Vacante de cooperante administrador/a en Burundi

Consulta la información y detalles de la vacante de Cruz Roja Española en Bujumbura (Burundi) para cooperante administrador/a de aquella delegación.

Idioma: inglés B2 hablado y escrito

Puesto Familiar: Solo pareja

Plazo: 30 de marzo

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Vacante de cooperante administrador/a en Níger

Consulta la información y detalles de la vacante de Cruz Roja Española en Niamey (Níger) para cooperante administrador/a de aquella delegación.

Idioma: francés B2 hablado y escrito
Puesto Familiar: Si, pareja e hijos
Plazo: 22 de febrero
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De Trabajo Social a Logística con Eu Aid Volunteers

Almudena Rodríguez Garrido es una joven madrileña de 26 años, con un grado en Trabajo Social; un Diploma en Cooperación Internacional al Desarrollo de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid y además un Máster en Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Autónoma de Madrid.

Descubrió su inquietud por el sector humanitario durante sus años de carrera. Actualmente se encuentra en Myanmar gracias al programa EU Aid Volunteers, donde trabaja dentro del departamento de logística.  Una experiencia que no solo le está haciendo crecer profesionalmente, sino que le está ayudando a mirar la vida con los pies en el presente y desde una posición mucho más compasiva.


Si tuviese que remontarme a mi primer acercamiento o interés por el mundo de la cooperación, escogería mis dos primeros años de universidad. Al igual que algunos de vosotros, decidí estudiar Trabajo Social y añadirle después el diploma de Cooperación Internacional al Desarrollo. Mis cuatro años en la Universidad Pontificia Comillas me acercaron a mis objetivos vitales y me posibilitaron el aprovisionamiento de herramientas para construir mi propio camino.

Con la mochila cargada terminé la universidad, volé hacia el mundo árabe y regresé a Madrid para estudiar un máster que me permitiese especializarme en aquella región del mundo donde quería trabajar: Oriente Medio y Norte de África, más conocido como MENA por su abreviatura en inglés.

Volví a graduarme y, me topé con la temible realidad: Actualización del Curriculum, cartas de motivación y una larga cola de personas con millones de hojas en su portfolio e interés por esta convulsa región del mundo.

De repente, me vi dentro de una oficina en el centro de Madrid y trabajando en el departamento de logística de una empresa privada.  Objetivos: 0 vs. Realidad 1.

La vida pasa, las oportunidades te llegan y en nuestra mano está el aceptarlas y utilizarlas para lo que uno quiere conseguir en el momento exacto. La diferencia no radica en la inmediatez de los anhelos sino en la capacidad para dejar que el cauce temporal nos abra las puertas de lo que queremos. ¡Ah! pero solo cuando estamos preparados.

¿Nunca os ha pasado que escribís un objetivo, algo que queréis mejorar y, pasado un tiempo lo volvéis a leer y os dais cuenta de que lo habéis logrado?

No digo que sentarnos a ver la vida pasar sea el modus operandi, pero si seguimos caminando a pesar de todo, siempre llegaremos a abrir una puerta donde todas las anteriores tendrán sentido.

Ahora escribo esto desde la claridad y, siendo consciente, de que yo me pasé esos casi dos años intentado concentrarme en agradecer por tener un trabajo, pero sin poder parar de quejarme. Dentro de mí, no entendía a donde se habían marchado mis objetivos y, mucho menos, donde estaba la determinación y las ganas de luchar por ellos.

Un viaje al desierto me despertó de mi letargo y me movilizó para volver a buscar. Desde casi el comienzo de mi merodear por este sector había seguido el programa EU Aid Volunteers, que es una iniciativa fundada y sustentada económicamente por la Unión Europea y llevada a terreno por diferentes ONG.

Entre 2015 y 2020 se espera que 750 jóvenes europeos, mayores de 18 años puedan tener un impacto positivo en diferentes realidades humanitarias y de desarrollo a través de este programa; ya sea en el terreno o desde casa.

Estas ONG son las encargadas de seleccionar a los participantes, previa validación de la UE. Se puede acceder a las vacantes o bien a través del portal de EU Aid Volunteers o desde la propia web de cada ONG adherida al programa.

Incluso había aplicado a diferentes ofertas pero sin llegar a ningún puerto. Así que, después de ese viaje y aprovechando que la Semana Santa llegaba, reinicié mi búsqueda y actualicé mi CV y carta de motivación. Cuatro, cinco, seis candidaturas; respiré aliviada. Por fin había dado el paso y había vuelto a buscar más allá.

Una semana más tarde, creo, recibí un mail de la ONG Acted

preguntándome cuando estaría disponible para hacer la primera entrevista.

ACTED es una organización francesa fundada en 1993 y cuyos orígenes se remontan a Afganistán. ACTED endeavors to respond to humanitarian crises and build resilience; promote inclusive and sustainable growth; co-construct effective governance and support the building of civil society worldwide by investing in people and their potential.

Todavía hoy me sigo poniendo nerviosa. Justo era la misma ONG que tres años atrás me había contactado pero con la que desgraciadamente no finalicé el proceso de selección.

Inicialmente, yo había aplicado para un puesto de “Project development” en Palestina y ellos me contactaron para Logistics en Myanmar.

¡Cómo es la vida!. Normalmente siempre buscaba puestos más generales por tener algo más de recorrido y, sin embargo, mi puerta de reentrada al sector humanitario / desarrollo se había fraguado como consecuencia de dos años de letargo en Madrid. Interesante, ¿verdad?

Mi proceso de selección fue en mayo y duró menos de un mes. Durante ese tiempo tuve una primera entrevista con recursos humanos, un test específico sobre logística, una segunda entrevista con la coordinadora del departamento en la sede central y una tercera entrevista con el director país en Myanmar. ¡Tranquilos!, podéis volver a respirar.

El proceso de selección es propio de cada ONG y, por tanto, los plazos y las fases.

La UE hace seguimiento en la distancia y valida a los candidatos preseleccionados, cuando éstos acuden al curso de dos semanas, que propone en alguno de los siguientes cuatro países europeos: Bélgica, Italia, Austria u Holanda.

A finales de mayo mi ONG ya me había confirmado que había sido seleccionada. Y el 1 de julio volaba hacia Holanda para completar este intensivo curso de dos semanas, en un centro perdido a las afueras de un precioso pueblo de verdes bosques y aire puro.

