Términos imprescindibles en el ámbito de la cooperación internacional

Para familiarizarnos y afianzar algunos de los términos más habituales en el ámbito de la Cooperación Internacional, a continuación te muestro una selección de definiciones y conceptos con los que hemos venido trabajando durante el cuatrimestre docente de impartición de la asignatura Trabajo Social y Cooperación al Desarrollo #TSyCD en este curso 2018 – 2019:

  • Acción Humanitaria
  • Árbol de Objetivos
  • Árbol de Problemas
  • Asilado
  • Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD)
  • Catástrofe
  • Código de Conducta de Acción Humanitaria
  • Coeficiente de Gini
  • Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD)
  • Cooperación para el Desarrollo
  • Crowdfunding
  • Desarrollo
  • Desarrollo humano
  • Desarrollo Sostenible
  • Desigualdad
  • Desplazado
  • Derechos Humanos
  • Emergencia compleja
  • Intervención Humanitaria
  • Matriz de Planificación de un proyecto
  • Migrante
  • OCHA o OCAH
  • Plan Marshall
  • Preparación ante desastres
  • Proyección de Peters
  • Proyecto
  • Proyecto de Impacto Rápido
  • Proyecto Esfera
  • Refugiado
  • Vulnerabilidad

Cómo método de estudio, te sugiero que lo definas con tus propias palabras y utilizando entre 150 y 200 como máximo y que selecciones entre tres (3) y cinco (5) palabras clave que consideres fundamentales que deban aparecer en su definición.

A modo de sugerencia, y entre otras fuentes, puedes consultar el Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo

Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo

o también revisar estas Definiciones de usuarios en cooperación al desarrollo.

Por otra parte, reflexiona, busca e investiga sobre estos otros conceptos más amplios, como temas a desarrollar.

La extensión del tema a desarrollar debe oscilar entre las 1.500 palabras aproximadamente. Te ayudará en el proceso de estudio si defines entre cinco (5) y diez (10) palabras clave que consideres fundamentales que deban aparecer en el texto o resumen del tema propuesto.

Si localizas algún vídeo, audio, infografía, imagen, etc. que ayude a comprender estos términos, puedes compartirlo a través de Twitter usando siempre la etiqueta #TSyCD y haciendo las correspondientes menciones.

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Términos y definiciones habituales en el ámbito de la cooperación internacional

Para familiarizarnos y afianzar algunos de los términos más habituales en el ámbito de la Cooperación Internacional, a continuación te muestro una selección de definiciones y conceptos con los que hemos venido trabajando durante el cuatrimestre docente de impartición de la asignatura Trabajo Social y Cooperación al Desarrollo #TSyCD en este curso 2017 – 2018:

  • Acción Humanitaria (Belén Pérez)
  • Árbol de Objetivos (Cristina del Río)
  • Árbol de Problemas (Paula Sánchez)
  • Asilado (Alli Kaufman)
  • Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) (Belén Pérez)
  • Catástrofe (Cristina del Río)
  • Código de Conducta de Acción Humanitaria (Alli Kaufman)
  • Coeficiente de Gini (Alli Kaufman)
  • Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) (Nick Gavio)
  • Cooperación para el Desarrollo (Laura Gaviria)
  • Crowdfunding (Paula Sánchez)
  • Declaración Universal de los Derechos Humanos (Belén Pérez)
  • Desarrollo (Nasolo Ortego)
  • Desarrollo humano (Nasolo Ortego)
  • Desarrollo Sostenible (Vale Betroni)
  • Desigualdad (Paula Sánchez)
  • Desplazado (Vale Betroni)
  • Derechos Humanos (Nick Gavio)
  • Educación para el Desarrollo (Cristina del Río)
  • Emergencia compleja (Laura Gaviria)
  • Intervención Humanitaria (Alli Kaufman)
  • Matriz de Planificación de un proyecto (Laura Gaviria)
  • Migrante (Paula Sánchez)
  • OCHA o OCAH (Vale Betroni)
  • Plan Marshall (Vale Betroni)
  • Preparación ante desastres (Nick Gavio)
  • Proyección de Peters (Nick Gavio)
  • Proyecto (Laura Gaviria)
  • Proyecto de Impacto Rápido (Nasolo Ortego)
  • Proyecto Esfera (Nasolo Ortego)
  • Refugiado (Paula Sánchez)
  • Vulnerabilidad (Vale Betroni)

Los pasos a seguir son los siguientes:

  1. Selecciona uno o varios de los términos con los que más te identifiques o guste
  2. Indica el / los término/s que seleccione/s en los comentarios, para que te sea asignado y tus compañeras/os vean los que has elegido y puedan seleccionar otros.
  3. Defínelo preferentemente con tus propias palabras y utilizando entre 150 y 200 palabras como máximo.
  4. Haz una propuesta de entre tres (3) y cinco (5) palabras clave que consideres fundamentales que deban aparecer en su definición.

A modo de sugerencia, y entre otras fuentes, puedes consultar el Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo

Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo

o también revisar estas Definiciones de usuarios en cooperación al desarrollo.

