La pobreza energética y el cambio climático son los dos retos del 7º ODS 

José Luis López es Licenciado en Ciencias Ambientales, actualmente director de proyectos de la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA), organización fundada en el año 1997. Durante su experiencia profesional ha trabajado principalmente en organizaciones del tercer sector, coordinando proyectos y equipos de trabajo en áreas de vivienda, eficiencia energética y medio ambiente.

José Luis López, Director de Proyectos de la Asociación de Ciencias Ambientales – ACA

Como responsable del área de Cambio Climático y Transición Energética de la Asociación de Ciencias Ambientales ha dirigido proyectos ligados a la rehabilitación energética de edificios como los proyectos REPEX, HABILITA o GENERIS, la movilidad sostenible, como el proyecto DesAUTOxícate, ganador de 4 premios y es coautor, entre otros, de los cuatro estudios realizados por ACA en 2012, 2014, 2016 y 2018 sobre la Pobreza Energética en España.


Quisiera empezar por apoyar este artículo en el Séptimo Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS), relativo a la “Energía asequible y no contaminante”.

Objetivo de Desarrollo Sostenible número 7: Energía asequible y no contaminante

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible son una serie de objetivos globales que en septiembre de 2015 se marcaron los líderes mundiales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos y en concreto, en el ODS 7 se resume gran parte de lo que recogeré a continuación.

En el texto del ODS 7 (energía asequible y no contaminante) se indica que “el acceso universal a la energía es esencial”, sin embargo, a pesar de ello el 13% de la población mundial no tiene acceso a servicios modernos de electricidad y más de 300 millones de personas, dependen de fuentes como la madera, el carbón o los propios desechos animales para cocinar y calentar su comida.

Cada uno de los ODS estableció una serie de metas que se pretenden alcanzar tras 15 años (en 2030) y una de las que recoge el ODS 7 es que en 2030 exista un acceso universal a servicios energéticos asequibles, fiables y modernos. Lo que me planteo y os planteo es ¿Lograremos alcanzarla? Quiero pensar que sí, pero creo que queda mucho camino por recorrer, incluso en países desarrollados como el nuestro. Voy a explicaros por qué.

Probablemente hayas escuchado hablar de la pobreza energética.

A lo largo de la última década he ahondado en el conocimiento de este problema, en las formas de cuantificarlo y en la búsqueda de soluciones para erradicarlo y creo que, mientras exista un solo hogar que lo padezca, no habremos alcanzado la meta del ODS.

Aunque no sepas una definición exacta, seguro que asociarás este problema a aquellas personas o familias que tienen dificultad para pagar o utilizar la energía que necesitan, lo que les está “obligando” a pasar frío en sus propias casas, a retrasarse en el pago de los recibos energéticos o incluso a sufrir cortes de suministro y poner en riesgo su salud. La pobreza en nuestro país, por tanto, está asociada principalmente a un problema de capacidad del pago. Existe otra perspectiva del problema cuando nos situamos en otros países del mundo, especialmente en los países del sur mundial, donde la pobreza energética es algo aún más primario que un problema de asequibilidad. La pobreza energética existe porque ni siquiera los hogares tienen garantizado el acceso a fuentes de energía modernas como la electricidad. Es decir, la desigualdad es tal que en estas regiones del planeta no es que no se pueda asumir su precio, sino que no se puede acceder al propio suministro.

El problema de una familia en situación de pobreza energética en España puede hacerse visible por la la necesidad de destinar un alto porcentaje de los ingresos al pago de la energía o por tener que reducir al máximo el consumo, con el fin de poder pagar la factura a final de mes. El problema de una familia en situación de pobreza energética que pertenezca a los 1.000 millones de personas en el mundo que carecen de electricidad en sus casas, está un escalón por debajo de la incapacidad de pago. Aunque en la bibliografía se denomine en ambos casos como una situación de pobreza energética, el primero de ellos hay un problema de asequibilidad, mientras que en el segundo hay un problema de acceso, que en algunos casos se ha dado en denominar como “pobreza energética extrema”. Las soluciones para este problema, por tanto, serán muy diferentes, debido a la desigual situación de partida con la que nos encontramos.