Como parte de la iniciativa, la UE cubre todos los gastos del curso (vuelos, traslados internos, manutención y alojamiento). Asimismo, semanas antes del curso te facilita el acceso a una plataforma virtual con diferentes módulos online que se aconseja completar antes de acudir al curso en terreno.

Durante este tiempo convives con otros candidatos y a través de partes teóricas y, mucha práctica, viajas de lleno al corazón de este apasionante mundo.  Me ahorro más detalles para que a quien le pique el gusanillo vaya, ¡pero vacío de expectativas! Bueno, aunque si no resistís la incertidumbre, también se admiten preguntas…

Una vez validada por la UE solo queda regresar a casa, decir hasta pronto, empaquetar las maletas y despegar. Aún no os lo he contado pero como parte de mi programa y antes de aterrizar en Myanmar por medio año, hice una parada de tres meses en Paris, para formarme y prepararme en la sede de ACTED, mi ONG de envío. Oh la la.

Este “apprenticeship” depende de cada ONG de envío. Algunas organizaciones incluyen un training de unos días en su sede y otras deciden alargar este periodo. Vuelos, transporte interno, alojamiento, seguro médico, vacunas, visado y un «lump sum» mensual, que depende del coste de vida de la ciudad, están incluidos dentro del programa.

Despedí el verano y le di la bienvenida al otoño a orillas del Sena. París fue adrenalina y vértigo, pero sobretodo crecimiento rodeada de un gran equipo. Dentro del departamento de logística, yo estaba centrada en Asia, algunos países de África y más tarde también Colombia. En esos tres meses estuve apoyando y dando soporte a las misiones que operan en países dentro de ambos continentes; validando procesos de aprovisionamiento de servicios y materiales o haciendo seguimiento de las estructuras logísticas internas de cada misión. Fue un trabajo muy interesante y muy útil, de cara a entender la manera de trabajar de la ONG y también de formarme antes de partir a la segunda parte de mi experiencia.

Actualmente acabo de completar la mitad de mi programa en terreno y no me puedo quejar, la verdad. La ciudad de Yangón, donde estoy basada, es una ciudad caótica pero lo justo para no dejar de sorprenderse a diario y, para aprender a sobrellevar el ritmo de este país disputado entre cláxones y sonrisas y, enmarcado en un rojo predominante. La gente es verdadera magia y aunque a veces tan poca asertividad satura los límites de una paciencia poco entrenada, te acabas dejando envolver y seducir por sus millones de contrastes culturales.

Mi compañero Wai Linn Soe y yo formamos el departamento de logistica en Yangón

 

Mis funciones varían ligeramente con respecto a mi labor en París.

Todos los procesos nacen en la misión, por lo tanto en ACTED Myanmar y dentro del departamento de logística me encargo de apoyar al departamento para mejorar las herramientas de organización y seguimiento interno, en dar fluidez al proceso de aprovisionamiento de servicios y material para implementar los diferentes proyectos; en definitiva en aportar valor e ideas que puedan ayudar a fortalecer el objetivo común de la misión.

ACTED opened its mission in Myanmar in 2008 to respond to humanitarian needs following Cyclone Nargis. In the field, ACTED’s teams respond to both natural disaster situations and the special needs regarding internal conflicts in the country. ACTED works with the most vulnerable populations through emergency relief and disaster risk reduction projects, livelihood support and vocational training programmes, as well as post-conflict reconciliation projects.

Yo por fin siento que me he despertado y que sigo caminando hacia mi libertad y eso, amigos, alienta a cualquiera. Estaremos de acuerdo en que hacerse hueco dentro del sector humanitario y de desarrollo no es tarea fácil, pero lo verdaderamente complicado es hacerse cargo del sueño y luchar por él; cueste lo que cueste y tarde lo que tarde.

Chicas, chicos, no sé lo que queréis hacer; si tenéis más o menos claro algo de hacia dónde os gustaría dirigiros o si aún sobrevoláis una nebulosa de ideas. Sea cual sea la respuesta, quitaros el agobio por el futuro y seguir caminando hacia eso que sentís. Esta iniciativa es una buena oportunidad para asomar la cabeza a este sector y para desengañarse también. Es una experiencia que os dará perspectiva y si os apetece vivirla, ¡lanzaros sin dudar! A mí me llegó saliendo de los 25 y, aunque según mi plan, lo hizo un poco tarde, hoy tengo la certeza de que llegó en el momento perfecto.

Y si quieres saber un poco más sobre la trayectoria de Almudena, te invito a que escuches el interesantísimo podcast con Raquel Maestro, insertado en el post del blog Como viajar por el mundo haciendo lo que te apasiona.

Muchas gracias por tu atención y como suele ser habitual se agradecen los comentarios.

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Empoderamiento económico de las mujeres en Somalia

Beatriz Valbuena Tessio de Costamagna que reside entre Somalia y Nairobi (Kenia), donde comenzó haciendo trabajos de traducción, apoyando a organizaciones locales y realizando servicios de consultoría para organizaciones internacionales. En los últimos tres años ha trabajado para Médicos Sin FronterasSolidarités Internacional y Médicos del Mundo Francia, en programas desarrollados en Sudán del Sur, Etiopia, Kenia y Somalia. Actualmente trabaja para Concern Worldwide Somalia y tiene su base en Mogadishu. Y ahora vuelve a colaborar con este nuevo post sobre el Empoderamiento económico de las mujeres en Somalia.

Cooperante Beatriz Valbuena Tessio de Costamagna

Para ver sus anteriores colaboraciones y más detalles sobre su trayectoria, puedes pulsar estos enlaces: “Introducción a la gestión de la seguridad en el terreno”, “Recorriendo los Balcanes“ y ¿Dependen los  derechos humanos del contexto cultural?.


Es difícil hablar de Somalia sin explicar el contexto político, social y económico del país durante las últimas décadas.

Mapa de Somalia

Somalia y países vecinos

A los más de 20 años de emergencia humanitaria a causa del conflicto, hay que añadir la frecuencia de desastres naturales (la sequía y las inundaciones), que han provocado que en la actualidad haya más de 3,5 millones de somalís con elevados niveles de inseguridad alimentaria y 1 millón de niños y niñas con desnutrición aguda. Además, los desalojos forzosos, que entre 2015 y 2018 se cuentan en más de 790.000, continúan siendo un factor clave que impide la resiliencia de las familias, especialmente las desplazadas.

