Contribución al desarrollo en Zimbabue

En una Asamblea del Colegio de Trabajadores Sociales de Madrid, tuve la suerte de conocer a Carmencho Moreno, Trabajadora Social jubilada, que me habló con pasión de su hermano Agustín, que había sido misionero en Zimbabwe.

Gracias a ella, he podido entrar en contacto con Agustín, al que he tenido la inmensa suerte de conocer y al que he pedido esta colaboración, que espero que disfrutes.


Agustín Moreno Muguruza.  De padre andaluz y madre vasca.  Nacido (1938) en Paredes de Nava (Palencia).  Cursó sus estudios de Bachillerato en Arévalo (Ávila) y continuó como seminarista en Oviedo (Asturias) y en la Universidad Gregoriana de Roma (Italia).

Fue ordenado sacerdote en 1961.  Ha ocupado diversos cargos en la diócesis de Oviedo.

Se considera “multipátrida”,  ciudadano del mundo y eso le ayudó en su preparación para el salto a África.

En 1968 me uní al Instituto Español de Misiones Extranjeras, IEME.  Me enviaron a lo que entonces era Rhodesia, hoy Zimbabue.  He trabajado (durante 41 años) en las diócesis de Hwange

y Gokwe,

 

una de las zonas menos desarrolladas del país, en dónde había escasez de lluvias, tierras pobres, agricultura de subsistencia, ganadería precaria, comunicaciones difíciles, población escasa y dispersa, calor fuerte y presencia devastadora de enfermedades como la malaria, bilharzia (esquistosomiasis), kwashioskor (desnutrición proteica calórica), y últimamente el SIDA.

Todos los misioneros hemos dedicado mucho tiempo y esfuerzo a la cooperación al desarrollo.  Por haber sido varios años director diocesano de la Comisión de Servicio Social y Desarrollo, primero en Hwange y luego en Gokwe, he estado particularmente envuelto en esas tareas.

En Zimbabue me he dedicado intensamente al estudio de la lengua nambya, una de las dieciséis  que se hablan en el país.  Es muy minoritaria, postergada, pero importante en la zona de Hwange. Cuando yo llegué, no había nada escrito en nambya.  He publicado el primer diccionario y la primera gramática de esa lengua.

Por todo ese trabajo, me fue concedida en el año2007 por el Rey Juan Carlos I la Cruz de Isabel la Católica. El Ayuntamiento de Paredes de Nava (Palencia) me nombró (2010) hijo predilecto del pueblo.

 Proyectos de Desarrollo

Los proyectos relacionados con el  agua  –problema fundamental–  han sido los más numerosos: Pantanos, pozos, regadíos.  Durante algunos períodos, la Comisión contó con la ayuda de ingenieros especializados  –expatriados y voluntarios–, sobre todo para el diseño y construcción de (pequeños) pantanos.

En cuanto a los pozos (de hasta 100 m de profundidad), aparte de los muchos nuevos perforados, hemos rehabilitado otros que estaban inoperantes, debido principalmente a bombas de extracción de agua estropeadas;  con cuadrillas de mecánicos locales, formados para repararlas.  Este ha sido un trabajo muy apreciado por los beneficiarios.

  • Proyectos en el ámbito de la  agricultura  han incluido:
  • La compra de tractores, para ser utilizados en régimen de cooperativa.
  • Promoción de cultivos alternativos, más resistentes a la sequía.
  • Formación de líderes en técnicas agrícolas avanzadas.
  • Facilitar el acceso a semillas de garantía.
  • Transporte para la comercialización de productos del campo.
  • Proyectos de creación y apoyo a cooperativas de  pesca, en concreto en el lago Kariba.

Los proyectos de  ganadería  han sido pocos y modestos.  Sobre todo, cría de cabras (recordemos, resistentes a la mosca tsé-tsé), conejos y gallinas, en régimen de cooperativa.

En cuanto a la  educación, los proyectos han sido muy numerosos:

  • Construcción o rehabilitación de escuelas.
  • Becas para estudiantes.
  • Alfabetización de adultos.
  • También ha organizado la Comisión  cursillos de formación  (no sé si pueden catalogarse como “proyectos de desarrollo”, en sentido estricto), sobre diversas materias relacionadas con el desarrollo.  Algunos, dedicados a los miembros de la Comisión y delegados en las distintas zonas;  la mayoría, abiertos a todos los interesados.

En el ámbito de  sanidad, hemos proporcionado instrumental o ambulancias para algún hospital o clínica rural.  En  saneamiento, ha habido proyectos de construcción de letrinas, utilizando el popular modelo “Blair toilet, recomendado por el Ministerio para las zonas rurales, que no necesita agua.