Por otra parte, reflexiona, busca e investiga sobre estos otros conceptos más amplios, como temas a desarrollar. Indica tu elección en la sección de comentarios del blog.

La extensión del tema a desarrollar debe oscilar entre las 1.500 y 2.000 palabras aproximadamente.

Haz una propuesta de entre cinco (5) y diez (10) palabras clave que consideres fundamentales que deban aparecer en el desarrollo del tema propuesto.

Si localizas algún vídeo, audio, infografía, imagen, etc. que ayude a comprender estos términos, puedes compartirlo a través de Twitter usando siempre la etiqueta #TSyCD y haciendo las correspondientes menciones.

Una vez que hayas elegido algunos de los términos y el tema, debes definirlo y desarrollarlo en el documento colaborativo “Glosario de términos” creado en Google Drive, al que puedes acceder pulsando este enlace.

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El Enfoque basado en los Derechos Humanos en proyectos de Cooperación

Esta entrada ha sido elaborado por Ramón Esteso Mesas Graduado en Trabajo Social y actualmente trabaja en la Unidad de Programas Internacionales en sedes autonómicas  de Médicos del Mundo España, organización con la que lleva vinculado desde los últimos catorce años, simultaneando el trabajo en exclusión social en España con pequeñas colaboraciones en proyectos de cooperación en las áreas de prostitución y trata de personas, inmigración o diversidad sexual.

Anteriormente ha sido delegado internacional de Cooperación de Cruz Roja Española en Albania.


Los Derechos Humanos son garantías jurídicas universales que protegen a los grupos e  individuos contra acciones y omisiones que interfieren con las libertades y los derechos fundamentales y con la dignidad humana. La legislación en materia de derechos humanos obliga a los gobiernos (principalmente) y otros titulares de deberes a hacer ciertas cosas y les impide hacer otras.

Entre las características principales de los derechos habría que citar las siguientes:

  • Son universales, derechos inalienables de todos los seres humanos;
  • Se centran en la dignidad intrínseca y el valor igual de todos los seres humanos;
  • Son iguales, indivisibles e interdependientes;
  • No pueden ser suspendidos o retirados;
  • Imponen obligaciones de acción y omisión, particularmente a los Estados y los agentes de los Estados;
  • Han sido garantizados por la comunidad internacional:
  • Están protegidos por la ley;
  • Protegen a los individuos y, hasta cierto punto, a los grupos.

Las normativas en materia de derechos humanos se han ido definiendo cada vez mejor en las últimas décadas. Recogiéndose en ordenamientos jurídicos nacionales, regionales e internacionales, constituyen un conjunto de normas de actuación respecto de las que pueden exigirse responsabilidades a los titulares de obligaciones de todos los niveles de la sociedad y en especial a los órganos del Estado. El cumplimiento de los compromisos contraídos en virtud de tratados internacionales de derechos humanos es vigilado por comités de expertos independientes denominados “órganos creados en virtud de los tratados”, que también ayudan a aclarar el significado de los distintos derechos humanos.

Por ejemplo, los convenios y normas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) protegen específicamente los derechos laborales, y el Derecho Internacional Humanitario se aplica a los conflictos armados y tiene mucho en común con la legislación de Derechos Humanos [1].

¿Cuál es la relación del Trabajo Social y los Derechos Humanos?

La forma en que la profesión se centra en las necesidades humanas determina su convicción de que la índole fundamental de esas necesidades exige que se satisfagan, y no por decisión personal, sino como un imperativo de justicia básica. Por ello, el trabajo social avanza hacia la consideración de los derechos humanos como el otro principio de organización de su práctica profesional. La transición de la orientación hacia las necesidades a la afirmación de los derechos se ha hecho imprescindible porque es preciso satisfacer las necesidades sustantivas tangibles. Una necesidad sustantiva puede traducirse en un derecho positivo equivalente y el goce de ese derecho es algo que se espera faciliten el Estado y entidades más allá del Estado.

El Trabajo Social se ocupa de la protección de las diferencias individuales y entre grupos. A menudo tiene que mediar entre particulares y el Estado u otras autoridades, defender causas determinadas y brindar protección cuando la acción estatal en pro del bien común amenaza los derechos y libertades de personas o grupos determinados (por ejemplo, denegación de asistencia sanitaria o conflictos de vivienda que dejan a personas y familias sin hogar).

Son muchísimos los y las trabajadoras sociales que sobre el terreno tienen conciencia de que sus preocupaciones guardan estrecha relación con el respeto de los derechos humanos. Aceptan la premisa de que los derechos humanos y las libertades fundamentales son indivisibles y de que es imposible la plena realización de los derechos civiles y políticos si no se disfrutan los derechos económicos, sociales y culturales. Creen que el logro de un progreso duradero en la aplicación de los derechos humanos depende de políticas nacionales e internacionales eficaces de desarrollo económico y social. Su conocimiento directo de las condiciones de los sectores vulnerables de la sociedad hace que los y las profesionales del trabajo social sean útiles en la formulación de políticas sociales.