Nuestra vida cotidiana depende de servicios energéticos fiables y asequibles para asegurar el acceso y uso de la energía de forma equitativa. Quizás los que tenemos la suerte de vivir en un país que tiene garantizado (salvo excepciones) el acceso a fuentes de energía modernas, no somos del todo conscientes de las oportunidades que ello nos ofrece; nuestras empresas, nuestra movilidad, la agricultura y alimentación, las infraestructuras, la tecnología, dependen de estos servicios energéticos. Por ello, quienes no lo tienen, ven limitado su desarrollo económico y humano. La falta de acceso a la energía incrementa la brecha de la desigualdad entre regiones.

Siendo palpable el problema de la pobreza energética en diferentes regiones del planeta vuelvo al pensamiento antes transmitido. Y es que el hecho de que en 2016 en nuestro país más de 2,8 millones de personas sufrieran retrasos en el pago de los recibos o que más de 900.000 sufrieran la desconexión forzosa o voluntaria de alguno de sus suministros me hace seguir pensando que, incluso en el contexto de los países desarrollados, estamos muy lejos de alcanzar las metas propuestas para el ODS 7.

Creo que sólo se podrán cumplir plenamente cuando se garantice el “acceso universal” a energía que sea “asequible”, “fiable” y “moderna”. Sin cualquiera de los adjetivos descritos el ODS 7 se queda cojo, en cualquier parte del planeta. Además, no podemos olvidar otra componente; el mayor reto al que nos enfrentamos nuestra generación; el cambio climático.

Quizás nuestra generación sea la primera que viva las consecuencias del mismo y la última que pueda evitar que estas sean devastadoras.

Porque imaginemos que alcanzamos el objetivo de garantizar el acceso universal a toda la población mundial, que proporcionamos acceso global a la electricidad para todos los habitantes del planeta a un precio aparentemente asequible. Pero imaginemos que lo conseguimos a costa de utilizar sistemas de generación contaminantes, que no están teniendo en cuenta las externalidades ambientales. Si elegimos esta senda proporcionaremos acceso universal y habremos dado un gran paso, pero a costa de ignorar el cambio climático y de hipotecar el futuro de las próximas generaciones.

Por ello el ODS habla de energía no contaminante, porque el consumo de ésta representa en torno al 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero que se producen en el planeta y gran parte de la responsabilidad de este impacto recae en los países desarrollados que cometimos y seguimos cometiendo el error de asegurar el acceso universal a nuestras poblaciones sin tener como prioridad la sostenibilidad del planeta. Por tanto, no tenemos todo el trabajo hecho si estamos ignorando la amenaza climática o si millones o incluso decenas de millones de personas, en un país como España, se encuentran padeciendo consecuencias asociadas a la pobreza energética por tener problemas para asumir los costes de la energía. Los mercados libres o regulados deberían evitar que millones de personas en España tengan problemas de asequibilidad con un bien imprescindible como es la energía y los modelos energéticos deberían asegurar la sostenibilidad de la energía que vamos a consumir. Es el doble reto al que creo que nos enfrentamos al hablar del ODS número 7.

Y me detengo aquí para cerrar este artículo.

La existencia de situaciones de pobreza energética y la fuerte dependencia energética de energías fósiles en países como España pone de manifiesto que incluso en los países desarrollados estamos aún lejos de garantizar el ODS 7, aunque tenemos la capacidad de revertir los errores. Así mismo, en los países en los que ni siquiera tienen garantizado el acceso a toda la población, se abre también una ventana de oportunidad, un reto en el que todos los países se deben implicar: garantizar el acceso a los millones de personas que no lo tienen, cumpliendo todas las premisas que recoge el ODS 7 y considerando el futuro de nuestro planeta. Existe la tecnología y el conocimiento suficientes para lograr este reto, por lo que afrontarlo se convierte en una cuestión de voluntad y de valentía de los líderes mundiales.

Creo que es posible no dejar pasar esta oportunidad.

Muchas gracias por tu atención y como suele ser habitual se agradecen los comentarios.