También traídas de agua, lavaderos y abrevaderos comunales.

En todos esos campos tienen cabida los llamados microproyectos.  Modestos en su presupuesto  –hay un tope–,  son, sin embargo, enormemente populares y eficaces.  De algún modo, en ellos la participación de la comunidad local y su identificación con el proyecto es mayor.

Algunos proyectos han tenido como objetivo particular la  promoción y formación de la  mujer.  Pero en todos ha existido siempre una participación mayoritaria de las mujeres.  Lo de que la mujer en África no cuenta para nada, ni voz ni voto, es cosa del pasado (aunque todavía queda algo).  Hoy día la realidad es que las mujeres, sobre todo en las zonas rurales, son las locomotoras del desarrollo, en cada poblado y en las organizaciones zonales.  En cualquier comité es frecuente que la presidenta  –y, más frecuentemente aún, la tesorera–  sea una mujer.

Ayuda de emergencia

En casos excepcionales, debido a situaciones que reclaman atención urgente, la Comisión ha desarrollado también programas de ayuda de emergencia.  Suministro de  alimentos,  semillas,  mantas…  a los damnificados.  En algunos casos, la distribución de esta ayuda se ha hecho por medio de las misiones católicas, aunque, por supuesto, sin ninguna discriminación por motivos religiosos.  La única “discriminación” a la hora de elegir los beneficiarios ha sido su situación de necesidad.

En este punto de elegir los beneficiarios, hay un problema, debido al trasfondo cultural africano.  Un principio básico de la convivencia social es que todos han de ser iguales.  Nadie quiere destacar en cuanto al nivel de vida.  Si lo hace, se hace blanco de la envidia y de la sospecha de que ha utilizado, para prosperar, medios mágicos inconfesables;  también se expone a magias o hechicerías contra él.

Todos iguales, también a la hora de imponer cargas o de repartir beneficios.  “Todos somos pobres.  Todos tenemos que entrar en la lista y recibir la misma cantidad.”  Aunque esto suponga dividir entre miles una tonelada de harina, de modo que cada uno reciba una taza.

El problema se agrava por el hecho de que, aunque la Comisión supervise la selección de los beneficiarios, en último término es la comunidad local con sus líderes la que ha de hacer la lista concreta con todos los beneficiarios.  La mentalidad tradicional, los favoritismos, el miedo a suscitar envidias, protestas, rencillas, en un grupo social donde todos se conocen y tienen que convivir día tras día, son obstáculos para la selección de beneficiarios.  No obstante, a base de insistir en que no están en la misma situación el que tiene treinta vacas y la viuda con cinco gallinas, con el paso del tiempo se ha logrado bastante para cambiar la mentalidad y alcanzar una selección basada en criterios objetivos y justos.

Procedimiento y normas generales

La iniciativa para  identificar y proponer  un proyecto es casi siempre de la población.  Los delegados de la Comisión toman parte y elaboran un primer informe para presentar en la reunión plenaria, donde se decide la aprobación o no del proyecto.

La participación de la comunidad local es necesaria en todo el proceso: iniciación, realización y posterior mantenimiento del proyecto, asegurando su continuidad.  Ha de contribuir, sea en dinero, en materiales o en trabajo, a cubrir el presupuesto.  En el caso de un microproyecto, esa contribución se fija en el 25% del coste total;  en los proyectos de envergadura es menor.

La Comisión ha recibido financiación de organizaciones internacionales, católicas y no católicas, y también directamente de algunos gobiernos y de la Unión Europea.

Evidentemente, los donantes exigen transparencia en la administración de los fondos de ayuda: Informes detallados, comprobantes, etc. Y todo esto se procura cumplir escrupulosamente.

Coordinación y relación con el Gobierno

La Comisión siempre procura coordinar su actividad con los organismos y oficiales del Estado.  Como ejemplo: el director diocesano participa como miembro en las reuniones del Comité de Desarrollo de cada distrito.

Esta coordinación con el Gobierno ha tenido altos y bajos, en paralelo con los avatares de la situación política en Zimbabue, y de la relación Gobierno-Iglesia Católica.  Dejando aparte los años del Gobierno racista de la minoría blanca (1965 – 1979), tras la Independencia (1980) puede decirse, simplificando, que ha habido una primera época de buenas relaciones con el Gobierno elegido democráticamente, y una segunda de deterioro progresivo de esa relación, hasta llegar a colaboración prácticamente nula e incluso animadversión hacia la Comisión.