Los Derechos Humanos son inseparables de la teoría, los valores, la ética y la práctica del Trabajo Social. Hay que defender y fomentar los derechos que responden a las necesidades humanas; y esos derechos encarnan la justificación y la motivación de la práctica del trabajo social. Por consiguiente, la defensa de esos derechos debe formar parte integrante del trabajo social, aunque en los países que viven bajo regímenes autoritarios esa defensa puede tener graves consecuencias para los trabajadores sociales profesionales [2].

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[1] Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos

[2] Derechos humanos y trabajo social. Manual para Escuelas de Trabajo Social

El acceso al agua como estrategia de lucha contra la pobreza

He tenido la inmensa suerte de conocer, compartir ideas, proyectos, debatir y discutir sobre diversos aspectos de la Cooperación Internacional con Álvaro Hernán Montoya Ramírez, que es Ingeniero Agrónomo de origen colombiano,  Máster en Recursos Hídricos y Doctor en Ciencias Ambientales. Experto en Agua, Agricultura, Medioambiente y Cambio Climático y cuya trayectoria profesional se enmarca en la docencia y la investigación universitarias, la Cooperación Internacional, la Administración Pública y  la consultoría.

Recientemente prestó sus servicios en el Área de Medio Ambiente del Instituto Complutense de Estudios Internacionales (ICEI), al tiempo que colabora con varios grupos de investigación y centros de estudios en España y Colombia.

Le he invitado a que colaborase con un post, sobre el acceso al agua en los proyectos de cooperación internacional.

Álvaro H. Montoya Ramírez


Un largo (y aun inconcluso) camino  hacia el reconocimiento del agua como  derecho humano básico

Quizás por haber nacido y crecido en Colombia, un país privilegiado como muy pocos en cuanto a riqueza natural, pero al mismo tiempo -y en medida similar- tan duramente castigado por la inequidad social, en mi proceso de formación académica y desempeño profesional he tomado conciencia sobre la estrecha conexión existente entre medioambiente y desarrollo. Como bien recoge el Programa 21, emanado de la Cumbre de la Tierra de Río 1992,

Logotipo Cumbre de la Tierra

esta interacción es de doble vía: por un lado, un individuo o colectivo pobre, en su legítimo afán de subsistencia, puede hacer un uso insostenible de los recursos naturales y, por otro lado, el agotamiento de la base natural por cuenta de una actividad socioeconómica abusiva puede generar pobreza en la población, o agudizarla.

En mi tesis doctoral me propuse ahondar en el conocimiento de tal interacción. Concretamente, analicé el vínculo entre el acceso al agua y la pobreza rural en Colombia. Uno de los estudios de caso de la investigación consistió en evaluar el impacto generado por un proyecto de agua, saneamiento básico y seguridad alimentaria sobre la población objetivo, en términos de reducción de pobreza y rentabilidad financiera, económica y social. El proyecto había sido ejecutado en 2004 por Acción contra el Hambre – España con financiación de la AECID, en el marco de un paradisiaco rincón del Caribe. La estancia en terreno que este estudio llevó aparejada me brindó la invaluable oportunidad de palpar otras realidades de mi propio país, ciertamente desconocidas para mí hasta entonces  y, de paso, me introdujo de lleno en el campo de la Cooperación Internacional al Desarrollo y la Acción Humanitaria –tan apasionante como complejo-, al cual me he mantenido ligado por un espacio que ya va rondando los diez años.

En gran parte el fruto de esa experiencia es el que deseo compartir aquí, por invitación de mi amigo Fernando, con ocasión de la celebración del Día Mundial del Agua.

Logotipo Día Mundial del Agua

Esta disertación adopta una perspectiva algo más teórica y menos práctica que la de los colaboradores que me han precedido en este blog. Mi propósito con esta aportación es mostrar las múltiples vías a través de las cuales la disponibilidad de unos servicios hidráulicos apropiados condiciona el potencial de desarrollo y bienestar de cualquier persona o grupo humano.

Intento así, con un Enfoque Basado en Derechos, llamar la atención sobre el alto grado de responsabilidad que encierra para la comunidad internacional la garantía de provisión de tales servicios a la población desfavorecida de los países en vías de desarrollo, como un instrumento clave de solidaridad global.

El núcleo de este artículo coincide con un escrito publicado originalmente en 2013 por la revista Árbol de Tinta, editada por la Universidad de Ibagué (Colombia) pero situado en el actual contexto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que rigen la Agenda Internacional de Desarrollo entre 2015 y 2030.

Objetivos de Desarrollo Sostenible – ODS

  1. INTRODUCCIÓN

A día de hoy, para cualquier persona mínimamente informada, oír hablar de la abundancia de agua en la Tierra e, incluso, de su presencia en otros planetas, satélites y cuerpos del sistema solar (y del universo), así como de su condición imprescindible e insustituible para todas las formas de vida conocidas, incluida la humana, resulta redundante y, quizás precisamente por ello, hasta anodino.

A fuerza de costumbre, frases tan trilladas como que “el agua es vida”, terminan convirtiéndose en expresiones vacías de contenido que, a la larga, ya no consiguen transmitir con igual fuerza la irrebatible idea originaria que encierran. Sin embargo, de ningún modo ese aparente carácter elemental debería ser interpretado como una pérdida de vigencia en el tiempo.