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20 comentarios en “La pobreza energética y el cambio climático son los dos retos del 7º ODS 

  1. Buenas tardes Luis ,
    muchas gracias por tus aportaciones. Muy interesantes!!!
    Como bien dices , nos encontramos con dos grandes problemas , con la deficiencia de una energía asequible , y por otro lado con la dificultad del acceso a una energía sobre todo en los países en vías de desarrollo . Es necesario , tener en cuenta las consecuencias que puede tener que esta energía vaya unida a la contaminación del medio ambiente. Por que quizás para la población actual sería en cierta parte beneficioso , pero de esta forma no estaríamos promoviendo un desarrollo sostenible , ya que si no empezamos desde ahora a cuidar el medio ambiente , en un futuro nuestros descendientes no tendrán ni siquiera la posibilidad de tener un sano acceso a la energía.
    Muchas gracias de nuevo ,
    Isabel.

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    • Buenos días Isabel,
      ¡¡Muchas gracias por tu comentario y por la opinión del post!! Efectivamente, lo que pretendo es alertar que en los países en desarrollo tenemos un problema más primario, porque si ni siquiera tienen acceso a fuentes de energía moderna estamos limitando su desarrollo y, por ello, estamos siendo cómplices de la desigualdad entre países. Pero la llamada de atención que hago en el post es sobre la forma de dar solución a esta prioridad, porque el ejemplo que hemos seguido muchos países que podemos llamar “desarrollados” nos está encerrando a nosotros mismos en escenarios de cambio climático que, con toda la razón, nos causan alarma y nos obligan a actuar. Y a ello se suma que existen millones de personas con dificultad para pagar esa energía moderna que no es limpia y que, claramente, tampoco parece que sea asequible.
      La cuestión es que si existe un 13% de la población mundial que aun no tiene acceso a la electricidad y establecemos la prioridad de acabar con esta cifra y reducirla a 0, tenemos la oportunidad/obligación de hacerlo bien, de aprender de los errores que hemos cometido y cometemos en los países donde está garantizado el acceso al 100%.
      ¡Un saludo y gracias de nuevo!

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  2. Esta claro que el objetivo se tiene que cumplir de una forma responsable y de nada sirve si se logra el acceso universal pero nos estamos cargamos el planeta y aquí es dónde viene la misión y la toma de conciencia para lograrlo; por lo que es responsabilidad de los países más desarrollados tomar medidas como paralizar la explotación de los recursos naturales, que esto encima genera más guerras y que en los lugares dónde se explica curiosamente son los países dónde se presenta un mayor indice de pobreza, así que eso lo primero, que ademas de esto tiene unas consecuencias muy graves también para las especies que viven. Otra medida que deberían tomar sería una política mas restrictiva y sostenible en cuento a las grandes industrias y los comercios que tienen un grave impacto en el medio ambiente.

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    • Buenos días María,
      ¡Muchas gracias por tu comentario! Desde luego que la forma de avanzar en los países sin acceso es la que indicas, haciendo responsables también a los países desarrollados. El problema del cambio climático es un claro ejemplo de la insolidaridad y la desigualdad en el planeta: los países que sufren las mayores consecuencias del cambio climático no han sido los principales causantes del mismo. Lo mismo ocurre con otros recursos naturales, como indicas y su relación con el cambio climático también es clara, lo podemos ver claramente con el recurso agua, que es escaso, que provoca guerras, causa y causará migraciones en el futuro…y todo ello a pesar de que el agua fue declarado un Derecho Humano, cuestión que todavía no ha ocurrido con la energía. Nos queda mucho por hacer, pero efectivamente, tenemos mucho que contribuir desde nuestra posición favorable.
      ¡¡Un saludo y gracias de nuevo!!

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  3. Gracias por las aportaciones Jose Luis, y por compartir tus conocimientos y experiencias para que los demás podamos aprender de ellas. Lo considero de gran ayuda.