Somalia continúa siendo el epicentro de una de las mayores crisis de desplazados y desplazadas en el mundo. Un gran número de familias aún se recuperan de la grave sequía de 2016 – 2017 y/o del conflicto, que han provocado el desplazamiento interno de 2,6 millones de personas.

Tres cuartas partes de la población es menor de 30 años. La mayoría nació tras la caída del régimen de Siad Barre en 1991 y solo conoce el conflicto y la violencia. Toda una generación sin educación, sin empleo, sin conocer una vida estable.

La tasa de desempleo juvenil es del 67%, una de las mayores del mundo. El desempleo entre mujeres jóvenes alcanza incluso un 74%. Los matrimonios y los embarazos durante la adolescencia son habituales. Aproximadamente el 45% de las mujeres entre 20 y 24 años contrajeron matrimonio antes de los 18.

En este contexto, Concern Worldwide lleva 33 años en Somalia respondiendo a emergencias causadas por la sequía, las inundaciones y los desplazamientos internos provocados por el conflicto, mejorando la resiliencia de las comunidades a este tipo de crisis.

En la actualidad, la mayoría de los programas se centran en encontrar “soluciones duraderas” (durable solutions) para las comunidades afectadas por los desplazamientos internos; a menudo, la necesidad de desplazarse ocurre en repetidas ocasiones a lo largo de su vida.

Estos programas incluyen tanto a las comunidades desplazadas como a las no desplazadas. Utilizando un enfoque integral, se trata de abordar los problemas de todos por igual:

  • generación de ingresos y empleo;
  • acceso a los servicios de salud,
  • educación y agua y saneamiento;
  • seguridad y protección;
  • propiedad de la tierra y alojamiento.

Concern Worldwide forma parte de varios consorcios trabajando para encontrar “soluciones duraderas”, una iniciativa liderada por Naciones Unidades en Somalia desde 2016. (Para saber más sobre el enfoque de “soluciones duraderas/durable solutions” puedes visualizar este video (en inglés)

Con el apoyo de la Unión Europea (a través de la línea de financiación del EU Trust Fund), trabajamos en tres regiones del país (Somaliland, Jubaland y SouthWest State) para crear un contexto favorable que permita a la población desplazada o en riesgo de ser desplazada, permanecer en el lugar que elijan para vivir. Esto se consigue a través de la creación de medios de vida realistas, alternativas para la generación de ingresos, y la provisión de servicios básicos a la comunidad. Además, somos miembros del Regional Durable Solutions Secretariat-ReDDS, el Secretariado Regional para soluciones duraderas, compuesto por 13 organizaciones, que lidera la coordinación, la gestión de la información y el conocimiento y el intercambio de experiencias en el Cuerno de África.

En el marco de estos consorcios, y desde 2017, se han desarrollado actividades de empoderamiento económico de mujeres, centradas, entre otras, en el apoyo a grupos de autoayuda.

Los grupos de autoayuda (Self Help Groups – SHG) consisten en agrupaciones de 20 mujeres que se reúnen de forma semanal con un fin económico y social. Realizan una contribución económica semanal o mensual, creando un capital, que de forma rotatoria esta disposición del grupo y/o de sus miembros. Estos grupos cumplen dos características fundamentales:

  1. No se cobran intereses, siguiendo la sharia (ley islámica)
  2. Reciben formación intensiva para la creación de pequeñas y medianas empresas, habilidades empresariales, resolución de conflictos, protección de sus derechos y desarrollo personal.

En una segunda fase, transcurridos varios meses, cuando los grupos alcanzan un determinado nivel de madurez (realizan registros de cuentas, están bien organizadas, hay cohesión, cierta estabilidad financiera y un compromiso de grupo), se facilitan ayudas económicas para la puesta en marcha de pequeñas empresas.

Estos préstamos se invierten directamente en proyectos de negocios, individuales y/o colectivas, y más tarde, con las ganancias generadas, se devuelven al grupo. Esto hace posible que el grupo consiga ahorrar.

Desde 2017, y con financiación de la UE, Concern Worldwide ha apoyado la creación de 24 grupos de apoyo en SouthWest State (SWS) y Somaliland, beneficiando a 480 mujeres.

En este tiempo, el nivel de ahorro de estos grupos ha aumentado significativamente. En algunos casos, las mujeres han iniciado sus propios negocios durante la segunda fase sin necesidad de ayuda externa. Asimismo, han creado capital social, promoviendo la cohesión y la ayuda entre pares entre los miembros del grupo. En general, ha aumentado el acceso al ahorro y los préstamos, se han creado nuevas actividades de generación de ingresos y ha mejorado la calidad de vida y las relaciones entre desplazados y no desplazados.

El futuro y la sostenibilidad de estos grupos pasa por su inclusión en el (aunque débil) sistema financiero, mejorando su acceso al capital y sus vínculos con el mercado. En este sentido, desde principios de 2020, Concern Worldwide ha comenzado un estudio para identificar las instituciones financieras y los mercados existentes, a nivel formal e informal, en zonas rurales y urbanas; así como las barreras a las que se enfrentan las mujeres para accederlos.

Los resultados de este estudio formarán parte del diseño de futuros programas y actividades de Concern Worldwide, que contribuyan a mejorar la vida de las mujeres en Somalia.

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Selección de participantes en los proyectos de Cooperación Internacional

De nuevo Iñaki Sainz de Rozas Pertejo pide la palabra y colabora con este post.

Iñaki estudió Geografía e Historia en la Universidad Complutense de Madrid, con una especialización posterior en los nacionalismos balcánicos y postsoviéticos.

 Cooperante Iñaki Sainz de Rozas Pertejo


Aprovechando mi participación con vosotras/os y como continuación de mi post ¿Ser cooperante se hace o se nace? me gustaría animaros a continuar con nuestra conversación con el fin de establecer un debate sobre las dudas que tengáis acerca de la realidad del terreno y de la vida cotidiana como personal expatriado.

En este sentido me gustaría ampliar algunos de los temas que ya habéis mencionado en vuestros comentarios durante la última semana y tratar otros.