Por otro lado, visiones, por desgracia aun no del todo superadas, como aquélla que se refería al agua como un ‘recurso natural renovable’, que si bien es ajustada en el sentido literal del término, también es cierto que ha conducido –y sigue conduciendo- a esquemas de gestión inadecuados, caracterizados por el despilfarro y el maltrato de los que ha sido objeto este recurso, tan esencial para la vida, tal como se ha pregonado hasta la extenuación.

No obstante, hay que reconocer que hasta aquí nos seguimos moviendo en el predecible terreno de las obviedades, de las “verdades de Perogrullo”, de los lugares comunes que, al igual que las frases de cajón, con el tiempo, en poco o nada contribuyen a formar conciencia sobre la enorme importancia del agua, y la impostergable necesidad de manejarla con juicio. Con inteligencia.

Dentro de dicho propósito, aquí en lo sucesivo se pretende aportar una revisión que, a su vez, dé lugar a una reflexión, en torno al papel que puede jugar el agua o, más exactamente, el acceso a agua segura [1], como estrategia de lucha contra la pobreza. A tal efecto, y dada la restricción de espacio, se omitirán cifras y estadísticas que, si bien, podrían reforzar los argumentos, se hallan profusamente disponibles en numerosas fuentes, tanto en soporte editorial como electrónico, y al alcance de cualquier lector/a interesado en la temática.

Para entrar en materia, conviene sentar la noción misma de pobreza, más allá de su percepción más o menos intuitiva. En palabras del filósofo y economista Amartya Sen, premio Nobel de Economía 1998 y precursor del concepto de Desarrollo Humano, la pobreza puede entenderse como la “privación de las libertades fundamentales de que disfruta el individuo para llevar el tipo de vida que tiene razones para valorar”. Resulta claro entonces que pobreza es mucho más que insuficiencia –o carencia- de renta sino que, más bien, este problema multidimensional ha de ser entendido como deficiencia de capacidades, por parte de individuos y colectivos, para poder llevar adelante una vida digna.

Desde esta óptica, procede ahora establecer vínculos entre agua y pobreza, los cuales abarcan desde salud y educación, hasta cultura y religión, tal como a continuación pasa a comentarse:

  1. INTERACCIÓN AGUA-POBREZA

Para empezar, qué duda cabe acerca del carácter irremplazable del agua limpia y suficiente para preservar la salud humana, con fines de hidratación, alimentación e higiene. A pesar del constante progreso observado durante las últimas décadas, aun lucen escandalosos los datos de morbilidad y mortalidad –gástrica, respiratoria, cutánea-, ligados al inadecuado acceso a agua potable y saneamiento básico en extensas zonas de países en vías de desarrollo y, de modo más acusado, en entornos rurales y peri-urbanos.

Sobra decir que una salud precaria limita el potencial -escolar primero y laboral después- de cualquier sujeto; por lo cual el acceso a agua segura supone un requisito sine qua non para atacar la propagación intergeneracional de la pobreza, o sea, esa falaz ‘predestinación’ a vivir en medio de la privación.

En estrecho vínculo con el aspecto sanitario, la insalubridad característica de muchas infraestructuras escolares (colegios), por falta de servicios idóneos de agua y saneamiento, atenta contra la misión formadora que éstas deberían cumplir, reforzando así el círculo vicioso de la pobreza: un niño pobre no cuenta con las garantías locativas mínimas para desarrollar las habilidades y destrezas que luego le permitirían modificar positivamente su situación.

En tal orden de ideas, resulta llamativo observar cómo la ausencia de baterías sanitarias segregadas por sexo, llega a imponer un severo obstáculo para la entrada de las niñas a la escuela en determinados entornos socio-culturales como el musulmán, por ejemplo. Esto repercute, pues, en una fuerte merma de las capacidades de la mujer, desde la infancia misma.

Queda así al descubierto un evidente nexo entre agua, pobreza y género. Se habla mucho de la ‘feminización de la pobreza’, entendida como una incidencia desproporcionada de la pobreza entre la población femenina. Al margen de divergencias conceptuales sobre la validez del término, es innegable que la mujer se relaciona con el agua de un modo particular, diferente al varón y, en consecuencia, desempeña un rol específico como administradora, usuaria y proveedora de agua, tanto en la familia como en la comunidad.

En lugares aquejados por deficiente suministro hídrico, el acarreo de los volúmenes de agua necesarios para intentar satisfacer el consumo humano y el uso doméstico de la familia -lo cual no siempre se consigue-, es una tarea que recae casi en exclusiva sobre la mujer, desde muy temprana edad: caminatas kilométricas de varias horas diarias, soportando un peso físico en ocasiones desproporcionado.

Mujeres acarreando agua

Así, la mujer se ve excluida del espacio escolar como niña, y del mercado laboral como adulta, y hasta expuesta a riesgos sobre su integridad personal (lesiones, agresiones, violaciones). Tan asimétrica responsabilidad retroalimenta la ‘feminización de la pobreza’ y, a la larga, induce sometimiento y falta de autonomía para la mujer.