    La lucha contra la pobreza energética ha comenzado, y es evidente que aún queda un largo recorrido por hacer, pero el hecho de haber empezado ha realizar cambios, es sinónimo de que estamos encaminándonos adecuadamente!!
    Es posible que de manera individual no puedan lograrse grandes cambios, pero estoy segura de que pequeñas acciones en conjunto, pueden contribuir a una mejora energética y a una mayor accesibilidad para que todos, podamos disfrutar de ella de manera equitativa y de todo aquello de lo que es capaz de brindarnos.
    Desde mi punto de vista, considero fundamental la sensibilización por este problema, pues a medida que más conciencia se tenga sobre el mismo, mayor será la movilización y mayores los cambios a producirse. Todos deberíamos trabajar y transmitir a los demás el valor de lo que habla tu post.
    Es evidente que la desigualdad en cuanto al acceso contribuye notablemente al fomento de la pobreza, pues está ligada a avances en cuanto a bienestar, economía o tecnología.
    Debemos trabajar y luchar todos en la misma dirección para hacer que la balanza se equilibre y seamos todos los que podamos disfrutar de las mismas oportunidades.

    Por último, cabe mencionar la importancia de hacer un uso sostenible de la energía, puesto que no sólo nos beneficia a las personas, sino al resto de seres vivos y por supuesto, al planeta, sin el cual no podría darse la vida.
    Valoremos y cuidemos esto.

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    • Buenos días María,
      ¡¡Muchas gracias por tu comentario y por la valiosa opinión que transmites!!
      Comentas varios temas, me voy a centrar más en el primero de ellos, el de la situación de la pobreza energética y los avances que se están produciendo. Efectivamente, en este sentido soy muy optimista porque el panorama de la lucha contra la pobreza energética en nuestro país es, a día de hoy, muy diferente del que había hace 7 u 8 años. Cuando presentamos nuestro primer estudio en 2012 apenas se hablaba del tema, ya se veía, sin embargo, que el problema no dejaba de crecer con la crisis, pero ni siquiera se conocía el término ni se visibilizaba. Afortunadamente con el paso de los años fue cambiando todo esto, hasta poder decir que contamos con una Estrategia Nacional para hacer frente al problema. Será criticable, mejorable, etc. pero desde luego que ya es un paso de gigante contar con un marco de actuación así. Si tienes oportunidad de leerlo, comento con más detalle todo esto en la última entrada que he realizado en mi blog en Medium.
      Y si, aunque parezca que individualmente, o desde las organizaciones en las que nos encontramos y os encontréis ahora o en el futuro no conseguimos tanto, nada más lejos de la realidad. Todo lo que hagas, todo lo que cuentes a otras personas en tu día a día tendrá un impacto, mayor o menor, pero tendrá impacto para cambiar las cosas.
      Por ejemplo, si además de apostar por tener unos precios de la energía justos y asequibles cada uno de nosotros vamos incidiendo en la oferta y exigiendo una procedencia verde (renovable), iremos cambiando las cosas, las comercializadoras de energía se tendrán que preocupar de atender la demanda de la ciudadanía, así que, poco a poco, iremos cambiando las cosas.
      Un saludo y ¡muchas gracias de nuevo!

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  4. Que post más interesante Jose Luis!!
    Como bien remarcas a lo largo del post es necesario para cumplir el ODS7 conseguir un acceso universal a una energía que sea asequible, fiable y moderna. El problema principal en países como España, es que parte de la población no puede asumir el costo del pago lo que supone una pobreza energética para los mismos. Es indignante que es un país desarrollado como es España, 900.000 persona sufrieran la desconexión forzosa o voluntaria de alguno de sus suministros.

    Considero que para que se pueda lograr este objetivo y junto con ello el acceso universal a los suministros, es no permitiendo a los países que los precios de estos aumenten hasta tal punto, que haya población que se vea forzada a no asumir el costo de los mismos. Es una tarea muy complicada pero no imposible.

