de aprendizaje fuera del aula, y por otra en utilizar los tiempos en el aula para trabajar en aquellos aspectos en que es necesaria la ayuda, guía y experiencia de la persona docente.

Por lo tanto la propuesta consiste en que se descubra y experimente fuera del espacio del aula y una vez efectuada esta parte individualmente se refuercen y consoliden los conceptos de manera grupal en el aula, cosa que efectuaremos mediante un taller práctico.

Vamos a centrar nuestro trabajo en la identificación de problemas, en una situación determinada, para ello, vas a disponer de unos casos, que tendrás que leer y hacer una lluvia de ideas particular (en esta primera fase, de modo individual) para determinar los problemas que ese texto te sugiere.

En primer lugar te propongo que veas este pequeño vídeo sobre lo que es la lluvia o tormenta de ideas. Se trata de una aproximación general, que sirve para cualquier rama del saber y que se puede aplicar en cualquier circunstancia o situación profesional.

Lluvia de ideas o brainstorming

Vídeo adaptado para aprender la herramienta Lluvia o tormenta de ideas

A continuación, te invito a que puedas ver esta otra vídeo-presentación específica sobre la lluvia de ideas y los árboles de problemas, aplicados a un proyecto de cooperación.

Una vez que lo hayas visto sabrás de qué manera expresar y definir uno o varios problemas.

Si necesitas o quieres el texto de la vídeo-presentación, la puedes descargar con un sencillo registro en SlideShare (correo electrónico y contraseña), pulsando sobre la propia presentación.

Y en esta fase inicial, individual, las personas que abordarán este primer supuesto y que formarán parte del primer grupo son: Valentín, Sandra, Alli, Belén y Nasolo y por lo tanto deberán leer este caso: “Enfermedades infecciosas en Ficticio”.

Una vez que lo hayas leído y hayas hecho tus anotaciones, deberás trasladar los problemas que hayas identificado individualmente a este tablero colaborativo en Padlet. Recuerda efectuar una anotación por cada problema.

Made with Padlet

Puedes acceder al tablero, pulsando sobre la imagen anterior o haciendo una captura de este código QR y abriéndolo en el navegador.

Código QR Enfermedades en Ficticio

El segundo grupo estará compuesto por: Nick, Laura, Paloma, Cristina y Paula y deberán leer este otro caso “Los jóvenes de Lobito”.

Una vez que lo hayas leído y hayas hecho tus anotaciones, deberás trasladar los problemas que hayas identificado a este otro tablero colaborativo en Padlet.

Recuerda efectuar una anotación por cada problema.

Made with Padlet

Puedes acceder al tablero, pulsando sobre la imagen anterior o haciendo una captura de este código QR y abriéndolo en el navegador.

Codigo QR Tablero Padlet Jóvenes de Lobito

Por último, una vez que hayas compartido los problemas (causas) identificados en el tablero correspondiente, deberás redactar un “tuit” (tweet) respondiendo respectivamente según el grupo / supuesto asignado, indicando a tu juicio cual el Problema Central del caso pulsando sobre la imagen correspondiente.

de forma que se agrupen las respuestas en el hilo correspondiente . Recuerda en el tuit, incluir la etiqueta o hashtag #TSyCD y mencionar al resto de integrantes del equipo.

Analizados los distintos problemas, clasificados y agrupados se elaboraron en grupo los “árboles de problemas” de cada uno de los dos casos propuestos e inicialmente se efectuará de forma clásica o analógica con el uso de tarjetones, cartulinas, rotuladores, etc. y hemos contado con la presencia y refuerzo del facilitador, Fernando Nuño Santana.

Grupo de trabajo, diseño, discusión sobre el árbol de problemas

 

Grupo de trabajo del caso “Las enfermedades infecciosas en Ficticio”

Grupo de trabajo del caso “Los jóvenes de Lobito (Angola)”

y se han expuesto a los integrantes del otro grupo,

Exposición del caso “Las enfermedades infecciosas en Ficticio”

Exposición del árbol de problemas del caso “Los jóvenes de Lobito (Angola)”

Posteriormente se transformado la versión analógica del “árbol de problemas” a una versión digital y este es el resultado.

Árbol de problemas del caso enfermedades infecciosas en Ficticio, elaborado por Valentín Betroni

Árbol de problemas del caso los jóvenes de Lobito (Angola), elaborado por Laura Gaviria

Gracias por tu atención y colaboración. En caso de alguna duda, reflexión o dificultad, trasládala a la sección de comentarios para poderla ir resolviendo.

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Referencias:

The flipped classroom

Términos y definiciones habituales en el ámbito de la cooperación internacional

Para familiarizarnos y afianzar algunos de los términos más habituales en el ámbito de la Cooperación Internacional, a continuación te muestro una selección de definiciones y conceptos con los que hemos venido trabajando durante el cuatrimestre docente de impartición de la asignatura Trabajo Social y Cooperación al Desarrollo #TSyCD en este curso 2017 – 2018:

  • Acción Humanitaria (Belén Pérez)
  • Árbol de Objetivos (Cristina del Río)
  • Árbol de Problemas (Paula Sánchez)
  • Asilado (Alli Kaufman)
  • Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) (Belén Pérez)
  • Catástrofe (Cristina del Río)
  • Código de Conducta de Acción Humanitaria (Alli Kaufman)
  • Coeficiente de Gini (Alli Kaufman)
  • Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) (Nick Gavio)
  • Cooperación para el Desarrollo (Laura Gaviria)
  • Crowdfunding (Paula Sánchez)
  • Declaración Universal de los Derechos Humanos (Belén Pérez)
  • Desarrollo (Nasolo Ortego)
  • Desarrollo humano (Nasolo Ortego)
  • Desarrollo Sostenible (Vale Betroni)
  • Desigualdad (Paula Sánchez)
  • Desplazado (Vale Betroni)
  • Derechos Humanos (Nick Gavio)
  • Educación para el Desarrollo (Cristina del Río)
  • Emergencia compleja (Laura Gaviria)
  • Intervención Humanitaria (Alli Kaufman)
  • Matriz de Planificación de un proyecto (Laura Gaviria)
  • Migrante (Paula Sánchez)
  • OCHA o OCAH (Vale Betroni)
  • Plan Marshall (Vale Betroni)
  • Preparación ante desastres (Nick Gavio)
  • Proyección de Peters (Nick Gavio)
  • Proyecto (Laura Gaviria)
  • Proyecto de Impacto Rápido (Nasolo Ortego)
  • Proyecto Esfera (Nasolo Ortego)
  • Refugiado (Paula Sánchez)
  • Vulnerabilidad (Vale Betroni)

Los pasos a seguir son los siguientes:

  1. Selecciona uno o varios de los términos con los que más te identifiques o guste
  2. Indica el / los término/s que seleccione/s en los comentarios, para que te sea asignado y tus compañeras/os vean los que has elegido y puedan seleccionar otros.
  3. Defínelo preferentemente con tus propias palabras y utilizando entre 150 y 200 palabras como máximo.
  4. Haz una propuesta de entre tres (3) y cinco (5) palabras clave que consideres fundamentales que deban aparecer en su definición.

A modo de sugerencia, y entre otras fuentes, puedes consultar el Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo

Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo

o también revisar estas Definiciones de usuarios en cooperación al desarrollo.