Al hilo de lo que ha dado en denominarse ‘empoderamiento de la mujer’, durante la última década se ha llamado la atención sobre los incuestionables beneficios que aporta el adecuado acceso al agua con fines productivos, a nivel de hogar o minifundio, para mujeres pobres, habitantes de zonas rurales y peri-urbanas. Estas actividades económicas consisten en producción de bienes y prestación de servicios a baja escala, y se traducen principalmente en generación de renta y empleo, y seguridad alimentaria; y son extensibles a otros grupos vulnerables, tales como pequeños campesinos o minorías étnicas.

Esta mirada alternativa al potencial productivo del agua complementa la visión tradicional del recurso como insumo indispensable para todos los sectores extensivos con fines comerciales (agricultura, ganadería, industria, energía, minería, comercio, turismo), con su efecto dinamizador sobre el conjunto de la economía, que puede abarcar generación de renta y empleo para amplias capas de población en situación de pobreza; además de la redistribución de riqueza que puede operar el Estado a través de servicios sociales financiados vía impuestos, regalías y divisas provenientes de tales actividades productivas.

  1. DERECHO AL AGUA Y AGENDA INTERNACIONAL DE DESARROLLO

A lo largo del presente siglo, este entramado de interrelaciones entre agua y pobreza ha originado un fuerte movimiento social, académico y político, que propugna el reconocimiento del agua como derecho humano básico, como quiera que el acceso a agua segura condiciona la satisfacción de otros tantos Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC), empezando por el propio derecho a la vida, la salud o la alimentación, hasta el derecho a la cultura o la práctica religiosa, pasando por el derecho a la educación o el trabajo.

De este modo, se habla de que toda persona, por el solo hecho de serlo, debe disponer de, al menos, un volumen de 20 litros diarios de agua limpia

Bidón de 20 litros de agua

 

para satisfacer sus requerimientos más esenciales, a un precio asequible, o incluso gratis en caso de no poder sufragarlo. Por desgracia, esta iniciativa ha chocado con la férrea oposición, más o menos velada, de fuertes grupos de presión, tales como lobbies empresariales que visualizan el agua más como mercancía que como derecho. Viendo el actual panorama mundial, todos, como especie humana, hemos de entonar un sonoro mea culpa, al admitir que aun nos situamos demasiado lejos de honrar este ineludible compromiso moral.

Con todo, no deberían ignorarse pasos tan significativos como la declaración del agua potable y el saneamiento básico como derecho humano esencial, por parte de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en 2010. Otro debate sería su implementación mediante políticas concretas.

También en el seno de la ONU, al igual que de gobiernos nacionales, centros de pensamiento y organizaciones de la sociedad civil, existió un alto grado de consenso en torno al rol protagónico que jugaba el agua en el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), el mayor pacto global de lucha contra la pobreza alcanzado hasta entonces en la historia de la humanidad, pese a las múltiples –y a menudo justificadas- críticas de que fueron objeto.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) tomaron el relevo a los ODM, una vez se agotó el horizonte de implantación de éstos, al concluir el año 2015, con la vista puesta en los quince años subsiguientes, esto es, hasta 2030. Es justo admitir que en su concepción, diseño y estructura la comunidad internacional realizó genuinos esfuerzos por capitalizar los aprendizajes derivados de los ODM. Aun así, esta Nueva Agenda de Desarrollo Sostenible configurada por los ODS no se halla exenta de cuestionamientos, que no se pretende aquí discutir.

Lo que sí procede ahora es llamar la atención sobre el carácter decisivo que, en mayor o menor medida, unos servicios de agua adecuados encierran para el cumplimiento de todos los ODS, más allá de que sólo uno de ellos (el número 6) se ocupe explícitamente del sector de agua potable y saneamiento básico.

Esta afirmación es evidente para, al menos, los primeros quince objetivos (de un total de 17), y se sustenta en los razonamientos previamente expuestos: ¿acaso cabe alguna duda sobre las múltiples y complejas interrelaciones que conectan al agua con las metas trazadas en materia de renta, alimentación, salud, educación, género, energía, empleo, industria, infraestructura, equidad, habitabilidad, producción, consumo o medioambiente? Seguramente no.

IDEA FINAL

Ya para finalizar, sólo resta sugerir la adaptación de estas ideas, quizás algo genéricas, al contexto socioeconómico y medioambiental de cada país, zona o comunidad, lo cual pasa necesariamente, por un lado, por el análisis de los determinantes de la pobreza, y por la evaluación del estado de los recursos hídricos, por otro; todo ello a fin de incorporar la lucha contra la pobreza como criterio central dentro de la gestión del agua en un entorno concreto. Cabe pues esperar que el aprovechamiento racional de los recursos naturales incluido, como no, el agua, constituya una estrategia efectiva para mejorar las condiciones de vida de miles de millones de seres humanos en todo el mundo.

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[1] Condiciones apropiadas de cantidad, calidad y disponibilidad.