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    • ¡Buenos días Ani!
      ¡Muchas gracias por tu comentario y tu sincera opinión sobre el post! Estoy totalmente de acuerdo en calificar lo que sucede en nuestro país con la palabra indignación. Trato de ser optimista y pensar que la pobreza energética en nuestro país está en vías de ser erradicada y evitada, pero a la vez soy consciente de que todavía el camino es largo.
      Como bien apuntas, una de las causas son los precios. En la última década el precio final de lo que pagamos por la electricidad y el gas natural, dos de los principales suministros, se ha incrementado aproximadamente un 70%, siendo líderes europeos en este incremento de precios. No tiene lógica alguna que esto sea así, si el coste de la vida se incrementa un 3-5% y nuestros ingresos crecen incluso en un porcentaje inferior cada año, la enorme subida de precios de la energía sitúa este gasto, dentro de nuestra economía doméstica, en una de los principales, después del gasto que realizamos para pagar la vivienda (hipoteca o alquiler) y junto al gasto en alimentación y otros servicios básicos. Por tanto, estoy totalmente de acuerdo contigo en que merecemos pagar la energía que necesitamos a un precio justo, asequible, que no deje a nadie atrás. No se me ocurre qué puede explicar que España haya tenido tales incrementos de precio, salvo una mala gestión del sistema de fijación de precios y del modelo energético escogido.
      Muchas gracias de nuevo
      ¡Un saludo!

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  5. Muchas gracias por este post Jose Luis!!

    Para cumplir el Séptimo objetivos de desarrollo sostenible en 2030 creo que sea necesario actuar políticas de medidas específicas sobre el problema de la pobreza energética porque aún no le tenemos. Todos deberíamos tener el mismo acceso a la energía pero no es así. Este problema afecta una porción importante de la población y después de la crisis la pobreza está aumentando más y está creando efectos sobre la salud generando mortalidad.
    Estas políticas podrían generan también más empleo que puede beneficiar a los trabajadores de la construcción que antes han perdido sus trabajos.

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    • Buenos días, ¡¡muchas gracias por tu comentario!!
      Efectivamente, todos deberíamos tener garantizado el acceso. Al final cuando ves que en España hay como mínimo 900.000 que han sufrido desconexión de alguno de sus suministros durante el último año, te das cuenta de que están prescindiendo, de forma voluntaria (porque son ellos los que se se dan de baja) o forzosa (la compañía cumple los plazos y protocolos de aviso ante un impago y cuando cumple el plazo suspende el suministro) de alguna de sus fuentes de energía “moderna”. En estos casos deciden vivir sólo con un único suministro, la electricidad, o desconectados por completo. Pensemos por un momento estar en nuestras casas sin luz, sin un frigorífico y sin posibilidad, ni siquiera, de lavarnos con agua caliente… pues esto está pasando en España, en determinadas familias, no es sólo una suposición.
      Y atajar este problema es algo que se puede hacer mejorando las rentas de las familias, velando por tener precios justos y actuando en nuestras viviendas. Porque además se da la circunstancia de que vivimos en hogares que demandan demasiada energía, que tienen, en muchas ocasiones electrodomésticos e instalaciones antiguas e ineficientes, especialmente en los hogares más vulnerables.
      Por ello, mejorar los edificios, como bien dices, no sólo puede ser quizás una de las soluciones a largo plazo, sino que además puede ser la que genere actividad y empleo en el sector de la edificación.
      Mejorar la eficiencia energética es, por tanto, una opción necesaria, vital para las familias más vulnerables.
      ¡Muchas gracias por tu comentario de nuevo!
      Un saludo

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  6. Bajo mi punto de vista, para aplicar de la mejor forma el séptimo objetivo del Desarrollo Sostenible se debería establecer una coordinación con los gobiernos de estos países e implantar diferentes medidas para finalizar esta situación. Por ejemplo, en los países donde si hay acceso fácil, pero resulta de gran dificultad pagar estos gastos, sería necesario crear aún más bonos, de los que ya existen, para que todas las personas puedan cubrir estas necesidades básicas en sus hogares. Esto iría unido a una concienciación a las personas del gran problema que supone usar estos sistemas energéticos y la importancia de no desaprovecharlos, ya que están provocando efectos bastantes negativos contra el medio ambiente.
    En los países en vías de desarrollo en los que ni siquiera tienen acceso a la energía, una buena labor sería facilitar el acceso a la energía a esos países, mediante la colaboración de cooperantes que intervengan desde países ya desarrollados, para así fomentar su calidad de vida.
    A su vez, a modo global , es necesario buscar medidas para favorecer un desarrollo sostenible, como, por ejemplo, fomentar el uso de una energía no contaminante.