Con relación a lo que se ha mencionado sobre el “desconocimiento que los beneficiarios tienen de sus necesidades reales” (desconexión de lo que desean los beneficiarios con sus necesidades reales), me parece que es una visión paternalista de la Cooperación.

En pocas ocasiones me he topado con esa disociación. En la mayoría de los casos la población es vulnerable pero sabe perfectamente qué es lo que quiere, o qué es lo que puede esperar de nosotros.

Si alguna vez constatamos que los beneficiarios identificados no tenían claro cómo iban a reducir su vulnerabilidad mediante la ejecución de la estrategia propuesta pudo ser por su desconocimiento sobre la solución técnica propuesta pero, en la mayoría de las ocasiones, esa confusión estaba generada por la falta de comunicación por nuestra parte. En muchos casos se supone que no es necesario comunicar a los beneficiarios la estrategia a seguir para conseguir el objetivo identificado (actitud paternalista y ¡craso error!).

Es necesario hacer partícipe a la comunidad desde el primer momento en la identificación y ejecución del proyecto, en caso contrario la aportación local en el proyecto y la sostenibilidad del mismo están en serio  riesgo. Métodos inclusivos para promover la participación de la población local (beneficiarios y no beneficiarios) puede ser la realización de un análisis participativo de las vulnerabilidades locales (baseline; talleres de Enfoque del Marco Lógico, etc.); la búsqueda conjunta y coordinada de las soluciones (árbol de soluciones), la elección de los criterios para la selección de los beneficiarios (es importante que los que no fueron seleccionados entiendan porqué no lo fueron, de lo contrario podrían actuar en contra del proyecto y generar problemas); así como, una vez identificadas las actividades, compartir con los beneficiarios la relación causa-efecto entre la ejecución de la estrategia seleccionada y la consecución de las expectativas de los beneficiarios. La continua participación de la población local en el diseño del proyecto ayuda a evitar las falsas expectativas que nuestra presencia pudiera haber generado.

Durante mi estancia en El Salvador trabajamos en comunidades con altas tasas de enfermedades diarreicas entre la población infantil, especialmente durante la época de lluvias. A pesar de ello, las comunidades locales ya estaban acostumbradas a estas epidemias estacionales cada año, y apenas les daban importancia, su prioridad (deseo) era reducir la vulnerabilidad económica e incrementar sus ingresos. Tras la realización de un diagnóstico comunitario y familiar pudimos estudiar sus hábitos higiénicos y sus fuentes de ingresos: eran comunidades que nunca habían tenido una solución adecuada a las aguas grises y fecales (letrinas), la costumbre de defecar en espacios abiertos cercanos a las casas provocaba la atracción de zancudos y otros insectos y estaba acompañada de la falta de hábitos saludables a la hora de manipular alimentos o de cuidar a sus hijos (lavarse las manos; cubrir los trastes y la comida si no se utiliza, etc.

Mapa de El Salvador

A la vez mantenían a las gallinas y a los tuncos (cerdos) sueltos por la casa con el fin de eliminar la basura orgánica dispersa por la casa (al no existir ni sistema de recogida de basura, ni prácticas higiénicas saludables), de esta manera el ganado se alimentaba solo y eliminaban gran parte de los desechos que producía la familia. La acumulación de todos estos factores, junto con la aparición de la humedad y la lluvia, potenciaban los vectores transmisores de enfermedades respiratorias y gastrointestinales (IRA y EDA), que impactaban en la economía de las familias más vulnerables, por la compra de medicamentos, y la reducción de las horas de trabajo al tener que emplear días cuidando a los enfermos. El impacto de esta situación estimamos que suponía un mínimo del 20%  en el presupuesto familiar entre gastos inesperados y dinero no ingresado ese mes. Para contrarrestar este impacto, la población practicaba la emigración temporal a la ciudad, o el trabajo infantil: en muchos casos enviaban a los hijos sanos a la zafra (cortar la caña de azúcar), o a realizar labores de ganadería a cuenta ajena, con el subsecuente incremento del absentismo escolar.

Nuestro primer objetivo fue explicarles la relación causa efecto entre:

  1. la falta de soluciones adecuadas a las aguas grises y negras y
  2. la falta de hábitos saludables de higiene, con la transmisión de enfermedades gastrointestinales que lastraban la economía de los más vulnerables.

Tras  el consenso logrado, con ayuda de los líderes tradicionales, propusimos la búsqueda conjunta de soluciones culturalmente y económicamente sostenibles. Tras analizar diferentes tipos de modelos junto con la comunidad (letrinas aboneras; letrinas de arrastre; etc.) finalmente la comunidad eligió por votación la construcción de letrinas de hoyo por su fácil manejo y barato mantenimiento. La colaboración de los líderes tradicionales de la comunidad fue fundamental para lograr la participación de sus integrantes.

Letrina de hoyo seco

El modelo propuesto estaba mejorado con materiales locales con los que se forraban las paredes del pozo, para disminuir el impacto de las filtraciones. El pozo, además, se rellenaba de capas de materiales de diferente grosor recolectados por las comunidades con el fin de filtrar las aguas grises y reducir el impacto sobre las aguas freáticas. El modelo tipo seleccionado podía cubrir las necesidades de una familias de tamaño medio durante dos años. Tras lo cual el pozo se podría cubrir y reaprovechar la losa de concreto, la taza y la caseta.

Para favorecer la aprobación y la participación de la comunidad en el proyecto, propusimos que todas las personas que participasen en la construcción de letrinas serían formadas en albañilería y carpintería por los maestros locales que dirigían la obra, quienes además, seleccionarían a los mejores trabajadores de la comunidad para sus equipos profesionales. La participación de los beneficiarios aceleró la ejecución del proyecto.

Durante la identificación de un proyecto es necesario conocer quiénes son los no beneficiarios y los potenciales perjudicados por nuestra acción. A todos ellos habría también que comunicar nuestra estrategia, en este caso con la ayuda de los líderes tradicionales o de las autoridades locales.