Desarrollo sostenible y la música del reciclaje

En la Cumbre para el Desarrollo Sostenible, que ha tenido lugar en septiembre de 2015, los Estados Miembros de la ONU aprobaron la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que incluye un conjunto de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para poner fin a la pobreza, luchar contra la desigualdad y la injusticia, y hacer frente al cambio climático.

Esta nueva agenda y objetivos, pretenden reforzar de una manera más amplia los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) aprobados por Naciones Unidas en el año 2.000, y ampliar el séptimo que se refería a “Garantizar la sostenibilidad del Medio Ambiente

Según la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo, 1988 el Desarrollo Sostenible, es aquel que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades.

El desarrollo sostenible exige esfuerzos concertados para construir un futuro inclusivo, sostenible y resiliente para las personas y para el planeta.

Para alcanzar el desarrollo sostenible es fundamental armonizar tres elementos básicos:

  • el crecimiento económico,
  • la inclusión social y
  • la protección del medio ambiente.

Estos elementos están interrelacionados y son todos esenciales para el bienestar de las personas y las sociedades.

La erradicación de la pobreza en todas sus formas y dimensiones es una condición indispensable para lograr el desarrollo sostenible. A tal fin, debe promoverse un crecimiento económico sostenible, inclusivo y equitativo, creando mayores oportunidades para todos, reduciendo las desigualdades, mejorando los niveles de vida básicos, fomentando el desarrollo social equitativo e inclusivo y promoviendo la ordenación integrada y sostenible de los recursos naturales y los ecosistemas.

A continuación  se exponen varios ejemplos de mala gestión ambiental, de los que apenas podemos encontrar referencias en los medios de comunicación, pero que sin duda, durante los últimos 15 años, han padecido un progresivo deterioro.

 Una situación poco mediática y desconocida, es la situación que desde hace varios años se vive en el Mar de Aral.  Situado en Asia Central

El Mar de Aral era la cuarta superficie acuática interior del planeta. Dos ríos vierten sus aguas, el Syr Dariá y el Amú Dariá.

El Syr Dariá es el río más grande de Asia Central (tres veces el río Ebro en España) y en su cuenca están las principales regiones productoras de algodón en Uzbekistán y otras plantaciones en Kazajstán y Tayikistán.

El Amú Dariá nace en las montañas de Afganistán y atraviesa Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán.

Con los planes quinquenales centralistas de la Antigua Unión Soviética se decide transformar las cuencas de ambos ríos en inmensos campos de producción agrícola a través de la irrigación.

Hay que tener en cuenta y recordar, que la principal actividad del Mar de Aral era la industria pesquera que proporcionaba más de 50.000 toneladas anuales, siendo la forma de trabajo de varios miles de personas.

El Mar de Aral ha reducido su superficie de 66 mil kilómetros cuadrados a 26 mil (casi dos terceras partes). Ha perdido superficie de agua equivalente a la superficie de la región de Aragón y se ha convertido en un desierto salino.

El principal puerto pesquero, Aralsk, hoy se encuentra a 80 kms. de sus aguas.

 

Otro ejemplo radicalmente diferente, pero también muy preocupante es la situación de la llamada “Isla de la basura”, es una zona del océano cubierta de desechos marinos en el centro del océano Pacífico Norte, localizada entre las coordenadas 135° a 155°O y 35° a 42°N. Se estima que tiene un tamaño de 1.400.000 km² (casi tres veces mayor que la superficie de España). Este vertedero oceánico se caracteriza por tener concentraciones excepcionalmente altas de plástico suspendido y otros desechos atrapados en las corrientes del giro del Pacífico Norte (formado por un vórtice de corrientes oceánicas). A pesar de su tamaño y densidad, la isla de basura oceánica es difícil de ver incluso mediante fotografías tomadas con satélites.

Limpieza de la misma:

En el año 2008, Richard Owen, un contratista de la construcción e instructor de buceo, formó la Enviromental Cleanup Coalition (Coalición para la Limpieza del Ambiente) para unirse a la causa contra la polución del Pacífico Norte. La ECC (siglas en inglés) planea la modificación de una flota de barcos para limpiar los desechos de la zona para restaurarlos y reciclarlos. El laboratorio creado con este fin se llama Gyre Island.

Frente a estas situaciones que demuestran el evidente y progresivo deterioro del medio ambiente y una ausencia total y absoluta de desarrollo ambiental, nos encontramos con otras situaciones y con otras iniciativas muy innovadoras y creativas.

Desde el barrio de Cateura, en uno de los distritos más pobres de la ciudad de Asunción (Paraguay), en dónde su primera fuente de ingresos es un inmenso vertedero, Favio Chávez decidió tomar la iniciativa y dar un giro de 180 grados al cúmulo de problemas sociales en torno a este insalubre escenario.

Favio, que ya tenía experiencia en el barrio, decide enseñar música a los niños del barrio, como estrategia para salir de la espiral de problemas sociales, drogadicción, violencia social, embarazos no deseados entre las adolescentes, etc.