Por otra parte, reflexiona, busca e investiga sobre estos otros conceptos más amplios, como temas a desarrollar. Indica tu elección en la sección de comentarios del blog.

La extensión del tema a desarrollar debe oscilar entre las 1.500 y 2.000 palabras aproximadamente.

Haz una propuesta de entre cinco (5) y diez (10) palabras clave que consideres fundamentales que deban aparecer en el desarrollo del tema propuesto.

Si localizas algún vídeo, audio, infografía, imagen, etc. que ayude a comprender estos términos, puedes compartirlo a través de Twitter usando siempre la etiqueta #TSyCD y haciendo las correspondientes menciones.

Una vez que hayas elegido algunos de los términos y el tema, debes definirlo y desarrollarlo en el documento colaborativo “Glosario de términos” creado en Google Drive, al que puedes acceder pulsando este enlace.

Muchas gracias por tu atención.

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El Enfoque basado en los Derechos Humanos en proyectos de Cooperación

Esta entrada ha sido elaborado por Ramón Esteso Mesas Graduado en Trabajo Social y actualmente trabaja en la Unidad de Programas Internacionales en sedes autonómicas  de Médicos del Mundo España, organización con la que lleva vinculado desde los últimos catorce años, simultaneando el trabajo en exclusión social en España con pequeñas colaboraciones en proyectos de cooperación en las áreas de prostitución y trata de personas, inmigración o diversidad sexual.

Anteriormente ha sido delegado internacional de Cooperación de Cruz Roja Española en Albania.


Los Derechos Humanos son garantías jurídicas universales que protegen a los grupos e  individuos contra acciones y omisiones que interfieren con las libertades y los derechos fundamentales y con la dignidad humana. La legislación en materia de derechos humanos obliga a los gobiernos (principalmente) y otros titulares de deberes a hacer ciertas cosas y les impide hacer otras.

Entre las características principales de los derechos habría que citar las siguientes:

  • Son universales, derechos inalienables de todos los seres humanos;
  • Se centran en la dignidad intrínseca y el valor igual de todos los seres humanos;
  • Son iguales, indivisibles e interdependientes;
  • No pueden ser suspendidos o retirados;
  • Imponen obligaciones de acción y omisión, particularmente a los Estados y los agentes de los Estados;
  • Han sido garantizados por la comunidad internacional:
  • Están protegidos por la ley;
  • Protegen a los individuos y, hasta cierto punto, a los grupos.

Las normativas en materia de derechos humanos se han ido definiendo cada vez mejor en las últimas décadas. Recogiéndose en ordenamientos jurídicos nacionales, regionales e internacionales, constituyen un conjunto de normas de actuación respecto de las que pueden exigirse responsabilidades a los titulares de obligaciones de todos los niveles de la sociedad y en especial a los órganos del Estado. El cumplimiento de los compromisos contraídos en virtud de tratados internacionales de derechos humanos es vigilado por comités de expertos independientes denominados “órganos creados en virtud de los tratados”, que también ayudan a aclarar el significado de los distintos derechos humanos.

Por ejemplo, los convenios y normas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) protegen específicamente los derechos laborales, y el Derecho Internacional Humanitario se aplica a los conflictos armados y tiene mucho en común con la legislación de Derechos Humanos [1].

¿Cuál es la relación del Trabajo Social y los Derechos Humanos?

La forma en que la profesión se centra en las necesidades humanas determina su convicción de que la índole fundamental de esas necesidades exige que se satisfagan, y no por decisión personal, sino como un imperativo de justicia básica. Por ello, el trabajo social avanza hacia la consideración de los derechos humanos como el otro principio de organización de su práctica profesional. La transición de la orientación hacia las necesidades a la afirmación de los derechos se ha hecho imprescindible porque es preciso satisfacer las necesidades sustantivas tangibles. Una necesidad sustantiva puede traducirse en un derecho positivo equivalente y el goce de ese derecho es algo que se espera faciliten el Estado y entidades más allá del Estado.

El Trabajo Social se ocupa de la protección de las diferencias individuales y entre grupos. A menudo tiene que mediar entre particulares y el Estado u otras autoridades, defender causas determinadas y brindar protección cuando la acción estatal en pro del bien común amenaza los derechos y libertades de personas o grupos determinados (por ejemplo, denegación de asistencia sanitaria o conflictos de vivienda que dejan a personas y familias sin hogar).

Son muchísimos los y las trabajadoras sociales que sobre el terreno tienen conciencia de que sus preocupaciones guardan estrecha relación con el respeto de los derechos humanos. Aceptan la premisa de que los derechos humanos y las libertades fundamentales son indivisibles y de que es imposible la plena realización de los derechos civiles y políticos si no se disfrutan los derechos económicos, sociales y culturales. Creen que el logro de un progreso duradero en la aplicación de los derechos humanos depende de políticas nacionales e internacionales eficaces de desarrollo económico y social. Su conocimiento directo de las condiciones de los sectores vulnerables de la sociedad hace que los y las profesionales del trabajo social sean útiles en la formulación de políticas sociales.

Los Derechos Humanos son inseparables de la teoría, los valores, la ética y la práctica del Trabajo Social. Hay que defender y fomentar los derechos que responden a las necesidades humanas; y esos derechos encarnan la justificación y la motivación de la práctica del trabajo social. Por consiguiente, la defensa de esos derechos debe formar parte integrante del trabajo social, aunque en los países que viven bajo regímenes autoritarios esa defensa puede tener graves consecuencias para los trabajadores sociales profesionales [2].

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[1] Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos

[2] Derechos humanos y trabajo social. Manual para Escuelas de Trabajo Social

El acceso al agua como estrategia de lucha contra la pobreza

He tenido la inmensa suerte de conocer, compartir ideas, proyectos, debatir y discutir sobre diversos aspectos de la Cooperación Internacional con Álvaro Hernán Montoya Ramírez, que es Ingeniero Agrónomo de origen colombiano,  Máster en Recursos Hídricos y Doctor en Ciencias Ambientales. Experto en Agua, Agricultura, Medioambiente y Cambio Climático y cuya trayectoria profesional se enmarca en la docencia y la investigación universitarias, la Cooperación Internacional, la Administración Pública y  la consultoría.

Recientemente prestó sus servicios en el Área de Medio Ambiente del Instituto Complutense de Estudios Internacionales (ICEI), al tiempo que colabora con varios grupos de investigación y centros de estudios en España y Colombia.

Le he invitado a que colaborase con un post, sobre el acceso al agua en los proyectos de cooperación internacional.

Álvaro H. Montoya Ramírez


Un largo (y aun inconcluso) camino  hacia el reconocimiento del agua como  derecho humano básico

Quizás por haber nacido y crecido en Colombia, un país privilegiado como muy pocos en cuanto a riqueza natural, pero al mismo tiempo -y en medida similar- tan duramente castigado por la inequidad social, en mi proceso de formación académica y desempeño profesional he tomado conciencia sobre la estrecha conexión existente entre medioambiente y desarrollo. Como bien recoge el Programa 21, emanado de la Cumbre de la Tierra de Río 1992,

Logotipo Cumbre de la Tierra

esta interacción es de doble vía: por un lado, un individuo o colectivo pobre, en su legítimo afán de subsistencia, puede hacer un uso insostenible de los recursos naturales y, por otro lado, el agotamiento de la base natural por cuenta de una actividad socioeconómica abusiva puede generar pobreza en la población, o agudizarla.