A pesar de que haya una comunicación fluida y coordinación entre los beneficiarios y la ONG, algunos factores exógenos (grupos de interés) que se oponen a nuestra intervención pueden influir negativamente en el desarrollo proyecto. Durante la construcción de sistemas de abastecimiento de agua en comunidades rurales de Centroamérica, observamos que algunas de las familias potencialmente beneficiarias se oponían a nuestra intervención, y azuzaban a los demás beneficiarios en el mismo sentido.

Durante las primeras reuniones la mención del proyecto, que nosotros creíamos adecuado para la comunidad, nos costó algún disgusto y en más de una ocasión tuvimos que salir “por patas” de las comunidades, perseguidos por una turba de machetes sin saber el porqué. Más tarde descubrimos que los beneficiarios que nos amenazaban eran trabajadores de los ganaderos, quienes no vivían en la comunidad pero mantenían un casi monopolio de las fuentes de agua del lugar. Ellos eran el poder en la sombra que se oponía a compartir el agua con las comunidades por miedo a desabastecer al ganado, y azuzaban a sus empleados y a sus familias para que rechazasen el proyecto. Finalmente, con la intermediación de las autoridades locales y la ayuda de los estudios técnicos sobre la calidad y cantidad de agua proveniente de las fuentes identificadas, pudimos llegar a un acuerdo con los ganaderos. El acuerdo estuvo reforzado por la construcción de unos abrevaderos en el que se pudiese almacenar el agua para el ganado y por la creación de una comisión de seguimiento que se encargaba de supervisar que la ejecución del proyecto no disminuía el agua necesaria para el ganado.

Abrevadero para ganado

En muchas ocasiones las soluciones que creemos nosotros adecuadas pueden ir en contra de hábitos y tradiciones culturales y sociales establecidas y herir sensibilidades. En ese caso los proyectos nunca se deberían de “meter con calzador” y forzar en su ejecución, pues de este modo la sostenibilidad no está garantizada. Es necesario negociar con la comunidad y los líderes tradicionales, para sondear la ejecución de las soluciones que creemos más adecuadas. Ahí está la pericia de cada uno para liderar la negociación y saber si será menos costosa una retirada (una retirada a tiempo es una victoria) y la identificación de otros beneficiarios, o continuar con las negociaciones para conseguir un acuerdo y asegurar que éste se cumpla.

Construcción de un sistema de abastecimiento de agua, San Vicente (El Salvador), 2002

Durante mi estancia en el Distrito de Dadu, al sur de Pakistán sufrimos el rechazo inicial de las autoridades tradicionales de algunas aldeas, y de su población masculina, a una potencial intervención que identificamos para fortalecer las capacidades económicas de la mujer (talleres de costura; artesanía; etc.)

Mapa del Departamento de Sindh

 Mapa sur de Pakistán

Las autoridades tradicionales aducían que el papel de la mujer estaba adscrito a las labores familiares y expresaron su rechazo a que pudiesen salir de casa para ir a talleres de aprendizaje, y mucho menos para ir los mercados para hablar con otros hombres.

En resumen lo que nosotros percibíamos como vulnerabilidad, la población local lo veía como normal, y para ellos el peso de la tradición se imponía al potencial económico de las mujeres. Nosotros replicamos que nuestro papel no era generar problemas intrafamiliares sino apoyar a las familias más vulnerables, pero que si la voluntad de las aldeas era la contraria nosotros nos iríamos de allí no solo con el proyecto de costura y marketing sino con el resto de proyectos para los que esas aldeas habían sido preseleccionadas (construcción de letrinas; salud comunitaria; distribución de insumos agrícolas; etc.)

Finalmente se llegó a un acuerdo con las autoridades tradicionales para el empoderamiento femenino, en dicho acuerdo las autoridades locales tenían el derecho de supervisión del proyecto y de opinión sobre todo aquello que creían iba en contra de las costumbres locales con el fin de buscar posibles estrategias alternativas.

La ejecución del proyecto estuvo supervisado por reuniones periódicas (cada semana / quince días) entre los beneficiarios, las autoridades tradicionales y la Cruz Roja, durante las que se fueron limando muchas asperezas. Las reuniones sirvieron para acercar posturas y establecer una forma en la que las mujeres venderían sus productos sin contravenir las reglas locales.

Distribución de máquinas de coser a mujeres vulnerables

Para finalizar esta entrada al igual que en otra ocasión insistí en la empatía necesaria con el equipo local, me gustaría recalcar la necesidad de por un lado identificar a todos los actores a los que nuestra potencial intervención pueda influir, tanto negativa como positivamente, y mantener una comunicación fluida con todos ellos durante la identificación y ejecución del proyecto para conocer sus opiniones.

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Día del cooperante: Ser cooperante, ¿se hace o se nace?

Todos los 8 de septiembre, los actores de la Cooperación Española conmemoran el Día del Cooperante en honor a los y las profesionales que trabajan por el desarrollo sostenible y la lucha contra la pobreza junto a las poblaciones más vulnerables del planeta.

La fecha elegida para esta celebración hace también honor al día -8 de septiembre de 2000- en el que los dirigentes del mundo se reunieron, en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York, para aprobar la Declaración del Milenio. Comprometieron así a sus países con una nueva alianza mundial, la primera en la historia para reducir los niveles de extrema pobreza, para alcanzar una serie de objetivos a cumplir en los próximos años, los conocidos como los Objetivos de Desarrollo del Milenio. ​

Iñaki Sainz de Rozas Pertejo, estudió Geografía e Historia en la Universidad Complutense de Madrid, con una especialización posterior en los nacionalismos balcánicos y postsoviéticos.

Cooperante Iñaki Sainz de Rozas

En esta entrada, Iñaki, nos cuenta sus primeros pasos en Cooperación y hace una retrospectiva de sus orígenes y  de su amplia y dilatada experiencia en diversos continentes gestionando distintos tipos de proyectos.

Iñaki Sainz de Rozas Pertejo se une a la Comunidad de Aprendizaje de esta asignatura: Trabajo Social y Cooperación al Desarrollo #TSyCD


Los orígenes

Pues, los que habíamos nacido en el “Neolítico”, debíamos hacer el Servicio Militar Obligatorio,  o el Servicio Social Sustitutorio en su lugar. Ese fue mi caso, para hacer el Servicio Social Sustitutorio yo había sido asignado a un puesto de ayuda en carretera de Cruz Roja cerca de mi lugar de residencia, pero pensé que, por mi formación, podría encajar mejor en el Departamento de Cooperación Internacional.