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    • Buenas tardes Isabel,
      ¡Muchas gracias de nuevo por tu comentario!
      Tienes toda la razón, los países desarrollados deben liderar este proceso de mejora en los países en vías de desarrollo. No se puede pretender que quienes no han tenido acceso hasta ahora busque cubrir esta necesidad con la alternativa más sostenible sólo porque otros (que antes no lo han hecho), se lo digan.
      El problema es global y por ello es necesario que todos jueguen un papel.
      Al final se demuestra que la necesidad hace que todos actuemos de forma similar. No sé si sois conscientes de que en España hay gente que ha vuelto a otros suministros que ya tenía en desuso, como el butano, o incluso la leña o biomasa. Esto está provocando que se produzcan incendios y otros accidentes peligrosos que sólo tienen su causa en la falta de capacidad para asumir el pago de la energía.
      Quiero decir con esto que, a estas personas, aunque pudiera preocuparles la sostenibilidad, lo que les importa es poder calentarse, cocinar o tener agua caliente de un modo u otro. Y esto es una regla que se cumple en España pero también en cualquier otro país del mundo.
      Por ello, totalmente de acuerdo, que el proceso lo deben liderar quienes tienen más capacidad.

      Un saludo y ¡gracias!

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  7. Hola, muchas gracias por este post muy interesante sobre la pobreza energética y el cambio climático, retos del séptimo ODS. Aprendí muchas cosas y, sobre todo, vi las dificultades que todavía quedaban hoy en día y que van a complicar el séptimo objetivo de estar cumplido.
    De hecho, con las cifras que podemos ver en el texto nos damos cuenta de que hay todavía el 13% de la población mundial no tiene acceso a servicios modernos de electricidad y más de 300 millones de personas, dependen de fuentes como la madera, el carbón o los propios desechos animales para cocinar y calentar su comida.
    Aunque parece un poco idealista, lo que es explicado en este texto es que debemos garantizar el “acceso universal” a energía que sea “asequible”, “fiable” y “moderna” o sea en los países desarrollados como España, Estados Unidos, Francia, o Italia como en los países en vías de desarrollo ya que los países desarrollados no son completamente salvos de la pobreza energética. Para continuar, hay que cuidar con el cambio climático y así tener un “acceso universal” a energía que sea “asequible”, “fiable” y “moderna” pero también sostenible Necesitamos una energía no contaminante, ya que “el consumo de ésta representa en torno al 60% de las emisiones de gases de efecto invernadero que se producen en el planeta y gran parte de la responsabilidad de este impacto recae en los países desarrollados que cometimos y seguimos cometiendo el error de asegurar el acceso universal a nuestras poblaciones sin tener como prioridad la sostenibilidad del planeta”.
    De nuevo gracias por este post
    Mylène

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    • ¡¡Buenas tardes Mylène!!
      Muchas gracias por compartir tu comentario y por tus comentarios. Efectivamente el reto lo tenemos por delante y no es sencillo, pero es factible. Ahora mismo estamos en un proceso de transición energética que nos debe ir guiando hacia un escenario neutro en carbono y un mix energético que, a medio-largo plazo prescinda de fuentes de energía contaminantes e inseguras. Por ello es clave que, allí donde todavía no existe un acceso garantizado, este se haga de forma sostenible. Sería como si a quienes no tienen una vivienda les proporcionamos una vivienda totalmente ineficiente, que para calentarla o tener una temperatura adecuada en verano, tuviera que realizar un enorme aporte energético. No tendría ningún sentido.
      En el caso de los países desarrollados debemos intentar promover el cambio desde nuestras propias decisiones y contribuir a la transición energética de la que hablaba al principio.