En mi tesis doctoral me propuse ahondar en el conocimiento de tal interacción. Concretamente, analicé el vínculo entre el acceso al agua y la pobreza rural en Colombia. Uno de los estudios de caso de la investigación consistió en evaluar el impacto generado por un proyecto de agua, saneamiento básico y seguridad alimentaria sobre la población objetivo, en términos de reducción de pobreza y rentabilidad financiera, económica y social. El proyecto había sido ejecutado en 2004 por Acción contra el Hambre – España con financiación de la AECID, en el marco de un paradisiaco rincón del Caribe. La estancia en terreno que este estudio llevó aparejada me brindó la invaluable oportunidad de palpar otras realidades de mi propio país, ciertamente desconocidas para mí hasta entonces  y, de paso, me introdujo de lleno en el campo de la Cooperación Internacional al Desarrollo y la Acción Humanitaria –tan apasionante como complejo-, al cual me he mantenido ligado por un espacio que ya va rondando los diez años.

En gran parte el fruto de esa experiencia es el que deseo compartir aquí, por invitación de mi amigo Fernando, con ocasión de la celebración del Día Mundial del Agua.

Logotipo Día Mundial del Agua

Esta disertación adopta una perspectiva algo más teórica y menos práctica que la de los colaboradores que me han precedido en este blog. Mi propósito con esta aportación es mostrar las múltiples vías a través de las cuales la disponibilidad de unos servicios hidráulicos apropiados condiciona el potencial de desarrollo y bienestar de cualquier persona o grupo humano.

Intento así, con un Enfoque Basado en Derechos, llamar la atención sobre el alto grado de responsabilidad que encierra para la comunidad internacional la garantía de provisión de tales servicios a la población desfavorecida de los países en vías de desarrollo, como un instrumento clave de solidaridad global.

El núcleo de este artículo coincide con un escrito publicado originalmente en 2013 por la revista Árbol de Tinta, editada por la Universidad de Ibagué (Colombia) pero situado en el actual contexto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que rigen la Agenda Internacional de Desarrollo entre 2015 y 2030.

Objetivos de Desarrollo Sostenible – ODS

  1. INTRODUCCIÓN

A día de hoy, para cualquier persona mínimamente informada, oír hablar de la abundancia de agua en la Tierra e, incluso, de su presencia en otros planetas, satélites y cuerpos del sistema solar (y del universo), así como de su condición imprescindible e insustituible para todas las formas de vida conocidas, incluida la humana, resulta redundante y, quizás precisamente por ello, hasta anodino.

A fuerza de costumbre, frases tan trilladas como que “el agua es vida”, terminan convirtiéndose en expresiones vacías de contenido que, a la larga, ya no consiguen transmitir con igual fuerza la irrebatible idea originaria que encierran. Sin embargo, de ningún modo ese aparente carácter elemental debería ser interpretado como una pérdida de vigencia en el tiempo.

Por otro lado, visiones, por desgracia aun no del todo superadas, como aquélla que se refería al agua como un ‘recurso natural renovable’, que si bien es ajustada en el sentido literal del término, también es cierto que ha conducido –y sigue conduciendo- a esquemas de gestión inadecuados, caracterizados por el despilfarro y el maltrato de los que ha sido objeto este recurso, tan esencial para la vida, tal como se ha pregonado hasta la extenuación.

No obstante, hay que reconocer que hasta aquí nos seguimos moviendo en el predecible terreno de las obviedades, de las “verdades de Perogrullo”, de los lugares comunes que, al igual que las frases de cajón, con el tiempo, en poco o nada contribuyen a formar conciencia sobre la enorme importancia del agua, y la impostergable necesidad de manejarla con juicio. Con inteligencia.

Dentro de dicho propósito, aquí en lo sucesivo se pretende aportar una revisión que, a su vez, dé lugar a una reflexión, en torno al papel que puede jugar el agua o, más exactamente, el acceso a agua segura [1], como estrategia de lucha contra la pobreza. A tal efecto, y dada la restricción de espacio, se omitirán cifras y estadísticas que, si bien, podrían reforzar los argumentos, se hallan profusamente disponibles en numerosas fuentes, tanto en soporte editorial como electrónico, y al alcance de cualquier lector/a interesado en la temática.

Para entrar en materia, conviene sentar la noción misma de pobreza, más allá de su percepción más o menos intuitiva. En palabras del filósofo y economista Amartya Sen, premio Nobel de Economía 1998 y precursor del concepto de Desarrollo Humano, la pobreza puede entenderse como la “privación de las libertades fundamentales de que disfruta el individuo para llevar el tipo de vida que tiene razones para valorar”. Resulta claro entonces que pobreza es mucho más que insuficiencia –o carencia- de renta sino que, más bien, este problema multidimensional ha de ser entendido como deficiencia de capacidades, por parte de individuos y colectivos, para poder llevar adelante una vida digna.

Desde esta óptica, procede ahora establecer vínculos entre agua y pobreza, los cuales abarcan desde salud y educación, hasta cultura y religión, tal como a continuación pasa a comentarse:

  1. INTERACCIÓN AGUA-POBREZA

Para empezar, qué duda cabe acerca del carácter irremplazable del agua limpia y suficiente para preservar la salud humana, con fines de hidratación, alimentación e higiene. A pesar del constante progreso observado durante las últimas décadas, aun lucen escandalosos los datos de morbilidad y mortalidad –gástrica, respiratoria, cutánea-, ligados al inadecuado acceso a agua potable y saneamiento básico en extensas zonas de países en vías de desarrollo y, de modo más acusado, en entornos rurales y peri-urbanos.

Sobra decir que una salud precaria limita el potencial -escolar primero y laboral después- de cualquier sujeto; por lo cual el acceso a agua segura supone un requisito sine qua non para atacar la propagación intergeneracional de la pobreza, o sea, esa falaz ‘predestinación’ a vivir en medio de la privación.

En estrecho vínculo con el aspecto sanitario, la insalubridad característica de muchas infraestructuras escolares (colegios), por falta de servicios idóneos de agua y saneamiento, atenta contra la misión formadora que éstas deberían cumplir, reforzando así el círculo vicioso de la pobreza: un niño pobre no cuenta con las garantías locativas mínimas para desarrollar las habilidades y destrezas que luego le permitirían modificar positivamente su situación.

En tal orden de ideas, resulta llamativo observar cómo la ausencia de baterías sanitarias segregadas por sexo, llega a imponer un severo obstáculo para la entrada de las niñas a la escuela en determinados entornos socio-culturales como el musulmán, por ejemplo. Esto repercute, pues, en una fuerte merma de las capacidades de la mujer, desde la infancia misma.

Queda así al descubierto un evidente nexo entre agua, pobreza y género. Se habla mucho de la ‘feminización de la pobreza’, entendida como una incidencia desproporcionada de la pobreza entre la población femenina. Al margen de divergencias conceptuales sobre la validez del término, es innegable que la mujer se relaciona con el agua de un modo particular, diferente al varón y, en consecuencia, desempeña un rol específico como administradora, usuaria y proveedora de agua, tanto en la familia como en la comunidad.

En lugares aquejados por deficiente suministro hídrico, el acarreo de los volúmenes de agua necesarios para intentar satisfacer el consumo humano y el uso doméstico de la familia -lo cual no siempre se consigue-, es una tarea que recae casi en exclusiva sobre la mujer, desde muy temprana edad: caminatas kilométricas de varias horas diarias, soportando un peso físico en ocasiones desproporcionado.