Para empezar con su proyecto, allá por 2006, se encontraba con un problema: la financiación para la adquisición de los instrumentos musicales. Ese problema, se fue afrontando de forma comunitaria, entre los propios jóvenes y otras personas de la comunidad que empezaron a construir sus propios instrumentos musicales, de piezas y elementos que estaban entre los residuos del propio vertedero. Bidones, latas, bandejas de hornos, tuberías, cuberterías abolladas fueron algunas de las piezas rescatadas y recuperadas del propio vertedero para pasar a ser ensambladas y moldeadas para tratar de conseguir el sonido más parecido posible al del instrumento original.

Tras estos años de experiencia, la Orquesta Reciclados es una realidad, en la que están involucrados unos cuarenta jóvenes;  se han logrado apoyos, y se ha logrado poner en funcionamiento una escuela de música en el propio barrio, que permite una formación continuada a aquellos jóvenes.

El pasado mes de diciembre, la Orquesta de Instrumentos Reciclados de Cateura, efectuó una gira por varias ciudades españolas, y por otros países europeos.

Han contado con la colaboración de Ecoembes, entidad sin ánimo de lucro que gestionan la recuperación y el reciclaje de los envases de plástico, las latas, los “briks”, los envases de cartón y papel en toda España.

A su vez, Ecoembes ha creado el proyecto social “La música del reciclaje”, para la formación a niños/as, de entre seis y doce años, en riesgo de exclusión social para la creación de una orquesta de instrumentos reciclados, en dos centros educativos de la Comunidad de Madrid.

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Referencias:

Objetivos Desarrollo Sostenible

Desarrollo sostenible

Isla de basura

Objetivos de Desarrollo del Milenio

Blog from Madrid to Hollywod

Agenda Post2015

Octavo aniversario del Terremoto de Haití

En estos días, aunque con menor intensidad, Haití vuelve a la palestra, y a ser foco informativo con motivo del octavo aniversario del devastador terremoto de más de 7 grados en la Escala de Richter, ocurrido el 12 de enero de 2010 y cuyo epicentro se situó a apenas 15 kilómetros de su capital Puerto Príncipe.

Este seísmo, fue el más fuerte registrado en la zona desde 1770 y percibido en países cercanos como la República Dominicana, Cuba y Jamaica.

Los efectos causados sobre este país, el más pobre del continente americano, fueron devastadores. Los cuerpos recuperados a fecha de 25 de enero de 2010 superaban los 150.000, calculándose que el número de muertos excedería los 200.000. Los datos definitivos de los afectados fueron dados a conocer por el primer ministro haitiano Jean-Max Bellerive en el primer aniversario del seísmo, el 12 de enero de 2011, conociéndose que habían fallecido 316.000 personas, 350.000 más quedaron heridas, y más de 1,5 millones de personas se quedaron sin hogar, con lo cual, es una de las catástrofes humanas más graves de la historia.

Según los Informes de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) de 2010  y 2014 , respectivamente, debemos recordar que en 2010, Haití ocupaba el puesto 145, sobre un total de 169 países, en la clasificación del Índice de Desarrollo Humano, formando parte del grupo de países con Desarrollo Humano Bajo. Estaba situado entre Senegal y Angola.

En 2014, Haití cayó hasta el puesto 168, sobre un total de 187 países, situándose entre Togo y Afganistán.

Algunos datos significativos registrados en 2010 son:

Con aquellos indicadores y realidad, no es de extrañar las gravísimas consecuencias de ese terremoto.

Seguro que la mayoría, aún tenemos en la retina la imagen del Palacio Presidencial parcialmente destruido en Puerto Príncipe, que sirve como metáfora de la destrucción de una parte importante del país.

Una catástrofe natural como lo es un terremoto, un ciclón, un huracán, etc. no tiene las mismas consecuencias dependiendo del lugar dónde ocurra, ni afecta por igual a toda la población y esto tiene que ver con el grado de desarrollo de esa sociedad, con sus capacidades, con su vulnerabilidad, términos que según el Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo de la Universidad del País Vasco y Hegoa  se definen como:

  • Capacidad son las opciones que una persona puede elegir de cara a realizar acciones o alcanzar estados de existencia con los que conseguir el bienestar o afrontar un desastre.
  • Desastre es una “grave perturbación del funcionamiento de la sociedad, que causa amplias pérdidas humanas, materiales o medioambientales, que exceden la capacidad de la sociedad afectada para afrontarla utilizando sólo sus propios recursos” (UNDHA, 1993:21). Esta perturbación suele estar concentrada en el tiempo y el espacio. El desastre se produce como consecuencia de un proceso de crisis que es desencadenado por una catástrofe, al actuar sobre una determinada situación de vulnerabilidad preexistente, cuando la comunidad o sectores afectados no disponen de las capacidades necesarias para ejecutar las estrategias de afrontamiento con las que resistir a tal proceso. De esta forma, la interrelación entre tales factores se podría expresar con la siguiente fórmula:
  • Desastre = vulnerabilidad + catástrofe
  • Vulnerabilidad es el nivel de riesgo que afronta una familia o individuo a perder la vida, sus bienes y propiedades, y su sistema de sustento (esto es, sus medios de vida) ante una posible catástrofe. Dicho nivel guarda también correspondencia con el grado de dificultad para recuperarse después de tal catástrofe (Pérez de Armiño, 1999:11).
  • El actual concepto de Desarrollo se sitúa en la preocupación por la erradicación de la pobreza o, en un sentido más amplio, el desarrollo social, y la especial atención a las personas como destinatarios principales de los beneficios del desarrollo, pueden señalarse como las principales características y novedades que comparten las conclusiones de sucesivas conferencias internacionales.