Tras ponerme en contacto con Fernando Cuevas en el verano de 1999, y explicarle mi caso, solicitamos entre los dos el cambio de expediente dentro de Cruz Roja, y tres meses más tarde, el 27 de Septiembre de 1999, ¡voilá! empecé mi Objeción de Conciencia en ese Departamento y por tanto mi inmersión en el mundo de la Acción Humanitaria.

Mi carrera desde entonces se ha dividido en varias fases. En un primer momento estuve ligado a Cruz Roja durante cuatro años entre el trabajo en la Oficina Central y una primera misión en El Salvador.

Posteriormente trabajé en Ciudad Juárez (México) para organismos del Gobierno Federal mexicano y con organizaciones locales.

Después me reincorporé a Cruz Roja entre 2005 y 2012. Y desde entonces he trabajado con la organización Acción Contra el Hambre en Líbano

Mapa de Líbano

 y en marzo de 2016 he vuelto a Malawi por segunda vez.

Mapa de Malawi

Además he trabajado en otros países como Zambia, República Sudafricana, Namibia y en el  sureste asiático en Pakistán.

Mapa de Pakistán

Gestionando Proyectos

Yo siempre he gestionado proyectos pues los que tenemos una formación no técnica, somos considerados generalistas, y a lo que, en un principio, podemos aspirar es a la gestión de proyectos y de los fondos con los que financiar dichas actividades.

Gestión de proyectos

El trabajar en una organización generalista como Cruz Roja me permitió implicarme en proyectos de diferente naturaleza: Agua y Saneamiento, Salud, Desarrollo Comunitario, Medios de vida, Seguridad Alimentaria, etc.

Pero poco a poco me he ido especializando en proyectos de Seguridad Alimentaria, Medios de Vida, Generación de Ingresos, y reparto de dinero, y últimamente también me he implicado en la identificación de estrategias sectoriales.

Me ha permitido tener una versión más integradora de la Acción Humanitaria y de la Cooperación al Desarrollo. Y agudizar el análisis de los factores que potencian la vulnerabilidad de las poblaciones a las que apoyamos, algunos de los cuales tenemos la capacidad de revertir pero, en otros casos, su solución escapa fuera de nuestro alcance.

Desde mi punto de vista considero que el cambio generado en las poblaciones locales por un proyecto de Cooperación al Desarrollo está basado en procesos de aprendizaje de nuevas formas de vida; técnicas agrícolas; hábitos alimenticios; hábitos higiénicos, etc.

Por eso es importante tener en cuenta que el impacto de estos procesos requiere su tiempo. Por poner un ejemplo  “la gente no se lava las manos porque los agentes sociales les digamos varias veces que es bueno lavarse las manos” (¿cuántas veces nos decían de pequeños que no hiciésemos ruido al beber, y nosotros seguíamos sorbiendo del vaso?), si no que todo cambio requiere un proceso de aprendizaje y acompañamiento para supervisar la puesta en práctica de los nuevos hábitos y corregir posibles fallos y errores.

También es importante tener en cuenta que las soluciones que propondremos deberían apuntar hacia una sostenibilidad duradera en el tiempo, para lo cual por un lado es necesario buscar soluciones sencillas con las que la población esté familiarizada o pueda estarlo en un periodo corto de tiempo, y además analizar todos los factores (culturales, económicos, sociales, etc.) que podrían menoscabar esta sostenibilidad.

Proyectos agrícolas

Recuerdo que con el fin de fortalecer las actividades agrícolas locales, en una ocasión repartimos bombas de riego manuales entre los agricultores, el proyecto había sido apoyado por el Ministerio de Agricultura local y de hecho había sido una petición de los beneficiarios, que sabían de la existencia de dichos sistemas de riego y pensaban que era la solución para fortalecer su producción.

Pakistán. Registro de beneficiarios

Durante el primer año, tras las distribuciones de las bombas de riego, todo el proyecto fue viento en popa, las familias incrementaron su producción y el donante estaba encantado con ver los campos de maíz rebosantes. Sin embargo al identificar la solución con los beneficiarios, no tuvimos en cuenta la vida media de una bomba de riego, el desgaste de las piezas por su uso prolongado, ni la posibilidad de encontrar piezas de recambio en las proximidades de las aldeas donde trabajamos.

Al identificar el proyecto supimos que las piezas de recambio se vendían en la capital del país (a 100 kms. de distancia) y pensamos que los beneficiarios se podrían organizar para ir a comprarlas. Pero en nuestro razonamiento no tuvimos en cuenta los hábitos de vida locales, las rentas medias y el coste de la vida. Cuando cerramos el proyecto y empezaron a surgir los primeros problemas con las piezas, supimos que los agricultores no estaban dispuestos a hacer más de 40 Km de distancia y emplear más de un día en comprar los recambios. 40 kms. era el trayecto que un agricultor podía recorrer en un día en autobús para poder regresar en el mismo día a su aldea. EL recorrer mayores distancias significaba una mayor inversión en el viaje (mayor coste de transporte y coste para pernoctar), además suponía que el agricultor iba a desatender su ganado o sus actividades agrícolas durante al menos 48 horas, sin que le asegurase nadie que podría regresar a la aldea con las piezas de recambio o que debería emplear al menos otros dos días para recoger las piezas encargadas al proveedor.

Estos gastos y el tener desatender sus predios agrícolas suponían un riesgo que no podían permitirse los agricultores, por miedo a robos, y a otros factores, así que tras la finalización del proyecto y tras nuestra marcha de las aldeas, a medida que las bombas de riego se fueron estropeando, los agricultores regresaron a sus viejas formas de riego y a su agricultura de subsistencia.

Limitaciones

Como digo es importante saber que la ayuda a la Cooperación y la Acción Humanitaria no es una panacea con la que acabar con todos los males que acucian a las poblaciones vulnerables, si no que nuestro alcance es limitado, y es importante tener esto presente en determinados contextos, donde el peso de las tradiciones, la cultura o del sistema político nos impide un desarrollo de soluciones más pragmáticas (Pakistán, Afganistán, etc.)