Mujeres acarreando agua

Así, la mujer se ve excluida del espacio escolar como niña, y del mercado laboral como adulta, y hasta expuesta a riesgos sobre su integridad personal (lesiones, agresiones, violaciones). Tan asimétrica responsabilidad retroalimenta la ‘feminización de la pobreza’ y, a la larga, induce sometimiento y falta de autonomía para la mujer.

Al hilo de lo que ha dado en denominarse ‘empoderamiento de la mujer’, durante la última década se ha llamado la atención sobre los incuestionables beneficios que aporta el adecuado acceso al agua con fines productivos, a nivel de hogar o minifundio, para mujeres pobres, habitantes de zonas rurales y peri-urbanas. Estas actividades económicas consisten en producción de bienes y prestación de servicios a baja escala, y se traducen principalmente en generación de renta y empleo, y seguridad alimentaria; y son extensibles a otros grupos vulnerables, tales como pequeños campesinos o minorías étnicas.

Esta mirada alternativa al potencial productivo del agua complementa la visión tradicional del recurso como insumo indispensable para todos los sectores extensivos con fines comerciales (agricultura, ganadería, industria, energía, minería, comercio, turismo), con su efecto dinamizador sobre el conjunto de la economía, que puede abarcar generación de renta y empleo para amplias capas de población en situación de pobreza; además de la redistribución de riqueza que puede operar el Estado a través de servicios sociales financiados vía impuestos, regalías y divisas provenientes de tales actividades productivas.

  1. DERECHO AL AGUA Y AGENDA INTERNACIONAL DE DESARROLLO

A lo largo del presente siglo, este entramado de interrelaciones entre agua y pobreza ha originado un fuerte movimiento social, académico y político, que propugna el reconocimiento del agua como derecho humano básico, como quiera que el acceso a agua segura condiciona la satisfacción de otros tantos Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC), empezando por el propio derecho a la vida, la salud o la alimentación, hasta el derecho a la cultura o la práctica religiosa, pasando por el derecho a la educación o el trabajo.

De este modo, se habla de que toda persona, por el solo hecho de serlo, debe disponer de, al menos, un volumen de 20 litros diarios de agua limpia

Bidón de 20 litros de agua

 

para satisfacer sus requerimientos más esenciales, a un precio asequible, o incluso gratis en caso de no poder sufragarlo. Por desgracia, esta iniciativa ha chocado con la férrea oposición, más o menos velada, de fuertes grupos de presión, tales como lobbies empresariales que visualizan el agua más como mercancía que como derecho. Viendo el actual panorama mundial, todos, como especie humana, hemos de entonar un sonoro mea culpa, al admitir que aun nos situamos demasiado lejos de honrar este ineludible compromiso moral.

Con todo, no deberían ignorarse pasos tan significativos como la declaración del agua potable y el saneamiento básico como derecho humano esencial, por parte de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en 2010. Otro debate sería su implementación mediante políticas concretas.

También en el seno de la ONU, al igual que de gobiernos nacionales, centros de pensamiento y organizaciones de la sociedad civil, existió un alto grado de consenso en torno al rol protagónico que jugaba el agua en el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), el mayor pacto global de lucha contra la pobreza alcanzado hasta entonces en la historia de la humanidad, pese a las múltiples –y a menudo justificadas- críticas de que fueron objeto.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) tomaron el relevo a los ODM, una vez se agotó el horizonte de implantación de éstos, al concluir el año 2015, con la vista puesta en los quince años subsiguientes, esto es, hasta 2030. Es justo admitir que en su concepción, diseño y estructura la comunidad internacional realizó genuinos esfuerzos por capitalizar los aprendizajes derivados de los ODM. Aun así, esta Nueva Agenda de Desarrollo Sostenible configurada por los ODS no se halla exenta de cuestionamientos, que no se pretende aquí discutir.

Lo que sí procede ahora es llamar la atención sobre el carácter decisivo que, en mayor o menor medida, unos servicios de agua adecuados encierran para el cumplimiento de todos los ODS, más allá de que sólo uno de ellos (el número 6) se ocupe explícitamente del sector de agua potable y saneamiento básico.

Esta afirmación es evidente para, al menos, los primeros quince objetivos (de un total de 17), y se sustenta en los razonamientos previamente expuestos: ¿acaso cabe alguna duda sobre las múltiples y complejas interrelaciones que conectan al agua con las metas trazadas en materia de renta, alimentación, salud, educación, género, energía, empleo, industria, infraestructura, equidad, habitabilidad, producción, consumo o medioambiente? Seguramente no.

IDEA FINAL

Ya para finalizar, sólo resta sugerir la adaptación de estas ideas, quizás algo genéricas, al contexto socioeconómico y medioambiental de cada país, zona o comunidad, lo cual pasa necesariamente, por un lado, por el análisis de los determinantes de la pobreza, y por la evaluación del estado de los recursos hídricos, por otro; todo ello a fin de incorporar la lucha contra la pobreza como criterio central dentro de la gestión del agua en un entorno concreto. Cabe pues esperar que el aprovechamiento racional de los recursos naturales incluido, como no, el agua, constituya una estrategia efectiva para mejorar las condiciones de vida de miles de millones de seres humanos en todo el mundo.

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[1] Condiciones apropiadas de cantidad, calidad y disponibilidad.

Selección de participantes en los proyectos de Cooperación Internacional

De nuevo Iñaki Sainz de Rozas Pertejo pide la palabra y colabora con este post.

Iñaki estudió Geografía e Historia en la Universidad Complutense de Madrid, con una especialización posterior en los nacionalismos balcánicos y postsoviéticos.

 Cooperante Iñaki Sainz de Rozas Pertejo


Aprovechando mi participación con vosotras/os y como continuación de mi post ¿Ser cooperante se hace o se nace? me gustaría animaros a continuar con nuestra conversación con el fin de establecer un debate sobre las dudas que tengáis acerca de la realidad del terreno y de la vida cotidiana como personal expatriado.

En este sentido me gustaría ampliar algunos de los temas que ya habéis mencionado en vuestros comentarios durante la última semana y tratar otros.

Con relación a lo que se ha mencionado sobre la “desconocimiento que los beneficiarios tiene de sus necesidades reales” (desconexión de lo que desean los beneficiarios con sus necesidades reales), me parece que es una visión paternalista de la Cooperación.

En pocas ocasiones me he topado con esa disociación. En la mayoría de los casos la población es vulnerable pero sabe perfectamente qué es lo que quiere, o qué es lo que puede esperar de nosotros.

Si alguna vez constatamos que los beneficiarios identificados no tenían claro cómo iban a reducir su vulnerabilidad mediante la ejecución de la estrategia propuesta pudo ser por su desconocimiento sobre la solución técnica propuesta pero, en la mayoría de las ocasiones, esa confusión estaba generada por la falta de comunicación por nuestra parte. En muchos casos se supone que no es necesario comunicar a los beneficiarios la estrategia a seguir para conseguir el objetivo identificado (actitud paternalista y ¡craso error!).