Al principio, el Presidente Mugabe (católico) se deshacía en alabanzas al trabajo de la Iglesia.  La relación con nuestra Comisión era fluida y, en general, amistosa.  Luego, a medida que el Gobierno se ha ido haciendo cada vez más dictatorial y corrupto, y los obispos han denunciado sus abusos, la crítica y oposición a la Iglesia se ha hecho fuerte y declarada.

Las ONG internacionales no aceptan canalizar su ayuda a través del Gobierno, mientras que confían en las Iglesias, y ciertamente en la Católica, que es sin duda la que más trabaja en el campo del desarrollo.  Esto humilla e irrita al Gobierno.  Acusa a la Iglesia de utilizar la ayuda para desacreditarlo a los ojos de la población y provocar su caída.  También proclama que esa ayuda se da solamente a los miembros de la oposición política.  Sin embargo, el que realmente discrimina es el Gobierno;  si distribuye alguna ayuda, para recibirla es necesario presentar el carné de afiliación al partido en el poder.

Últimamente el Gobierno ha querido controlar el trabajo de las ONG, exigiendo informes y cuentas, y ha puesto muchas limitaciones a ese trabajo, con leyes draconianas.  Varias veces ha amenazado con prohibir totalmente sus operaciones en Zimbabue y expulsar del país a sus representantes.

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Referencias:

Foto Agustín Moreno Muguruza

4 comentarios en “Contribución al desarrollo en Zimbabue

  1. Un post muy interesante para cerrar la asignatura.
    Pese a no ser una mujer católica he de reconocer que la Iglesia tiene grandes proyectos de desarrollo en las zonas más vulnerables y alejas. He de reconocer el merito de la Iglesia por ser una fuente incombustible en estos países.
    Dentro del Blog he de reconocer que me ha llamado mucho la atención el párrafo, breve, pero conciso del que se habla de los micro-proyectos. Como bien hemos venido viendo a lo largo de toda la asignatura, muchas mujeres son las pioneras en la creación de estos micro-proyectos, en nuestro mapa para geolocalizar proyectos muchas compañeras y compañeros hemos compartido micro-proyecto impulsados por mujeres y/o para mujeres, Le invito a ver este blog, para el que tiene el enlace en una de las entradas del Blog del profesor.
    Me resulta curioso saber que en esta localidad de la que hablamos apenas, se han creado proyectos de ganadería. Probablemente la dieta de estos países, al igual que en Asia, se base mucho en el consumo de las legumbres y verduras. La ganadería puede que no solamente se use para el consumo de carne si no también para el comercio. Una vez leído, me he puesto a pensar en que tipo de proyectos generaría yo entorno a la ganadería y apenas se me han ocurrido por lo que puedo llegar a entender esta falta de proyectos en este sentido debido a la complejidad del mismo tema, sin embargo, sigue sorprendiéndome.
    Como he comentando antes un post muy interesante, muchas gracias.

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    • Amiga Paula: Veo que te ha impresionado el párrafo sobre los micro-proyectos. Sí, realmente son muy interesantes en cuanto a contribución al desarrollo, a pesar de su aparente modestia. Sobre todo por la más intensa y directa participación de la comunidad local.
      Con relación a los proyectos centrados en la ganadería, yo tampoco sabría encontrar una respuesta convincente acerca de por qué han sido tan poco numerosos (comparándolos con los centrados en el agua, agricultura, educación). Tu observación sobre la dieta es correcta: La carne sólo se come en los días de fiesta. Lo mismo sobre el ganado (vacuno, en este caso) usado no tanto para el consumo cuanto para el comercio (especialmente a la hora del matrimonio, dote que ha de pagar el novio a la familia de la novia). En las zonas donde yo he trabajado la gente tiene pocas vacas; por pobreza y por la presencia de la mosca tsé-tsé, aunque eso se va venciendo.
      Un cariñoso saludo, Agustín Moreno.

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  2. Un post muy interesante pues desconocía las características de este lugar. La parte en la que se narra la historia de Zimbabue, me ha recordado lo esencial que es situar históricamente el sitio donde se va a trabajar, ya que el desconocimiento de este nos puede perjudicar a la hora de trabajar en un proyecto.

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    • Amiga Cristina: Ciertamente es muy importante –a la hora de cooperar en el desarrollo de un país o de una zona– conocer la historia y también el tejido social, cultura, condicionamientos de la comunidad local.
      Si en la brevedad de mi testimonio he contribuido de algún modo a dar algo de luz sobre ese aspecto, me alegro. Sigue adelante con tu interés.
      Agustín Moreno.

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