Distribución de insumos agrícolas y ganaderos en Sindh (Pakistán)

Personalmente en Pakistán me costó tiempo admitir que el apoyo que prestaba al desarrollo de las poblaciones rurales (y en especial al de la mujer) se veía limitado por factores (religiosos, culturales, políticos y económicos) que estaban fuera de mi alcance, y eso supuso un desgaste emocional y psicológico importante, que la exigencia del trabajo en esos momentos no me lo permitía.

En este sentido es importante saber cuáles son nuestros limitantes anímicos y físicos, pues desgraciadamente no solemos estar preparados para trabajar en cualquier ambiente, y el ser demasiado ambiciosos en nuestras primeras misiones puede generar un desgaste físico y psicológico importante que nos ponen en riesgo a nosotros a nuestro equipo y al trabajo realizado. Países con situaciones complejas como Irak, Afganistán o Pakistán deben ser destinos para personas con cierto recorrido a sus espaldas, por el bien de la persona cooperante y por el bien de la organización.

Mi experiencia me ha enseñado, además, a saber que en muchas ocasiones las soluciones a los problemas de las poblaciones a las que apoyamos, se encuentran a la vuelta de la esquina. Con esto quiero decir por un lado que hoy en día casi todo está inventado, no estamos aquí para “inventar la rueda”, sino para aprender de experiencias anteriores, en el entorno donde nos desenvolvemos, que hayan tenido éxito y que, a través de nuestra acción, podamos mejorar su eficacia y eficiencia.

Líbano. Limpieza y desbroce de espacios públicos

Y por otro, que no es necesario importar soluciones endógenas para solucionar problemas locales, pues traer soluciones externas generará un gasto tecnológico, económico y un consumo de tiempo que en ocasiones no es asumible ni por la organización ni por el beneficiario. Todo lo contrario, en la búsqueda de la solución debe intervenir el beneficiario con el fin de facilitar su aprendizaje y su empoderamiento de la solución, que permita una sostenibilidad de la misma en el tiempo.

Antes de importar modelos de vivienda a la selva centroamericana, prefiero diseñar un modelo de casa más modesto con los beneficiarios, más acorde con sus medios de vida y sus capacidades financieras que permitan un mantenimiento adecuado.

El diseño de una solución en equipo, ayudará a ganarnos su empatía, conocer mejor las causas de su vulnerabilidad y a que los beneficiarios se adueñen y apropien de la solución con el fin de que sea más sostenible social y financieramente. En este sentido siempre es bueno que los beneficiarios tengan una aportación al proyecto, en forma de mano de obra, materiales, etc.

EL ser humano siempre valorará más aquello que le ha supuesto un coste, que aquello que se lo hayan dado de manera gratuita.

Para ir acabando

Por último quería recalcar que hoy en día es fundamental el conocimiento de idiomas para poder desarrollarse en este campo, ya no solo para abrir el ángulo de acción entre países anglófonos, francófonos, lusófonos, etc. sino porque el dominio del francés, del inglés y de otra lengua (árabe, swahili; etc.) permitirá el acceso a herramientas de trabajo en esos idiomas que de otra manera nos está vetada.

Alfabeto swahili

El aprendizaje de lenguas locales además de facilitar el trabajo en numerosos países nos aportará un mayor acercamiento a las poblaciones a las que queremos ayudar y a los equipos de trabajo locales. Es importante saber que en muchos casos nuestro trabajo depende de los equipos locales de trabajo que son los intermediarios entre nosotros y los beneficiarios, y que son nuestros ojos y oídos en el terreno. Yo suelo decir a mis equipos que yo estoy aquí para facilitar su trabajo, que ellos conocen a su gente y saben lo que necesitan y que en muchos casos yo soy un simple facilitador. Al igual que es bueno que el beneficiario se apodere del proyecto, también es bueno que el trabajador social se haga con el proyecto y que las soluciones a los problemas encontrados durante la ejecución del proyecto se trabajen en equipo. Que el equipo local no sienta que trabajan en una organización jerarquizada, si no que ellos vean que son partícipes en el desarrollo del proyecto y en la búsqueda de soluciones. La pérdida de interés hacia el proyecto por parte de los equipos locales solo puede ir en detrimento del proyecto.

Líbano. Limpieza de espacios públicos mediante actividades de «Cash for Work»

Es necesario, además, respetar los protocolos de seguridad establecidos por la organización para la que trabajamos, así como los hábitos tradicionales, la cultura y las formas de relación personal existentes, allá donde uno vaya. Esto parece obvio, pero tras 14 años de experiencia en el terreno os puedo asegurar que me he topado con todo tipo de situaciones bastante serias y embarazosas que, normalmente, estaban generados por una actitud errónea del delegado o del expatriado y que, no solamente dañaron la imagen del cooperante, si no de la institución a la que éste representaba, y ese tipo de heridas cuesta mucho resarcirlas.

Yo siempre digo que nosotros somos los representantes de la organización para la que trabajamos las 24 horas del día en nuestro lugar de destino, y eso hay que tenerlo en cuenta tanto para tomar decisiones profesionales como en nuestra vida privada, especialmente si nos encontramos en entornos complejos o aislados (la población local no nos conoce por nuestro nombre, si no por ser la persona de la organización para la que trabajamos).

Es necesario tener en cuenta que lo mejor para nuestra seguridad, y la de los equipos, es pasar desapercibido. Os puedo asegurar que en Pakistán fuera de mi equipo, nadie supo nunca que yo era europeo, pues me dejé barba e iba vestido a la manera local, que por otro lado era la mejor solución frente a los 52C que teníamos en verano. De esta manera, además, me gané la empatía de mi equipo y la de los beneficiarios.

Creo  que es práctico la especialización de las personas profesionales de la Cooperación, pero pienso que siempre hay que dejar una puerta abierta para poderse adaptar a los cambios que puedan venir en un futuro, y una sobrespecialización puede dificultar dicha adaptación, porque estás encasillado, o te encasillan, o por otras razones…

Lo que es fundamental hoy en día es la formación continua, con el fin de conocer las últimas herramientas y metodologías. El desarrollo de la Acción Humanitaria y la Cooperación al Desarrollo ha sido vertiginosa durante los últimos 20 años, incorporando herramientas nuevas que hacen más eficiente y eficaz el trabajo. Es recomendable estar al día de estas metodologías mediante cursos presenciales o en línea.