Es necesario hacer partícipe a la comunidad desde el primer momento en la identificación y ejecución del proyecto, en caso contrario la aportación local en el proyecto y la sostenibilidad del mismo están en serio  riesgo. Métodos inclusivos para promover la participación de la población local (beneficiarios y no beneficiarios) puede ser la realización de un análisis participativo de las vulnerabilidades locales (baseline; talleres de Enfoque del Marco Lógico, etc.); la búsqueda conjunta y coordinada de las soluciones (árbol de soluciones), la elección de los criterios para la selección de los beneficiarios (es importante que los que no fueron seleccionados entiendan porqué no lo fueron, de lo contrario podrían actuar en contra del proyecto y generar problemas); así como, una vez identificadas las actividades, compartir con los beneficiarios la relación causa-efecto entre la ejecución de la estrategia seleccionada y la consecución de las expectativas de los beneficiarios. La continua participación de la población local en el diseño del proyecto ayuda a evitar las falsas expectativas que nuestra presencia pudiera haber generado.

Durante mi estancia en El Salvador trabajamos en comunidades con altas tasas de enfermedades diarreicas entre la población infantil, especialmente durante la época de lluvias. A pesar de ello, las comunidades locales ya estaban acostumbradas a estas epidemias estacionales cada año, y apenas les daban importancia, su prioridad (deseo) era reducir la vulnerabilidad económica e incrementar sus ingresos. Tras la realización de un diagnóstico comunitario y familiar pudimos estudiar sus hábitos higiénicos y sus fuentes de ingresos: eran comunidades que nunca habían tenido una solución adecuada a las aguas grises y fecales (letrinas), la costumbre de defecar en espacios abiertos cercanos a las casas provocaba la atracción de zancudos y otros insectos y estaba acompañada de la falta de hábitos saludables a la hora de manipular alimentos o de cuidar a sus hijos (lavarse las manos; cubrir los trastes y la comida si no se utiliza, etc.

Mapa de El Salvador

A la vez mantenían a las gallinas y a los tuncos (cerdos) sueltos por la casa con el fin de eliminar la basura orgánica dispersa por la casa (al no existir ni sistema de recogida de basura, ni prácticas higiénicas saludables), de esta manera el ganado se alimentaba solo y eliminaban gran parte de los desechos que producía la familia. La acumulación de todos estos factores, junto con la aparición de la humedad y la lluvia, potenciaban los vectores transmisores de enfermedades respiratorias y gastrointestinales (IRA y EDA), que impactaban en la economía de las familias más vulnerables, por la compra de medicamentos, y la reducción de las horas de trabajo al tener que emplear días cuidando a los enfermos. El impacto de esta situación estimamos que suponía un mínimo del 20%  en el presupuesto familiar entre gastos inesperados y dinero no ingresado ese mes. Para contrarrestar este impacto, la población practicaba la emigración temporal a la ciudad, o el trabajo infantil: en muchos casos enviaban a los hijos sanos a la zafra (cortar la caña de azúcar), o a realizar labores de ganadería a cuenta ajena, con el subsecuente incremento del absentismo escolar.

Nuestro primer objetivo fue explicarles la relación causa efecto entre:

  1. la falta de soluciones adecuadas a las aguas grises y negras y
  2. la falta de hábitos saludables de higiene, con la transmisión de enfermedades gastrointestinales que lastraban la economía de los más vulnerables.

Tras  el consenso logrado, con ayuda de los líderes tradicionales, propusimos la búsqueda conjunta de soluciones culturalmente y económicamente sostenibles. Tras analizar diferentes tipos de modelos junto con la comunidad (letrinas aboneras; letrinas de arrastre; etc.) finalmente la comunidad eligió por votación la construcción de letrinas de hoyo por su fácil manejo y barato mantenimiento. La colaboración de los líderes tradicionales de la comunidad fue fundamental para lograr la participación de sus integrantes.

Letrina de hoyo seco

El modelo propuesto estaba mejorado con materiales locales con los que se forraban las paredes del pozo, para disminuir el impacto de las filtraciones. El pozo, además, se rellenaba de capas de materiales de diferente grosor recolectados por las comunidades con el fin de filtrar las aguas grises y reducir el impacto sobre las aguas freáticas. El modelo tipo seleccionado podía cubrir las necesidades de una familias de tamaño medio durante dos años. Tras lo cual el pozo se podría cubrir y reaprovechar la losa de concreto, la taza y la caseta.

Para favorecer la aprobación y la participación de la comunidad en el proyecto, propusimos que todas las personas que participasen en la construcción de letrinas serían formadas en albañilería y carpintería por los maestros locales que dirigían la obra, quienes además, seleccionarían a los mejores trabajadores de la comunidad para sus equipos profesionales. La participación de los beneficiarios aceleró la ejecución del proyecto.

Durante la identificación de un proyecto es necesario conocer quiénes son los no beneficiarios y los potenciales perjudicados por nuestra acción. A todos ellos habría también que comunicar nuestra estrategia, en este caso con la ayuda de los líderes tradicionales o de las autoridades locales.

A pesar de que haya una comunicación fluida y coordinación entre los beneficiarios y la ONG, algunos factores exógenos (grupos de interés) que se oponen a nuestra intervención pueden influir negativamente en el desarrollo proyecto. Durante la construcción de sistemas de abastecimiento de agua en comunidades rurales de Centroamérica, observamos que algunas de las familias potencialmente beneficiarias se oponían a nuestra intervención, y azuzaban a los demás beneficiarios en el mismo sentido.

Durante las primeras reuniones la mención del proyecto, que nosotros creíamos adecuado para la comunidad, nos costó algún disgusto y en más de una ocasión tuvimos que salir “por patas” de las comunidades, perseguidos por una turba de machetes sin saber el porqué. Más tarde descubrimos que los beneficiarios que nos amenazaban eran trabajadores de los ganaderos, quienes no vivían en la comunidad pero mantenían un casi monopolio de las fuentes de agua del lugar. Ellos eran el poder en la sombra que se oponía a compartir el agua con las comunidades por miedo a desabastecer al ganado, y azuzaban a sus empleados y a sus familias para que rechazasen el proyecto. Finalmente, con la intermediación de las autoridades locales y la ayuda de los estudios técnicos sobre la calidad y cantidad de agua proveniente de las fuentes identificadas, pudimos llegar a un acuerdo con los ganaderos. El acuerdo estuvo reforzado por la construcción de unos abrevaderos en el que se pudiese almacenar el agua para el ganado y por la creación de una comisión de seguimiento que se encargaba de supervisar que la ejecución del proyecto no disminuía el agua necesaria para el ganado.

Abrevadero para ganado

En muchas ocasiones las soluciones que creemos nosotros adecuadas pueden ir en contra de hábitos y tradiciones culturales y sociales establecidas y herir sensibilidades. En ese caso los proyectos nunca se deberían de “meter con calzador” y forzar en su ejecución, pues de este modo la sostenibilidad no está garantizada. Es necesario negociar con la comunidad y los líderes tradicionales, para sondear la ejecución de las soluciones que creemos más adecuadas. Ahí está la pericia de cada uno para liderar la negociación y saber si será menos costosa una retirada (una retirada a tiempo es una victoria) y la identificación de otros beneficiarios, o continuar con las negociaciones para conseguir un acuerdo y asegurar que éste se cumpla.