      ¡Gracias de nuevo!
      Un saludo

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  8. Muchas gracias por tu post José Luis. me parece muy interesante.
    El cambio climático es un problema que nos afecta a absolutamente todos los seres del planeta de manera muy negativa, y yo creo que en general, tenemos una despreocupación niversal sobre ello cuando realmente el problema es grave, y si no empezamos a tomar medidas coherentes, nos vamos a ver inmersos en las consecuencias que esto tiene.
    Respecto el tema de la pobreza energética, yo creo que está muy poco visibilizado y que a los gobiernos no les interesa mostrar las cifras de la cantidad de población que sufren esto en su vida diaria. Como gran cantidad los problemas universales, éste también viene dado por la desigualdad, de forma que en los países del sur, no es que no tengan recursos monetarios para pagar la electricidad, sino que ni siquiera tienen acceso a ella, y ahí es donde está el problema. Para solucionar esto, bajo mi punto de vista, los gobiernos y las élites que ostentan el poder deberían coordinarse y establecer unas medidas que pusieran fin a este problema que sufre una cantidad considerable de habitantes del planeta.

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    • ¡Buenas tardes Amaya!
      Muchas gracias por tu comentario, lo cierto es que, efectivamente, aunque hemos avanzado mucho, todavía queda trabajo por delante, y para muestra me remito a algo muy reciente. El próximo domingo son las elecciones a la presidencia del gobierno y estuve atento a los debates que mantuvieron los 4 candidatos de los principales partidos. Pues bien, los tiempos que se dedicaron en el debate a esta cuestión fueron prácticamente inexistentes. Las menciones a cuestiones como el cambio climático o la pobreza energética fueron residuales. Esto demuestra el papel que, todavía hoy, juega el cambio climático en nuestro panorama político, es un poco descorazonador. Aun así, tengo la esperanza de que puede cambiar y de que ciertas posiciones políticas lo tengan más en cuenta. Además, para bien o para mal Europa presiona mucho a los Estados miembros, por lo que seguro que, aunque sea sólo por las posibles sanciones ante el incumplimiento, España y el resto de países se están viendo ante la necesidad de actuar de forma decidida ante ambos problemas . La aprobación de la Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética es un hito muy importante en este sentido.

      Muchas gracias de nuevo.
      ¡Un saludo!

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  9. Gracias a José Luis para ese post muy informativo.

    En mi opinión esa meta de ODS es unos de los servicios fundamentales para vivir in el siglo XXI. Los países desarrollados han tenido electricidad, acceso a agua potable, higiénico público, educación, y mas desde el siglo XIX o XX. Ahora es el tiempo para aumentar la calidad de vida en el mundo subdesarrollado por proveer servicios básicos para sociedad, para sobrevivir en el mundo moderno. Sin que inversiones en esos servicios o innovaciones para reducir el costo de formularlos, no se aumentará la vida de millones de personas a través de mundo. Nuestro mundo tiene tanta agua, tantos recursos naturales, tantas oportunidades; hay que no desperdiciar esta oportunidad. Para lograr los ODS, deberíamos satisfacer las necesidades de la gente que sufren desde la pobreza energética, la pobreza de agua, y la pobreza de hambre para que nadie viva en las condiciones del pasado. Si se vive en las condiciones del pasado, no se gana oportunidades, se tiene menos posibilidad de realizar éxito, y la desigualdad va a crecer.

    José remarcó que esta situación es “el primero de ellos hay un problema de asequibilidad, mientras que en el segundo hay un problema de acceso” y es verdad. En los países desarrollados, si yo no pagara las facturas de electricidad o agua o gas, yo estaría atrás de la sociedad, discapacitado de participar completamente en sociedad, pero, para millones de personas en los países subdesarrollados, están discapacitados de participar completamente en la sociedad mundial. La “movilidad” que José explicó, tiene fundación en los servicios fundamentales, como acceso a energía. Debería haber más formas de producir energía en pequeña escala sin las interacciones de gobierno o de corporaciones grandes que tienen monopolios o de mercado de competencia monopolística. Ya tenemos paneles solares y molinos de viento que se pueden instalar en los techos y la recolección de agua de lluvia que se pueden usar para reciclar el agua para el consumo a precios asequibles. Debemos involucrar estas estrategias para construir un futuro sostenible.