La experiencia personal me ha enseñado, que es difícil compaginar esta profesión con una vida familiar: o la pareja entiende y comparte nuestros objetivos y está dispuesta a sacrificar su vida profesional para acompañarnos o a pasar temporadas alejados el uno del otro; o somos célibes y nos mantenemos en un régimen ascético (todavía no conocí a nadie).

Si no entramos en ninguno de los casos anteriores, se avecinan nubarrones… Y ese desgaste emocional, os lo aseguro, pasa factura en el terreno. Porque como dicen en México: “amores de lejos, amores de pendejos” o “parejas de lejos, parejas de cuatro”.

En fin, fuera de bromas, creo que es importante también poder cubrir las necesidades anímicas de cada uno, especialmente cuando uno está trabajando en contextos complejos durante periodos prolongados, la falta de ese afecto o los problemas personales generados por una relación equívoca, puede afectarnos en el trabajo.

Seguridad de los cooperantes

Durante los últimos años hemos tenido varios ejemplos de este tipo de ataques, en el Sahel africano, Somalia, Yemen y Siria. Este tipo de acciones han ido dirigidas tanto contra personal local (los casos más comunes) como contra personal expatriado, en definitiva, contra personal humanitario.

Además con el desarrollo de las tecnologías y los satélites de alta definición, los bombardeos selectivos desde el aire, protagonizado por tropas regulares, se han multiplicado. El incremento de este tipo de ataques ha repercutido en el desarrollo de misiones humanitarias. Durante los últimos años se han denunciado bombardeos aéreos de misiones humanitarias en Siria, Afganistán, y un largo etc.

Por esta razón algunas organizaciones han optado por retirarse de algunas regiones, reestructurando su estrategia de acción a entornos más seguros. Otras han optado por operar únicamente con personal nacional, o enviar expatriados de origen y cultura parecida a la del lugar de operaciones, con el fin de reducir los riesgos.

Para evitar este tipo de riesgos en mi opinión habría que actuar en diferentes ámbitos:

  • Ámbito institucional las organizaciones internacionales, con Naciones Unidas a la cabeza, debería informar y negociar con las autoridades locales, tanto civiles como militares, sobre las acciones a desarrollar y sobre la creación de entornos más seguros para la acción humanitaria. Las vías de comunicación, en estas negociaciones, deben alcanzar a los dirigentes locales y los líderes de las tropas irregulares. Creo que el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) es una institución con un bagaje amplio en este tipo de acciones, con más de 150 años de experiencia negociando con los bandos en conflicto para asistir a la población afectada por los conflictos.
  • Ámbito de los profesionales sobre el terreno que deberíamos en primer lugar saber a qué entornos hemos sido destinados y quienes son los bandos en conflicto, conocer los usos y costumbres locales, con el fin de evitar asperezas y suspicacias, y mantener unas normas de visibilidad adecuadas con el fin de salvaguardar nuestra identidad.

Recuerdo que el edificio donde yo tenía mi oficina en la ciudad de San Vicente (El Salvador) lo había construido 15 años antes el CICR durante los años del conflicto civil que asoló aquel país, para ser un hospital. El edificio conservaba en el tejado, desde entonces, una “cruz roja” (símbolo protector) pintada de grandes dimensiones para que pudiese ser identificada por los bandos enfrentados durante sus bombardeos a la ciudad.

Sin embargo durante mi estancia en la ribera del Indo en Pakistán, se nos aconsejó tener un perfil bajo de visibilidad (únicamente los vehículos, pero no los edificios) con el fin de evitar el riesgo de que pudiésemos ser potenciales objetivos de secuestro.

Como trabajadores en entorno de riesgo, además, deberemos exigir a las entidades que nos contratan un “briefing de seguridad previo a nuestro traslado al lugar de operaciones mediante el que nos detallen la situación en la que se encuentra la región donde desarrollaremos el trabajo; el tipo de comunicación con los actores locales; los sistemas de comunicación y la estrategia de seguridad existente (en el que se incluyan, además, las medidas tomadas en el lugar de trabajo como en el lugar de residencia)  y el plan de emergencia en caso de tener que salir de la región.

Los planes de seguridad deberían incluir además el despliegue de un equipo sobre el terreno que se encargue de monitorizar la situación, comunicando a los equipos operacionales cualquier riesgo o cambio inesperado, con el fin de asegurar su integridad; de analizar y aprobar las infraestructuras elegidas como oficina o residencia del personal humanitario; de dar seguimiento diario a los desplazamientos del personal humanitario, con el fin de asegurar su integridad durante los trayectos y las visitas; y de actualizar periódicamente la estrategia de emergencia de acuerdo a la situación sobre el terreno.

Si la organización para la que vamos a trabajar no despliega, como mínimo, este tipo de medidas en zonas de conflicto o de riesgo, deberíamos plantearnos seriamente nuestro desplazamiento. Dar un paso atrás, a veces, evitará que asumamos riesgos inútiles.

Algunas instituciones además proveen de un «Emergency box», en el que se incluyen artículos de primera necesidad para el caso de que, el personal operacional se quede aislado por un empeoramiento repentino de la situación.

Por último en nuestro caso deberíamos, apoyar en la elaboración de los planes de contingencia de la zona de operaciones y asegurar sobre la fiabilidad del personal contratado, a través de cartas de referencia; etc., y sobre su comportamiento durante la ejecución de las actividades humanitarias, cumpliendo estrictamente las normas de seguridad y evitando demostraciones partidistas que pongan en riesgo la operación.

A pesar de todo, ejecutando éstas y otras prácticas de seguridad, no estamos exentos del riesgo que nos rodea en regiones con entornos volátiles, por lo que es importante mantener cierta perspectiva analítica con el entorno que nos rodea, y evitar caer en los relajamientos de las costumbres que la familiaridad con el ambiente pueda provocar, tanto en nosotros como en el personal a nuestro cargo. Además de mantener comunicación constante con la Unidad de Seguridad para informar sobre los cambios súbitos observados en el terreno y coordinar la evacuación del personal humanitario, si fuera necesario.

El objetivo de toda planificación en seguridad es evitar tomar riesgos estériles que conduzcan a situaciones que no tengan vuelta atrás o sean difíciles de revertir.

Muchas gracias por tu atención y como suele ser habitual se agradecen los comentarios.

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