Construcción de un sistema de abastecimiento de agua, San Vicente (El Salvador), 2002

Durante mi estancia en el Distrito de Dadu, al sur de Pakistán sufrimos el rechazo inicial de las autoridades tradicionales de algunas aldeas, y de su población masculina, a una potencial intervención que identificamos para fortalecer las capacidades económicas de la mujer (talleres de costura; artesanía; etc.)

Mapa del Departamento de Sindh

 Mapa sur de Pakistán

Las autoridades tradicionales aducían que el papel de la mujer estaba adscrito a las labores familiares y expresaron su rechazo a que pudiesen salir de casa para ir a talleres de aprendizaje, y mucho menos para ir los mercados para hablar con otros hombres.

En resumen lo que nosotros percibíamos como vulnerabilidad, la población local lo veía como normal, y para ellos el peso de la tradición se imponía al potencial económico de las mujeres. Nosotros replicamos que nuestro papel no era generar problemas intrafamiliares sino apoyar a las familias más vulnerables, pero que si la voluntad de las aldeas era la contraria nosotros nos iríamos de allí no solo con el proyecto de costura y marketing sino con el resto de proyectos para los que esas aldeas habían sido preseleccionadas (construcción de letrinas; salud comunitaria; distribución de insumos agrícolas; etc.)

Finalmente se llegó a un acuerdo con las autoridades tradicionales para el empoderamiento femenino, en dicho acuerdo las autoridades locales tenían el derecho de supervisión del proyecto y de opinión sobre todo aquello que creían iba en contra de las costumbres locales con el fin de buscar posibles estrategias alternativas.

La ejecución del proyecto estuvo supervisado por reuniones periódicas (cada semana / quince días) entre los beneficiarios, las autoridades tradicionales y la Cruz Roja, durante las que se fueron limando muchas asperezas. Las reuniones sirvieron para acercar posturas y establecer una forma en la que las mujeres venderían sus productos sin contravenir las reglas locales.

Distribución de máquinas de coser a mujeres vulnerables

Para finalizar esta entrada al igual que en otra ocasión insistí en la empatía necesaria con el equipo local, me gustaría recalcar la necesidad de por un lado identificar a todos los actores a los que nuestra potencial intervención pueda influir, tanto negativa como positivamente, y mantener una comunicación fluida con todos ellos durante la identificación y ejecución del proyecto para conocer sus opiniones.

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Ser cooperante, ¿se hace o se nace?

Iñaki Sainz de Rozas Pertejo, estudió Geografía e Historia en la Universidad Complutense de Madrid, con una especialización posterior en los nacionalismos balcánicos y postsoviéticos.

Cooperante Iñaki Sainz de Rozas

En esta entrada, Iñaki, nos cuenta sus primeros pasos en Cooperación y hace una retrospectiva de sus orígenes y  de su amplia y dilatada experiencia en diversos continentes gestionando distintos tipos de proyectos.

Iñaki Sainz de Rozas Pertejo se une a la Comunidad de Aprendizaje de esta asignatura: Trabajo Social y Cooperación al Desarrollo #TSyCD


Los orígenes

Pues, los que habíamos nacido en el “Neolítico”, debíamos hacer el Servicio Militar Obligatorio,  o el Servicio Social Sustitutorio en su lugar. Ese fue mi caso, para hacer el Servicio Social Sustitutorio yo había sido asignado a un puesto de ayuda en carretera de Cruz Roja cerca de mi lugar de residencia, pero pensé que, por mi formación, podría encajar mejor en el Departamento de Cooperación Internacional.

Tras ponerme en contacto con Fernando Cuevas en el verano de 1999, y explicarle mi caso, solicitamos entre los dos el cambio de expediente dentro de Cruz Roja, y tres meses más tarde, el 27 de Septiembre de 1999, ¡voilá! empecé mi Objeción de Conciencia en ese Departamento y por tanto mi inmersión en el mundo de la Acción Humanitaria.

Mi carrera desde entonces se ha dividido en varias fases. En un primer momento estuve ligado a Cruz Roja durante cuatro años entre el trabajo en la Oficina Central y una primera misión en El Salvador.

Posteriormente trabajé en Ciudad Juárez (México) para organismos del Gobierno Federal mexicano y con organizaciones locales.

Después me reincorporé a Cruz Roja entre 2005 y 2012. Y desde entonces he trabajado con la organización Acción Contra el Hambre en Líbano

Mapa de Líbano

 y en marzo de 2016 he vuelto a Malawi por segunda vez.

Mapa de Malawi

Además he trabajado en otros países como Zambia, República Sudafricana, Namibia y en el  sureste asiático en Pakistán.

Mapa de Pakistán

Gestionando Proyectos

Yo siempre he gestionado proyectos pues los que tenemos una formación no técnica, somos considerados generalistas, y a lo que, en un principio, podemos aspirar es a la gestión de proyectos y de los fondos con los que financiar dichas actividades.

Gestión de proyectos

El trabajar en una organización generalista como Cruz Roja me permitió implicarme en proyectos de diferente naturaleza: Agua y Saneamiento, Salud, Desarrollo Comunitario, Medios de vida, Seguridad Alimentaria, etc.

Pero poco a poco me he ido especializando en proyectos de Seguridad Alimentaria, Medios de Vida, Generación de Ingresos, y reparto de dinero, y últimamente también me he implicado en la identificación de estrategias sectoriales.

Me ha permitido tener una versión más integradora de la Acción Humanitaria y de la Cooperación al Desarrollo. Y agudizar el análisis de los factores que potencian la vulnerabilidad de las poblaciones a las que apoyamos, algunos de los cuales tenemos la capacidad de revertir pero, en otros casos, su solución escapa fuera de nuestro alcance.

Desde mi punto de vista considero que el cambio generado en las poblaciones locales por un proyecto de Cooperación al Desarrollo está basado en procesos de aprendizaje de nuevas formas de vida; técnicas agrícolas; hábitos alimenticios; hábitos higiénicos, etc.

Por eso es importante tener en cuenta que el impacto de estos procesos requiere su tiempo. Por poner un ejemplo  “la gente no se lava las manos porque los agentes sociales les digamos varias veces que es bueno lavarse las manos” (¿cuántas veces nos decían de pequeños que no hiciésemos ruido al beber, y nosotros seguíamos sorbiendo del vaso?), si no que todo cambio requiere un proceso de aprendizaje y acompañamiento para supervisar la puesta en práctica de los nuevos hábitos y corregir posibles fallos y errores.

También es importante tener en cuenta que las soluciones que propondremos deberían apuntar hacia una sostenibilidad duradera en el tiempo, para lo cual por un lado es necesario buscar soluciones sencillas con las que la población esté familiarizada o pueda estarlo en un periodo corto de tiempo, y además analizar todos los factores (culturales, económicos, sociales, etc.) que podrían menoscabar esta sostenibilidad.

Proyectos agrícolas

Recuerdo que con el fin de fortalecer las actividades agrícolas locales, en una ocasión repartimos bombas de riego manuales entre los agricultores, el proyecto había sido apoyado por el Ministerio de Agricultura local y de hecho había sido una petición de los beneficiarios, que sabían de la existencia de dichos sistemas de riego y pensaban que era la solución para fortalecer su producción.

Pakistán. Registro de beneficiarios

Durante el primer año, tras las distribuciones de las bombas de riego, todo el proyecto fue viento en popa, las familias incrementaron su producción y el donante estaba encantado con ver los campos de maíz rebosantes. Sin embargo al identificar la solución con los beneficiarios, no tuvimos en cuenta la vida media de una bomba de riego, el desgaste de las piezas por su uso prolongado, ni la posibilidad de encontrar piezas de recambio en las proximidades de las aldeas donde trabajamos.