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    • Buenas tardes Karan,
      Muchas gracias por tu comentario y tus reflexiones, son realmente valiosas.
      Estoy de acuerdo contigo en el 100% de las cosas. Hay recursos para todos, pero no con el sistema de reparto que tenemos en la actualidad, que se soporta en una realidad: perpetuar la desigualdad. Y digo esto porque creo que en algunos aspectos desde las sociedades de los países desarrollados tendremos que decrecer. La cuestión es hacerlo sin una merma importante de la calidad de vida y sin una merma económica, porque si no se consiguen ambas cosas, será muy difícil cambiar a la sociedad y que dé ese paso, sin estar obligado, hacia el decrecimiento.
      Te pongo un ejemplo que me surgió hace poco hablando con un amigo. Empezamos a plantearnos como sería la transición de nuestra movilidad desde el uso de combustibles fósiles a otras alternativas. Los dos veíamos claramente que en el caso de los coches la transición está enfocada. Va lenta, está más atascada de lo que parece, pero la alternativa del coche eléctrico, el uso de biocombustibles, el hidrógeno, etc. parece que pueden resolver el problema y hacerlo con unas características de autonomía, seguridad, etc. similares o, en algunos aspectos, incluso superiores.
      Pero nos planteamos qué pasaría con los desplazamientos en avión. Leí en una noticia de un diario que en 2018 hubo un día en el que se realizaron 200.000 vuelos en el mundo en un sólo día. Si esto lo relacionas con el impacto que tiene, las cifras asustan. Un vuelo de ida y vuelta de Europa occidental al Caribe produce la misma cantidad de emisiones perjudiciales, alrededor de 4 toneladas de CO2, que 80 residentes de Tanzania durante todo un año (es curioso pero este ejemplo ya pone de manifiesto una clara desigualdad en la producción de emisiones de gases de efecto invernadero) El sector tiene el reto de reducir las emisiones, pero, mi amigo y yo nos planteamos ¿Será posible que haya ese nivel de vuelos al día en el futuro y que se realicen en el mismo tiempo, con la misma facilidad y al mismo precio que ahora? Sustituir la movilidad terrestre por alternativas nos parecía algo ya alcanzable y con una hoja de ruta, pero sustituir la movilidad aérea ya es hablar de palabras mayores.
      Con todo este ejemplo sólo quería decir que puede haber para todos, estoy convencido, pero que esto va a exigir que cambiemos ciertos hábitos, costumbres e incluso comodidades, si queremos dar cabida en igualdad de condiciones a todos los habitantes de este planeta.
      ¡Muchas gracias de nuevo!
      Un saludo

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  10. Gracias José Luis para este articulo.

    Estoy de acuerdo es necesario desarollar una energia asequible y no contaminante para todos y para lograr a este objetivo creo que los estados deben poner en marcha leyes sobre la energia para que la gente sea consciente de este problema y que estas leyes puedan ayudar a las personas que no tienen aceso a la energia como les quieran o como les deban.
    Como José Luis dice en su articulo, tenemos la capacidad cambiar esta situacion y ofrecer una energia asequible y no contaminante a todo el mundo pero necesitamos encontrar real soluciones y hacerlo con ganas y de manera responsable.

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  11. ¡¡Buenos días Camille!!

    Antes de nada, muchas gracias por tu comentario. Efectivamente hay una responsabilidad compartida y los gobiernos de los países desarrollados son tan responsables, o más, que los gobiernos de los países en desarrollo. Sin unos y otros será imposible alcanzar el objetivo. Los países desarrollados han cometido errores que han influido a todo el planeta, por ello tienen una responsabilidad aun mayor, pero además, se da la circunstancia de que tienen la tecnología y el conocimiento para evitar los errores cometidos con anterioridad. Por otro lado los países en desarrollo se lo tienen que creer y convencerse de que pueden llegar a tener lo mismo para su población, pero de otro modo, asegurando que la energía que garantice el acceso al 100% de su población sea limpia. Y por supuesto, asequible, para no perpetuar el problema de la pobreza energética.

    ¡¡¡Un saludo y gracias de nuevo!!

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