La respuesta internacional no se hizo esperar, aunque es verdad que por parte de los estados hubo más anuncios de contribuciones económicas, de las que realmente se produjeron o materializaron.

En España la respuesta por parte de las ONG fue inmediata gracias a cientos de miles de aportaciones de las donaciones de particulares, empresas, fundaciones y administraciones y en muchos casos las intervenciones han tenido en cuenta el Enfoque Basado en Derechos Humanos (EBDH) como piedra angular de sus respectivas estrategias de intervención de cooperación, lo que se traduce en el refuerzo de sus aportaciones priorizando:

  • Sobre las personas y ciudadanía en general afectada por la catástrofe, que son la razón de ser de la cooperación y a los que deben ir dirigidas las actuaciones. El EBDH contribuye a situarlos en el centro de las intervenciones, como protagonistas que deben tomar sus decisiones y dotar de contenido sus derechos.
  • Sobre las políticas y planes de desarrollo de los países en los que se llevan a cabo actuaciones. Normalmente éstas se llevan a cabo a través de la organización nacional contraparte que es la que debe tener interlocución con las instituciones nacionales.

A título de ejemplo, quiero destacar el trabajo y la labor efectuada por Cruz Roja Española en Haití, con el despliegue de personal nacional e internacional para poder hacer llegar acción humanitaria desde el primer momento como la distribución de agua potable, saneamiento y promoción de higiene en los campos de desplazados en Puerto Príncipe.

Durante los días posteriores al terremoto, Cruz Roja comenzó a trabajar para proveer agua potable y saneamiento, letrinas y otras pequeñas infraestructuras a 22 campos de desplazados, llegando a cubrir las necesidades de más de 100.000 personas. A día de hoy, se continúa trabajando para que la población tenga acceso regular al agua potable.

Tras la catástrofe, y habiendo dado respuesta a las necesidades más urgentes, se han desarrollado más de 60 proyectos englobados dentro de su Plan de Acción 2010 – 2015 en Haití, con los que se ha mejorado la situación de la población. Uno de estos proyectos se trata de la construcción de más de 4.400 alojamientos progresivos (viviendas) en 14 comunidades de Léogâne.

Por otro lado, se ha realizado la rehabilitación y construcción de distintas infraestructuras socia­les tales como centros de salud y escuelas en zonas muy vulnerables, y algunas de muy difícil acceso. En total, se han construido o rehabilitado un centro de salud y 10 escuelas en Léogâne y Jacmel y otras dos se finalizaron durante 2016.

La escuela “Lycée Anacaona”, inaugurada el 5 de diciembre de 2014 es una de ellas, y destaca por ser el único centro público de Educación Secundaria en todo Léogâne, dotado de 26 aulas con capacidad para un total de 2.600 alumnos. Además, se ha construido un centro de salud en Léogâne.

También, se ha trabajado en la recuperación de medios de vida como la agricul­tura o el apoyo a emprendedores para lograr el desarrollo económico y mejorar las capacidades productivas y de generación de ingresos de la población afectada por el terremoto, más de 10.000 personas han visto mejorados sus medios de vida gracias a este proyecto.

Otro de los proyectos está basado en la capacitación de las familias para que estén mejor preparadas ante futuras catástrofes. Este proyecto, realizado con el apoyo de ECHO (Oficina de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea), pretende empoderar a las comunidades para que sean capaces de actuar antes, durante y después de un desastre.

El Plan de Acción también contempla la formación en la prevención de enfermedades como el cólera a través de la Promoción de hábitos de higiene, proyecto que ha beneficiado a alrededor de 19.000 personas y que se extendió hasta el mes de noviembre de 2015.

Se sigue trabajando de cara al futuro con un convenio con la AECID para garantizar el acceso al agua y saneamiento en el sudeste del país.

Otro aspecto importante es el desarrollo y fortalecimiento de su contraparte con apoyos técnicos y materiales, la Cruz Roja Haitiana, que se ha consolidado en el país y que centra su actividad en tres pilares: donación de sangre, salud y preparación ante desastres.

Y como bien decía el gran Forges en sus viñetas “Pero no te olvides de Haití” y yo añado, ni de los refugiados, ni de Nepal, ni de Siria ni de otros tantos conflictos o situaciones humanitarias que requieren de una acción inmediata.

Referencias:

Diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al Desarrollo de la Universidad del País Vasco y Hegoa

Enfoque Basado en Derechos Humanos

Los Derechos humanos y el desarrollo: hacia un camino compartido. Manuel Gómez-Galán

Terremoto Haití Wikipedia

Cruz Roja Española