Al identificar el proyecto supimos que las piezas de recambio se vendían en la capital del país (a 100 kms. de distancia) y pensamos que los beneficiarios se podrían organizar para ir a comprarlas. Pero en nuestro razonamiento no tuvimos en cuenta los hábitos de vida locales, las rentas medias y el coste de la vida. Cuando cerramos el proyecto y empezaron a surgir los primeros problemas con las piezas, supimos que los agricultores no estaban dispuestos a hacer más de 40 Km de distancia y emplear más de un día en comprar los recambios. 40 kms. era el trayecto que un agricultor podía recorrer en un día en autobús para poder regresar en el mismo día a su aldea. EL recorrer mayores distancias significaba una mayor inversión en el viaje (mayor coste de transporte y coste para pernoctar), además suponía que el agricultor iba a desatender su ganado o sus actividades agrícolas durante al menos 48 horas, sin que le asegurase nadie que podría regresar a la aldea con las piezas de recambio o que debería emplear al menos otros dos días para recoger las piezas encargadas al proveedor.

Estos gastos y el tener desatender sus predios agrícolas suponían un riesgo que no podían permitirse los agricultores, por miedo a robos, y a otros factores, así que tras la finalización del proyecto y tras nuestra marcha de las aldeas, a medida que las bombas de riego se fueron estropeando, los agricultores regresaron a sus viejas formas de riego y a su agricultura de subsistencia.

Limitaciones

Como digo es importante saber que la ayuda a la Cooperación y la Acción Humanitaria no es una panacea con la que acabar con todos los males que acucian a las poblaciones vulnerables, si no que nuestro alcance es limitado, y es importante tener esto presente en determinados contextos, donde el peso de las tradiciones, la cultura o del sistema político nos impide un desarrollo de soluciones más pragmáticas (Pakistán, Afganistán, etc.)

Distribución de insumos agrícolas y ganaderos en Sindh (Pakistán)

Personalmente en Pakistán me costó tiempo admitir que el apoyo que prestaba al desarrollo de las poblaciones rurales (y en especial al de la mujer) se veía limitado por factores (religiosos, culturales, políticos y económicos) que estaban fuera de mi alcance, y eso supuso un desgaste emocional y psicológico importante, que la exigencia del trabajo en esos momentos no me lo permitía.

En este sentido es importante saber cuáles son nuestros limitantes anímicos y físicos, pues desgraciadamente no solemos estar preparados para trabajar en cualquier ambiente, y el ser demasiado ambiciosos en nuestras primeras misiones puede generar un desgaste físico y psicológico importante que nos ponen en riesgo a nosotros a nuestro equipo y al trabajo realizado. Países con situaciones complejas como Irak, Afganistán o Pakistán deben ser destinos para personas con cierto recorrido a sus espaldas, por el bien de la persona cooperante y por el bien de la organización.

Mi experiencia me ha enseñado, además, a saber que en muchas ocasiones las soluciones a los problemas de las poblaciones a las que apoyamos, se encuentran a la vuelta de la esquina. Con esto quiero decir por un lado que hoy en día casi todo está inventado, no estamos aquí para “inventar la rueda”, sino para aprender de experiencias anteriores, en el entorno donde nos desenvolvemos, que hayan tenido éxito y que, a través de nuestra acción, podamos mejorar su eficacia y eficiencia.

Líbano. Limpieza y desbroce de espacios públicos

Y por otro, que no es necesario importar soluciones endógenas para solucionar problemas locales, pues traer soluciones externas generará un gasto tecnológico, económico y un consumo de tiempo que en ocasiones no es asumible ni por la organización ni por el beneficiario. Todo lo contrario, en la búsqueda de la solución debe intervenir el beneficiario con el fin de facilitar su aprendizaje y su empoderamiento de la solución, que permita una sostenibilidad de la misma en el tiempo.

Antes de importar modelos de vivienda a la selva centroamericana, prefiero diseñar un modelo de casa más modesto con los beneficiarios, más acorde con sus medios de vida y sus capacidades financieras que permitan un mantenimiento adecuado.

El diseño de una solución en equipo, ayudará a ganarnos su empatía, conocer mejor las causas de su vulnerabilidad y a que los beneficiarios se adueñen y apropien de la solución con el fin de que sea más sostenible social y financieramente. En este sentido siempre es bueno que los beneficiarios tengan una aportación al proyecto, en forma de mano de obra, materiales, etc.

EL ser humano siempre valorará más aquello que le ha supuesto un coste, que aquello que se lo hayan dado de manera gratuita.

Para ir acabando

Por último quería recalcar que hoy en día es fundamental el conocimiento de idiomas para poder desarrollarse en este campo, ya no solo para abrir el ángulo de acción entre países anglófonos, francófonos, lusófonos, etc. sino porque el dominio del francés, del inglés y de otra lengua (árabe, swahili; etc.) permitirá el acceso a herramientas de trabajo en esos idiomas que de otra manera nos está vetada.

Alfabeto swahili

El aprendizaje de lenguas locales además de facilitar el trabajo en numerosos países nos aportará un mayor acercamiento a las poblaciones a las que queremos ayudar y a los equipos de trabajo locales. Es importante saber que en muchos casos nuestro trabajo depende de los equipos locales de trabajo que son los intermediarios entre nosotros y los beneficiarios, y que son nuestros ojos y oídos en el terreno. Yo suelo decir a mis equipos que yo estoy aquí para facilitar su trabajo, que ellos conocen a su gente y saben lo que necesitan y que en muchos casos yo soy un simple facilitador. Al igual que es bueno que el beneficiario se apodere del proyecto, también es bueno que el trabajador social se haga con el proyecto y que las soluciones a los problemas encontrados durante la ejecución del proyecto se trabajen en equipo. Que el equipo local no sienta que trabajan en una organización jerarquizada, si no que ellos vean que son partícipes en el desarrollo del proyecto y en la búsqueda de soluciones. La pérdida de interés hacia el proyecto por parte de los equipos locales solo puede ir en detrimento del proyecto.

Líbano. Limpieza de espacios públicos mediante actividades de “Cash for Work”

Es necesario, además, respetar los protocolos de seguridad establecidos por la organización para la que trabajamos, así como los hábitos tradicionales, la cultura y las formas de relación personal existentes, allá donde uno vaya. Esto parece obvio, pero tras 14 años de experiencia en el terreno os puedo asegurar que me he topado con todo tipo de situaciones bastante serias y embarazosas que, normalmente, estaban generados por una actitud errónea del delegado o del expatriado y que, no solamente dañaron la imagen del cooperante, si no de la institución a la que éste representaba, y ese tipo de heridas cuesta mucho resarcirlas.

Yo siempre digo que nosotros somos los representantes de la organización para la que trabajamos las 24 horas del día en nuestro lugar de destino, y eso hay que tenerlo en cuenta tanto para tomar decisiones profesionales como en nuestra vida privada, especialmente si nos encontramos en entornos complejos o aislados (la población local no nos conoce por nuestro nombre, si no por ser la persona de la organización para la que trabajamos).

Es necesario tener en cuenta que lo mejor para nuestra seguridad, y la de los equipos, es pasar desapercibido. Os puedo asegurar que en Pakistán fuera de mi equipo, nadie supo nunca que yo era europeo, pues me dejé barba e iba vestido a la manera local, que por otro lado era la mejor solución frente a los 52C que teníamos en verano. De esta manera, además, me gané la empatía de mi equipo y la de los beneficiarios.

Creo  que es práctico la especialización de las personas profesionales de la Cooperación, pero pienso que siempre hay que dejar una puerta abierta para poderse adaptar a los cambios que puedan venir en un futuro, y una sobrespecialización puede dificultar dicha adaptación, porque estás encasillado, o te encasillan, o por otras razones…

Lo que es fundamental hoy en día es la formación continua, con el fin de conocer las últimas herramientas y metodologías. El desarrollo de la Acción Humanitaria y la Cooperación al Desarrollo ha sido vertiginosa durante los últimos 20 años, incorporando herramientas nuevas que hacen más eficiente y eficaz el trabajo. Es recomendable estar al día de estas metodologías mediante cursos presenciales o en línea.

La experiencia personal me ha enseñado, que es difícil compaginar esta profesión con una vida familiar: o la pareja entiende y comparte nuestros objetivos y está dispuesta a sacrificar su vida profesional para acompañarnos o a pasar temporadas alejados el uno del otro; o somos célibes y nos mantenemos en un régimen ascético (todavía no conocí a nadie).

Si no entramos en ninguno de los casos anteriores, se avecinan nubarrones… Y ese desgaste emocional, os lo aseguro, pasa factura en el terreno. Porque como dicen en México: “amores de lejos, amores de pendejos” o “parejas de lejos, parejas de cuatro”.

En fin, fuera de bromas, creo que es importante también poder cubrir las necesidades anímicas de cada uno, especialmente cuando uno está trabajando en contextos complejos durante periodos prolongados, la falta de ese afecto o los problemas personales generados por una relación equívoca, puede afectarnos en el trabajo.

Seguridad de los cooperantes

Durante los últimos años hemos tenido varios ejemplos de este tipo de ataques, en el Sahel africano, Somalia, Yemen y Siria. Este tipo de acciones han ido dirigidas tanto contra personal local (los casos más comunes) como contra personal expatriado, en definitiva, contra personal humanitario.

Además con el desarrollo de las tecnologías y los satélites de alta definición, los bombardeos selectivos desde el aire, protagonizado por tropas regulares, se han multiplicado. El incremento de este tipo de ataques ha repercutido en el desarrollo de misiones humanitarias. Durante los últimos años se han denunciado bombardeos aéreos de misiones humanitarias en Siria, Afganistán, y un largo etc.

Por esta razón algunas organizaciones han optado por retirarse de algunas regiones, reestructurando su estrategia de acción a entornos más seguros. Otras han optado por operar únicamente con personal nacional, o enviar expatriados de origen y cultura parecida a la del lugar de operaciones, con el fin de reducir los riesgos.

Para evitar este tipo de riesgos en mi opinión habría que actuar en diferentes ámbitos:

  • Ámbito institucional las organizaciones internacionales, con Naciones Unidas a la cabeza, debería informar y negociar con las autoridades locales, tanto civiles como militares, sobre las acciones a desarrollar y sobre la creación de entornos más seguros para la acción humanitaria. Las vías de comunicación, en estas negociaciones, deben alcanzar a los dirigentes locales y los líderes de las tropas irregulares. Creo que el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) es una institución con un bagaje amplio en este tipo de acciones, con más de 150 años de experiencia negociando con los bandos en conflicto para asistir a la población afectada por los conflictos.
  • Ámbito de los profesionales sobre el terreno que deberíamos en primer lugar saber a qué entornos hemos sido destinados y quienes son los bandos en conflicto, conocer los usos y costumbres locales, con el fin de evitar asperezas y suspicacias, y mantener unas normas de visibilidad adecuadas con el fin de salvaguardar nuestra identidad.

Recuerdo que el edificio donde yo tenía mi oficina en la ciudad de San Vicente (El Salvador) lo había construido 15 años antes el CICR durante los años del conflicto civil que asoló aquel país, para ser un hospital. El edificio conservaba en el tejado, desde entonces, una “cruz roja” (símbolo protector) pintada de grandes dimensiones para que pudiese ser identificada por los bandos enfrentados durante sus bombardeos a la ciudad.

Sin embargo durante mi estancia en la ribera del Indo en Pakistán, se nos aconsejó tener un perfil bajo de visibilidad (únicamente los vehículos, pero no los edificios) con el fin de evitar el riesgo de que pudiésemos ser potenciales objetivos de secuestro.

Como trabajadores en entorno de riesgo, además, deberemos exigir a las entidades que nos contratan un “briefing de seguridad previo a nuestro traslado al lugar de operaciones mediante el que nos detallen la situación en la que se encuentra la región donde desarrollaremos el trabajo; el tipo de comunicación con los actores locales; los sistemas de comunicación y la estrategia de seguridad existente (en el que se incluyan, además, las medidas tomadas en el lugar de trabajo como en el lugar de residencia)  y el plan de emergencia en caso de tener que salir de la región.

Los planes de seguridad deberían incluir además el despliegue de un equipo sobre el terreno que se encargue de monitorizar la situación, comunicando a los equipos operacionales cualquier riesgo o cambio inesperado, con el fin de asegurar su integridad; de analizar y aprobar las infraestructuras elegidas como oficina o residencia del personal humanitario; de dar seguimiento diario a los desplazamientos del personal humanitario, con el fin de asegurar su integridad durante los trayectos y las visitas; y de actualizar periódicamente la estrategia de emergencia de acuerdo a la situación sobre el terreno.

Si la organización para la que vamos a trabajar no despliega, como mínimo, este tipo de medidas en zonas de conflicto o de riesgo, deberíamos plantearnos seriamente nuestro desplazamiento. Dar un paso atrás, a veces, evitará que asumamos riesgos inútiles.

Algunas instituciones además proveen de un “Emergency box”, en el que se incluyen artículos de primera necesidad para el caso de que, el personal operacional se quede aislado por un empeoramiento repentino de la situación.

Por último en nuestro caso deberíamos, apoyar en la elaboración de los planes de contingencia de la zona de operaciones y asegurar sobre la fiabilidad del personal contratado, a través de cartas de referencia; etc., y sobre su comportamiento durante la ejecución de las actividades humanitarias, cumpliendo estrictamente las normas de seguridad y evitando demostraciones partidistas que pongan en riesgo la operación.

A pesar de todo, ejecutando éstas y otras prácticas de seguridad, no estamos exentos del riesgo que nos rodea en regiones con entornos volátiles, por lo que es importante mantener cierta perspectiva analítica con el entorno que nos rodea, y evitar caer en los relajamientos de las costumbres que la familiaridad con el ambiente pueda provocar, tanto en nosotros como en el personal a nuestro cargo. Además de mantener comunicación constante con la Unidad de Seguridad para informar sobre los cambios súbitos observados en el terreno y coordinar la evacuación del personal humanitario, si fuera necesario.

El objetivo de toda planificación en seguridad es evitar tomar riesgos estériles que conduzcan a situaciones que no tengan vuelta atrás o sean difíciles de revertir.

Muchas gracias por tu atención y como suele ser habitual se agradecen los comentarios.

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